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En la mañana de este viernes hablaba con José Aguilar gestor del proyecto Reactivemos la Esperanza, que está desarrollando en Guanacaste y una frase que dijo, me caló profundamente. La gente en Guanacaste estaba esperando con ilusión algunos pocos turistas en estos días que ya no podrán llegar por los bloqueos.

Es inevitable. Personas que deben ir a sus trabajos porque por más pandemia lo tienen que hacer y no pueden. Gente que tiene que movilizarse a un hospital, a una cita y no puede por los bloqueos.

Cajas de banano, de piña, de helechos, de lo poquito que estamos salvando para exportar para que esas empresas puedan subsistir y dar trabajo. Pero esos productos se van a perder por los bloqueos, y esos empleos también se van a perder.

El objetivo de estas manifestaciones es perjudicar a los exportadores, advirtió José Miguel Corrales.

Pero difiero don José Miguel, porque nos estamos jodiendo todos.

NO es la forma, NO es el momento y NO es el mensaje indicado.

Dividir a un país, polarizar posiciones es siempre peligroso pero lo es aún más en medio de una situación tan complicada y delicada como la que estamos viviendo.

El mundo entero atraviesa por una pandemia. Es un virus que nos puede afectar a todos. Vean al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tan escéptico y hoy es Covid positivo.

El coronavirus está cobrando vidas, está golpeando familias. Eso es un hecho.

Mientras no tengamos una vacuna y parece que falta rato, para evitar una mayor infección por el virus, lo único que se puede hacer es seguir rigurosamente las medidas sanitarias y procurar el mayor distanciamiento social.

Estas medidas conllevan un alto costo para las economías en todo el planeta. En nuestro país es todavía más grave la situación porque ya, antes de la pandemia, teníamos un problema serio en las finanzas públicas y un problema grave de desempleo.

Entonces, el único camino posible es trabajar entre todos para buscar soluciones procurando la menor afectación.

Estamos en un momento tan delicado donde podemos empujar a la criminalidad a la gente que no tiene trabajo, que no tiene ingresos, que ve a su familia con hambre.

Nuestra paz social también en riesgo y ¿En verdad creemos que es en las calles donde vamos a encontrar una solución?

Hay que cuidar y proteger a los más vulnerables y débiles, no solo ante la pandemia sino de las consecuencias negativas económicas y sociales.

¿Saben qué es lo que más me indigna y preocupa?, que quienes están organizando y lanzando consignas en contra de los “ricos”, buscando la polarización social y generando caos, saben perfectamente que esta vía de la confrontación solo agrava más la difícil situación  que ya vive este país.

Este no es tiempo para guerras ideológicas y teorías de la conspiración. ¡Pongámonos serios!

Costa Rica es un pueblo de gente pacífica, pensante, inteligente. Por supuesto que podemos discrepar en las formas de hacer las cosas, en las soluciones, pero la única vía  es el diálogo y el entendimiento.

Mientras tanto, ¡No nos majemos la manguera entre bomberos!

Lo único que se puede conseguir dejando a algunos pocos hoteles, sin huéspedes, restaurantes sin los pocos clientes que puede tener en medio de una pandemia. Impidiendo que la gente llegue a sus trabajos, a sus citas o dejando perder la piña, el banano, el helecho, es jodernos entre nosotros.

De todo esto, lo único que podemos conseguir es más desempleo, más pobreza. Le garantizo que eso no es lo que los ticos queremos.

Antes de terminar, les comparto una frase de Milan Kundera, que como las palabras de José Aguilar, invitan a  reflexionar.

“El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados, sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo; y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.”


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Escribir me permite redescubrir el mundo, cada día.