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Francisco Soto para El Observador

El pasado año 2020, la consejera delegada de Telefónica España María Jesús Almazor, indico “es clave la transformación del modelo educativo para su adaptación a la nueva realidad.

El mercado laboral demanda nuevas profesiones -algunas que ni siquiera conocemos todavía- pero los perfiles de siempre también cambian”. Y exigen nuevas competencias laborales incluidas las competencias digitales.

Cada vez vivimos en un todo digital, la economía se enfoca en ese sentido. Lo vemos con el mayor uso de aplicaciones y medios de pago, por lo que todos los oficios y profesiones pasan por esta transformación en su competitividad. Algunos oficios y profesiones desaparecerán, otros serán sustituidos por otras que exigen nuevas competencias laborales.

En el informe “Flexibility at work”, de Randstad de este año, señala que la tecnología cambiará el 30% de los empleos tras el COVID-19. De ahí la importancia de adquirir competencias laborales en áreas digitales de manera continua. Otro estudio de la empresa EY, indica que el 61% de los empleos tendrá como objetivo prioritario el rediseño o reciclaje de las competencias laborales tras la pandemia.

Rediseñarse es prioritario, no hay tiempo que perder

La escasez de oficios y profesionales con competencias laborales digitales no es un problema nuevo, pero ahora es más real ya que la digitalización se ha convertido un imperativo. En los últimos 18 meses desde que se inició la pandemia, se ha acelerado rápidamente lo que era una migración gradual de una década hacia las experiencias digitales con el consumidor, por lo cual las organizaciones requieren competencias laborales digitales para ser impulsadas.

Reducción de la brecha

La formación es un problema ya que no se adecúa a la demanda de competencias laborales digitales, ni las organizaciones, la sociedad y el Estado estaban preparados para este cambio.

La brecha sigue aumentando debido a una serie de factores que van desde las nuevas tecnologías emergentes hasta las desigualdades sociales y económicas. Por eso, las decisiones que las organizaciones tomen sobre cómo resolver la brecha de competencias laborales digitales tendrán repercusión en las generaciones futuras.

Las organizaciones tienen que desempeñar un papel fundamental a la hora de ofrecer oportunidades digitales, comenzando por promover que las carreras laborales tecnológicas sirvan de plataforma para una progresión justa, un aprendizaje significativo y permanente. Aplica tanto para generaciones jóvenes como de mayor edad laboral.

Así como reajustar la contratación para que se centre menos en la educación tradicional y más en las competencias laborales, especialmente en la certificación de competencias, abriendo las posibilidades a un conjunto de talentos más amplio y diverso, para poder generar así un impacto socioeconómico positivo.

Es necesario crear vías de acceso no tradicionales a la industria tecnológica para facilitar principalmente a las generaciones con mayor edad la capacidad de demostrar sus competencias laborales e incorporarse al mercado laboral.

Ahora más que nunca, las organizaciones deben colaborar estrechamente con todos los actores de la sociedad y el Estado para garantizar que la formación de las competencias laborales se adapten a la demanda digital y acelere la recuperación y el crecimiento.


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