Alianzas para el desarrollo sostenible: una propuesta útil para enfrentar la crisis económica por covid-19

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En los últimos siete meses, el mundo ha cambiado radicalmente. La pandemia causada por el virus conocido como covid-19 ha venido a modificar radicalmente las costumbres de la sociedad.

Esta ha limitado los encuentros sociales y ha instalado el teletrabajo como una práctica ordinaria y obligada, incluso para las empresas más conservadoras. También ha sacado a los niños de las aulas y a los adultos de los cines, restaurantes, bares, conciertos, iglesias y cualquier otra clase de sitios o actividades masivas.

Pero lo más grave y difícil de la crisis pandémica no ha sido el confinamiento y las medidas de distanciamiento social. Lo más duro para la humanidad son las terribles consecuencias sociales y económicas que se desprenden de estas medidas y que hoy han llevado a la quiebra a cientos de miles de empresas.

Terribles consecuencias

Estas consecuencias han dejado desempleados a millones de trabajadores y han sumido en la pobreza a igual número de familias, en todas las naciones del planeta y en todos los niveles socioeconómicos.

En un informe reciente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) -como se observa en el gráfico adjunto- estima que el número de personas en situación de pobreza en esta región pasará de 186 millones en 2019 a 214 millones en 2020.

El indicador de pobreza extrema, por su parte, crecerá de un 11% a un 13,5%, lo cual equivale a decir que 16 millones de personas que caerán en esa condición.

Los retos frente a esta realidad son, sin duda, complejos y las soluciones no son fáciles. Será necesario el concurso de todos los actores sociales, de los sectores público y privado, de la sociedad civil organizada, las iglesias y las ONGs.

También de los organismos internacionales, la academia y los ciudadanos en general si queremos enfrentar con alguna posibilidad de éxito las situaciones que tenemos ya planteadas y las que veremos surgir en los próximos meses.

Los ODS: un camino certero en la búsqueda de soluciones

El concepto de ‘desarrollo sostenible’ se define como: “un modelo de desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”[1].

Bajo este novedoso enfoque, el enero del 2016 la ONU logra convocar a un acuerdo mundial sin precedentes titulado: “Transformar nuestro mundo: la Agenda de 2030 para el Desarrollo Sostenible”[2], que se concretó en 17 objetivos y 169 metas[3].  El texto fue suscrito por los 183 países miembro.

Desde allí, se establecieron las políticas, así como las formas de financiamiento necesarias para su consecución, marcando la ruta del desarrollo mundial para los siguientes 15 años.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no solo marcan la ruta, definen las metas y determinan su alcance, sino también establecen la estrategia, el “cómo” de esa ruta en el Objetivo no. 17: Alianzas para el Desarrollo Sostenible.

“Para que la agenda de desarrollo sostenible sea eficaz se necesitan alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Estas alianzas inclusivas se construyen sobre la base de principios y valores, visión compartida y objetivos comunes que otorgan prioridad a las personas y al planeta, y son necesarias a nivel mundial, regional, nacional y local”[4].

¿Qué son las alianzas multisectoriales para el desarrollo sostenible?

Se trata de acuerdos constituidos entre organizaciones de diversos sectores: Gobierno, sociedad civil, academia, empresa privada.

Estos se congregan para trabajar de forma coordinada, con el fin de buscar soluciones conjuntas, a problemas complejos: sociales, económicos o ambientales. Están basadas en el principio de que ninguna organización por si sola, puede resolver los problemas que hoy enfrenta la sociedad.

Implican un cambio a gran escala, sostenible en el pensamiento y la conducta de los individuos, los responsables políticos, las organizaciones y las empresas involucradas.

Tienen como sustento la hipótesis de la sinergia: “A través de las alianzas multisectoriales, se puede generar un impacto sistémico, estructural, que va más allá de los resultados que tendría la sumatoria de intervenciones individuales de los actores involucrados”[5].

Es importante considerar que los negociadores o socios potenciales de una alianza multisectorial, parten de posiciones diferentes, frecuentemente divergentes. A través de la negociación, estos deben llegar a puntos en común que les permitan trabajar armónicamente.

Algunos aspectos importantes a considerar en ese sentido son:

  • Confianza y bienestar para todos: transparencia y objetivos claros.
  • Relaciones formales o informales: se deben establecer acuerdos verbales y escritos; debe haber una actitud positiva por parte de todos los involucrados.
  • Compromiso: lo que se promete, se debe a cumplir.
  • Reciprocidad y equidad: debe ser una relación ganar-ganar entre los miembros de la alianza.

Las alianzas, por tanto, deben construirse sobre bases transparentes, firmes y claras. Deben hacer sentir a todos los actores parte de un esfuerzo cuyos objetivos trascienden y están por encima de los intereses personales, institucionales o gremiales. Esto con miras a lograr el bienestar de las comunidades beneficiarias.

Así, una vez más, encontramos como los ODS han dado insumos valiosos, que hoy cobran especial sentido frente a la crisis causada por el covid-19.

El Objetivo de desarrollo número 1, ‘fin de la pobreza’, apunta a un problema que no solo se ha acrecentado en número sino también en profundidad, como vimos en el gráfico de la Cepal presentado al inicio. Con ello, crece también el hambre, el desempleo; disminuye la productividad, el comercio justo y se reducen los recursos para la protección ambiental.

No obstante, la luz al final del tunel que ofrece como estrategia el llamado de los ODS, son las alianzas para el desarrollo sostenible. Este parece ser el único camino certero para lograr soluciones reales, rápidas y masivas, que permitan enfrentar las consecuencas de esta inesperada situación que nadie vio venir y para la cual ningún país y ninguna persona, estaba preparada.

Solamente así unidos todos: los actores fuertes y los débiles; los grandes beneficiados y los grandes perdedores; los gobiernos, las empresas, las ONGs, la academia y los ciudadanos, podremos salir adelante con capacidad de atender “nuestras necesidades presentes”.

Esto mediante un uso racional de los recursos, que permita a las futuras generaciones la posibilidad de “satisfacer sus propias necesidades”, cuando les toque asumir las riendas de este mundo caótico y desgastado que les estamos heredando.

[1] Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas. Nuestro Futuro Común. Set. 1987.

[2] Sustainable Goals Knowledge Platform. Noviembre 30, 2019. < https://sustainabledevelopment.un.org/post2015/transformingourworld>

[3] United Nations. Nov. 30, 2019. <http://www.un.org/sustainabledevelopment/sustainable–development–goals

[4] United Nations, Jan 2017. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/globalpartnerships/

[5] United Nations, Jan 2017. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/globalpartnerships/


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