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Licda. Katherine Arce para El Observador

El 8 de marzo se ha establecido como el Día Internacional y Nacional de la Mujer. Es en esta fecha que, usualmente, se envían imágenes felicitando a las mujeres por lo valientes, dulces y fuertes que son, para venerar “la creación más hermosa del mundo”, incluso en algunos espacios se regalan tarjetas, flores o chocolates, y muchas de las pautas publicitarias refuerzan esta idea de un “feliz” Día de la Mujer.

Sin embargo, en esta fecha no hay nada para celebrar. Todo lo contrario, detrás de la misma hay eventos sangrientos y de mucho sufrimiento para las mujeres.

Para marzo de 1857, las mujeres trabajadoras de la industria textil en Nueva York se organizan en huelga para reclamar sus derechos laborales, como el recibir un pago justo, denunciar jornadas de trabajo extensas y las pésimas condiciones laborales que vivían. La policía cohíbe el movimiento de mujeres trabajadoras a través de la fuerza y la violencia, incluso se presume que hubo mujeres muertas como producto de la represión. Ante esta respuesta policial, las mujeres terminan organizándose en un primer sindicato femenino, buscando los derechos en el campo laboral.

Para marzo de 1911, ocurre una tragedia en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York: 146 trabajadoras mueren calcinadas como producto de un incendio que hubo en la infraestructura. Se encontraban encerradas por órdenes de los responsables de la compañía, evitando que pudieran escapar de la tragedia. En su mayoría las víctimas fueron mujeres migrantes y jóvenes, las cuales eran explotadas con jornadas laborales de 10 horas diarias y un pago injusto.

Tras estos eventos es que, en 1975, la Organización de las Naciones Unidas establece el 08 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Se constituye como un día para conmemorar las luchas históricas que han hecho las mujeres antecesoras por alcanzar los derechos que hoy ejercemos y, a la vez, poner sobre la mesa las profundas desigualdades a las cuales nos vemos expuestas en la sociedad patriarcal y machista en la cual vivimos.

Como sociedad, no podemos celebrar un día a las mujeres, cuando:

  • Cada año, 50 000 mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas a nivel mundial (haciendo un promedio de 137 por día); de acuerdo con el Estudio Global sobre Homicidio 2019, de la ONUDD.
  • 200 millones de niñas siguen sufriendo la mutilación genital femenina (lesión de los órganos sexuales por razones no médicas) en al menos 30 países; como lo indica la UNICEF en su reporte del 2019.
  • Al menos 70% de las personas que viven pobreza en el mundo, son mujeres; según el informe del PNUD del 2018.
  • En América Latina y el Caribe, las mujeres ganamos un 17% menos de salario por hora laborada, a pesar de que el nivel medio de estudios supera el de la población masculina; como informó la OIT.
  • En nuestro país ocurren en promedio 2 femicidios por mes. Para el 2018, 13 890 mujeres presentaron denuncias por delitos sexuales, siendo la violación y las relaciones sexuales con personas menores edad las formas más frecuentes. El 80% de las solicitudes de medidas de protección ante la violencia son solicitadas por mujeres, en promedio 147 por día; según consta en estudios del Poder Judicial.
  • Las mujeres, en Costa Rica, invierten en promedio 36 horas semanales a labores domésticas (las cuales no son pagadas) versus 11 horas semanales invertidas por la población masculina. Esto evidencia una sobrecarga para las mujeres en las tareas del cuido del hogar y de personas menores de edad, adultas mayores y otros; la cual, a su vez, se hace todavía más pesada cuando asume trabajos remunerados fuera del hogar; de acuerdo con la encuesta INEC 2017.

Es por todas estas mujeres que han luchado por los derechos que hemos conquistado al día de hoy, por nosotras, por las que vienen, por las que ya no están, por las que son violentadas, por las que son acosadas, por las que son silenciadas. Por todas ellas, es que hacer conciencia del trasfondo histórico y la realidad actual, es importante. Conmemorar es recordar que la lucha continúa.

Licda. Katherine Arce Robles
Psicóloga especialista en temas de género


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