VIH/SIDA
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Dra. Margarita Murillo para El Observador

Cuando se piensa en las personas con discapacidad cognitiva (retardo mental por ejemplo) obviamos que tienen derecho a vivir a plenitud su sexualidad. Solo el hecho de mencionarlo, puede generar vergüenza, duda, angustia, en padres y madres o incluso en sus familiares.

Esta área de la vida humana, de alguna manera, se ha eliminado o ignorado en aquellas personas que no “reúnen” los requisitos. Es decir, si tiene alguna discapacidad, tendemos a pensar que no tiene sexualidad.

Si vamos a hablar de sexualidad es bueno aclarar algunos términos. La sexualidad es la energía con la que nacemos, vivimos y morimos todos los seres humanos. La misión de la energía sexual es recordarnos que todos necesitamos vincularnos, conectarnos, sentirnos amados, deseados y valorados.

Por esta razón y bajo este enfoque, tenemos que abrir el espacio para que la persona con discapacidad cognitiva tenga acceso a estos vínculos, conexiones, sensaciones de sentirse amados, deseados y valorados por otras personas que no sean su familia inmediata.

Uno de los problemas a los que hay que enfrentarse cuando pensamos en educar la sexualidad de las personas con discapacidad cognitiva, es dejar de considerarlos los “eternos niños”, en donde partimos que sus necesidades sociales pueden esperar o se les pueden quitar sin más ton ni son.

Solo de ejemplo, nos plantea el Dr. Juan Ferrer (Instituto Español de Sexualidad, 2002), que “en muchas ocasiones les heredamos la ropa vieja o no cuidamos que su higiene personal sea constante, incluso los vestimos como niños y no tomando en cuenta su edad, sus gustos o la moda”.

Si buscamos que se vistan a la moda, se vean guapos/as, definitivamente, al considerarlo le abrirá las puertas de una mejor socialización y aceptación por parte del medio en donde se desenvuelve.

Comunicación clave

Una de las dificultades y quizás mayor limitación será la comunicación. Sabemos que una personas con discapacidad cognitiva tendrá dificultad en cómo expresa sus deseos, gustos, temores, sentimiento de soledad. Esto hace necesario hallar los medios para que puedan expresar sus dudas, sus preguntas, sus necesidades.

Le corresponde a sus familiares, maestros y amigos, buscar los medios y formas para responder a sus necesidades de manera correcta, adecuada y sobre todo A SU NIVEL DE COMPRENSIÓN.

Pero ante todo transmitir una actitud positiva, porque lo que más nos va interesar es la PERSONA, la que hace la pregunta y lo que pueda estar sucediendo dentro de él o ella.

El lenguaje que se utilice debe ser sencillo e incluso se puede buscar comunicarse en su misma jerga, pero llevar el diálogo poco a poco al uso correcto de los términos, cuando se trata de mencionar las partes del cuerpo.

Se hace necesario, además, individualizar los abordajes. En ocasiones se ha tratado de hacer material didáctico que no se adapta a las necesidades o situaciones de los y las jóvenes, por lo que se convierte en un desperdicio de recursos.

Los objetivos a nivel general pueden ser los siguientes:

  1. eliminar la ignorancia, la culpa y la vergüenza
  2. facilitar los conocimientos, los cambios de actitud y las relaciones interpersonales
  3. lograr conductas respetuosas, responsables, gratificantes y sin riesgos.

El objetivo primordial es vivir una sexualidad más completa, gratificante, responsable, ausente de miedos, mitos o tabúes. Es necesario aceptar las sensaciones corporales y educarlas, fomentar la sensibilidad que nos lleve a la sensualidad y de esta manera poder educar la comunicación adecuada de la sexualidad.

Los temas básicos que se recomiendan para trabajar inician con la auto imagen, la autoestima, la autoconfianza, el sentimiento de inferioridad, pues esto los lleva a aislarse o sentirse muy solos/as. Fundamentalmente se deben fortalecer las HABILIDADES COMUNICATIVAS.

De esta manera la educación sexual viene a ser un instrumento para que los problemas a los que se ven expuestos sean disminuidos.

Comparto lo que manifiesta el Dr. Ferrer cuando dice que la educación sexual pretende que la persona con discapacidad ejerza su derecho de la forma más responsable, saludable y gratificante posible con lo que ayudaremos a que sea una persona más integrada, normalizada y feliz.


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