Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 2 minutos

Natalia Calderón para El Observador

La disciplina positiva se fundamenta en la psicología individual del Dr. Alfred Adler, donde destaca la importancia de todas las personas de sentirse pertenecientes y significantes. Por esta razón, en la Disciplina Positiva nos centramos en el respeto mutuo y una sana convivencia que nos haga sentir a todos valiosos.

Se toman en cuenta los pilares fundamentales para el vínculo:

RECONOCIMIENTO (saberse especial), PODER (colaborar), JUSTICIA (tener lo que necesito, que no es igual para todos) y HABILIDAD (saberse con capacidad).

No buscamos la obediencia, sino la cooperación y el sentido de pertenencia. Centrados en el respeto mutuo, en relaciones horizontales, basado en la confianza. El cerebro no entiende de obediencia, entiende de admiración, de confianza y de cooperación.

Los resultados positivos de educar con Disciplina Positiva son múltiples. Entre ellos destacan:

  • Una relación sana y de respeto mutuo.
  • El desarrollo de habilidades para la vida, inspirando en la formación de niños y jóvenes seguros, capaces de tomar decisiones y de aprender de sus errores.

Algunas herramientas básicas: CONECTAR y ESTAR

  1. Amabilidad y firmeza juntas evitan el autoritarismo y la permisividad. Cuando no surtan efecto, ofrezca opciones.
  2. Conecte emocionalmente antes de corregir al niño. “Te quiero, pero la respuesta es no”.
  3. Reuniones familiares. Fomentan la cercanía y la cooperación de toda la familia. Se trata de buscar soluciones, compartir sentimientos y debatir, con respeto y sin buscar culpables, los asuntos que han ido surgiendo.
  4. Preguntar en lugar de dar órdenes potencia el desarrollo de un pensamiento propio en el niño. “¿Qué tienes que hacer para que no se dañen los dientes?”, frente a “lávate los dientes”.
  5. Cálmese antes de tratar de solucionar un conflicto. Es mejor esperar a que el ambiente sea más tranquilo y se haya recuperado la capacidad de razonar.
  6. El ejemplo (modelo) es la mejor enseñanza que recibirá su hijo. ¿Si usted no maneja su conducta, considera que el niño lo hará?
  7. Exponga qué hará y no entre en luchas de poder. “Lavaré la ropa que esté en la canasta. Use rutinas.
  8. Valore las conductas positivas y los logros. “¡Qué bien y qué rápido te has puesto la ropa hoy!”.
  9. Ayudar en casa. El niño se siente integrado, desea contribuir y desarrolla nuevas habilidades y capacidades.

Tiempo especial, enfóquese en conectar y sincronizar emocionalmente con su hijo. Eduque para la vida desarrollando habilidades. Permítale al niño simplemente SER.


Traducir artículo