Yaxún Víquez autoestima
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Yaxún Víquez para El Observador

En las últimas semanas he recibido muchas consultas psicológicas de padres de familia referente al tema de niños. Es por eso que el día de hoy quiero abordar varios puntos para mejorar la relación padres e hijos.

1. Estimule la autoestima de su hijo(a)

Los niños y las niñas comienzan a desarrollar su sentido del yo desde que son bebés, cuando se ven a sí mismos a través de los ojos de sus padres y madres. Ellos asimilan su tono de voz, lenguaje corporal y todas sus expresiones.

Sus palabras y acciones como papá y mamá tienen un impacto en el desarrollo de su autoestima más que ninguna otra cosa. El elogio de los logros, aunque sean pequeños, hará que los ellos estén orgullosos y les permite que hagan cosas por sí mismos. Los hará sentir que son capaces y fuertes. Por el contrario, los comentarios denigrantes o las comparaciones negativas con otros niños o niñas los hará sentir inútiles.

2. Reconozca las buenas acciones

¿Se detuvo a pensar alguna vez cuántas veces al día tiene reacciones negativas para con sus hijos o hijas?

Es posible que se dé cuenta de que los critica muchas más veces de las que los felicita.

¿Cómo se sentiría si un jefe lo tratara de un modo tan negativo, incluso si fuese con buenas intenciones?

3. Establezca límites y sea coherente con la disciplina

En todas las casas es necesaria la disciplina.

El objetivo de la disciplina es ayudar a que los niños y niñas elijan los comportamientos aceptables y aprendan a autocontrolarse.

Es posible que pongan a prueba los límites que usted establece, pero son imprescindibles para que se se conviertan en personas adultas responsables.

4. Hágase un tiempo para sus hijos

A menudo es difícil que los papás y mamás se sienten en la comida en familia, ni pensar en que pasen juntos tiempo de calidad. Sin embargo, es probable que no haya nada que a sus hijos e hijas les guste más que eso.

Levántese 10 minutos antes en la mañana para poder desayunar junto a sus hijos o deje los platos en el fregadero y salga a caminar después de cenar, por ejemplo, cada familia sabrá lo que mejor le funciona, pero priorice el establecer vínculo.

Los niños que no reciben la atención que desean de sus padres y madres, a menudo sobreactúan o se comportan mal porque, de ese modo, están seguros de qué recibirán su atención.

5. Sea un buen modelo a seguir

Los pequeños aprenden mucho sobre cómo actuar al observar a sus padres o madres. Cuanto más pequeños, más le imitan. Antes de reaccionar agresivamente frente a ellos, piense en lo siguiente: ¿es así cómo desea que su hijo o hija se comporte al enojarse?

Esté siempre consciente de que sus hijos lo están observando.

6. Haga de la comunicación una prioridad

No puede esperar que los ellos hagan todo sólo porque usted como padre o madre “así lo dice”. Ellos desean y merecen explicaciones al igual que los adultos.

Si no dedicamos tiempo a dar explicaciones, los niños comenzarán a cuestionarse nuestros valores y motivaciones, y si estos tienen fundamentos.

Los papás y mamás que razonan con sus hijos les permiten entender y aprender sin emitir juicios de valor.

7. Sea flexible y esté dispuesto a adaptar su estilo de crianza

Si el comportamiento de su hijo le decepciona con frecuencia, quizás se deba a que sus expectativas no son realistas. Para los adultos que piensan en “lo que se debe” (por ejemplo, “A esta altura, mi hijo debería de dejar el pañal), puede ser útil leer sobre el tema o hablar con otros papás o mamás, o con especialistas de desarrollo infantil.

8. Demuestre que su amor es incondicional

Como papás y mamás, tienen la responsabilidad de corregir y guiar a sus hijos. Sin embargo, la forma en que expresa su forma correctiva tiene una gran influencia en la forma en la que se recibe. 

9. Esté consciente de sus propias necesidades y limitaciones 

Enfréntelo: usted no es perfecto y eso es maravilloso. Así empezamos a librarnos de falsas ideas y expectativas creadas desde lo irreal. Como ser humano, tiene fortalezas y debilidades. Reconozca sus habilidades: “Soy cariñoso y dedicado”.

Prometa trabajar en sus debilidades: “Debo ser más coherente con la disciplina”. Intente tener expectativas realistas para usted, su pareja y sus hijos o hijas. No es necesario que sepa todas las respuestas: sea paciente con usted mismo.

Los estudios han demostrado que, por lo general, los niños que golpean imitan el modelo de agresión de sus casas, el cerebro del niño funciona de manera sorprendente y su desarrollo depende en gran medida de lo mucho que cuidemos de él.


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