El autoplacer

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Irene Cerdas para El Observador

Ya sabemos que no nos va a causar ceguera, que no nos van a crecer pelos en las manos, y que tampoco vamos a tener disfunciones o trastornos mentales por auto complacernos sexualmente.

El problema es que aún sigue existiendo mucho estigma alrededor de este tema.

No podemos hablar de masturbación sin que las personas se incomoden, les de vergüenza o culpa de solo pensar que lo han hecho. Ni siquiera sabemos como acercarnos a hablar de estos con nuestra población más joven que esta empezando a conocer sus cuerpos y sus placeres.

Por la mala fama que tiene, la palabra “masturbar” va desvaneciendo poco a poco y la vamos sustituyendo por “autoplacer” o “autoerotismo” o sus versiones en íngles: “solo sex” y “self pleasure”, justamente porque es necesario resignificarla.

Darle una nueva definición invita a la posibilidad de verlo de otra manera, sobre todo para la gran mayoría que crecimos con la idea de que la masturbación es algo malo, prohibido, sucio, que era pecado o perverso.

Si entendemos el autoplacer como un acto saludable de amor propio y autocuidado, podemos reprogramar a nuestro cuerpo y cerebro para entenderlo como algo natural, saludable y normal.

Pensemos en el sexo como la música y nuestro cuerpo como un instrumento musical, digamos que un piano. Para poder tocar con la banda (sexo en pareja o más personas) yo tengo que saber tocar el piano. Para hacer música a solas o con una orquesta, yo tengo que conocer bien el piano, practicar en él, afinarlo, mantenerlo bien, incluso probar nuevas técnicas, retarme a probar algo diferente, y así me permito crear música increíble cuando me toca tocar con otros instrumentos.

Lo que quiero decir es que el auto-placer nos permite conocer nuestros cuerpos, aprender qué nos gusta, cómo reacciona, cuándo se siente bien o adónde. También que no nos gusta o nos duele o molesta. Tener conciencia de nuestra respuesta sexual es importante para cuando queremos compartir con alguien más. Conocimiento es poder, y ese auto-conocimiento facilita la comunicación para obtener lo que queremos en un encuentro sexual.

Cada quien es responsable de su placer

¿Por qué? Porque nadie lee mentes.

Nadie sabe qué exactamente tiene que hacer para darle placer a otra persona. Tiene que haber cierto dialogo para co-crear la posibilidad de pasarla bien y de que hayan orgasmos.

Es decir, NO es responsabilidad de mi pareja “darme” un orgasmo o saber complacerme, sino es MI responsabilidad conocer mi cuerpo y saber qué me gusta, quiero, me excita o necesito para YO tener un orgasmo.

Si cedemos ese poder a otra persona, en el sentido que yo no puedo sentir placer a solas con mi propio cuerpo, nos estamos desconectando mucho de nosotros mismos y desempoderando nuestra sexualidad al depender otra persona.

No quiero avergonzar a nadie por nunca haberse dado placer o que no lo haga a menudo, no hay ningún problema si no les gusta o prefieren no hacerlo, pero es importante normalizar el auto-placer como parte de nuestra salud sexual, de hecho es la forma más segura de tener placer sexual que existe: no hay riesgo de embarazo ni de ITS (infecciones de transmisión sexual).

Beneficios para la salud

Además de eso, hay muchísimos beneficios tanto a nivel físico como psicoemocional.

  1. Dormimos mejor. Emocional y físicamente el orgasmo libera tensiones y agota al cuerpo, nos sentimos relajados y por eso es más fácil dormirse.
  2. Cualquier tipo de orgasmo ayuda para aliviar dolores de cabeza, y dolores menstruales.
  3. Buenísimo para liberar tensiones y estrés.
  4. Excelente ejercicio para fortalecer los músculos pélvicos.
  5. En las personas con próstata reduce el riesgo de cáncer de próstata, ayuda a tener un mejor funcionamiento del sistema inmune y un menor riesgo de sufrir infecciones.
  6. En las persona con vulvagina ayuda a prevenir las infecciones cervicales y alivia las infecciones del tracto urinario. Ayuda a reducir problemas cardiacos, y también ayuda al mejor funcionamiento del sistema inmune.

Beneficios psicológicos/emocionales

  1. Nos ayuda a conocer y explorar nuestro propio cuerpo, a descubrir zonas erógenas y de qué manera estimularlas para mayor placer.
  2. Permite tener una mejor sexualidad en pareja, puesto que se conoce mejor la sexualidad individual.
  3. El autoestima y el auto placer están correlacionados; por eso, entre más conectados estamos con nuestros cuerpo, sentiremos mayor comodidad con la desnudez y mejora la confianza propia de cada persona.
  4. Para quienes tienen vulva es mucho más probable y fácil alcanzar el orgasmo por medio del autoplacer que durante el sexo.
  5. Incrementa nuestro deseo sexual. El hecho de que los disfrutemos a solas no quiere decir que perdemos las ganas en pareja, mas bien puede incrementar. La estimulación sexual activa el sistema de recompensa en nuestro cerebro, por lo tanto entre más tengamos, más queremos. La Dra. Lauren Streicher- profesora de ginecología y obstetricia en la Universidad de Northwestern- señala que “siguiendo esa lógica, cuanto más nos masturbamos, más cómodas estamos con nuestra sexualidad y más ganas tendremos de hacerlo con nuestra pareja. Se sabe que la masturbación estimula la zona del cerebro que controla la libido”.
  6. Nos hace felices. Durante el sexo (a solas o en pareja) y con el orgasmo, liberamos endorfinas, dopamina y oxitocina; las hormonas que ayudan a aumentar la felicidad, mejorar nuestro estado de animo y hacernos entrar en un estado de tranquilidad, bienestar y deleite, o, como dicen en inglés: “natural high”.

Al hablar de esto, es común que surja la pregunta ¿cuánto es exceso?

La mayoría de fuentes consultadas indican que hacerlo todos los días es saludable, incluso algunas personas lo hacen un par de veces al día y eso también está bien.

Sin duda se puede considerar en exceso o preocupante cuando nos estamos haciendo daño físicamente, y/o cuándo la actividad se vuelve tan compulsiva que afecta nuestra vida familiar, de pareja o trabajo.

Es importante también dejar claro que cada quien tiene sus preferencias y estas pueden cambiar. Puede que unas veces seamos más frecuentes (todos los días, 4 veces por semana, etc) y en otros momentos pasemos días, semanas, meses o años sin hacerlo, todo depende.

Lo mismo puede variar si estamos en pareja.

Debo aclarar que porque estén en una relación NO significa que deben masturbarse menos, o que si sus parejas lo hacen es porque no hay satisfacción; cada quien debe mantener sus hábitos de auto placer como quieran y cómo les resulte sano.

Un consejo

Al usar siempre la misma técnica, ritmo (o juguete) estamos acostumbrando a nuestro cuerpo a sólo eso. Es imposible que alguien nos toque exactamente de la misma manera que nosotros lo hacemos, por lo tanto puede resultar beneficioso diversificar un poco para obtener el mismo resultado. Claro que se necesita paciencia y práctica pero vale la pena intentarlo.

Para quienes tengan pene: suele pasar que al masturbarse lo hacen con un agarre más apretado y firme, y al tener sexo la estimulación al pene es diferente, incluso no tan tallada, lo que puede ocasionar orgasmos menos intensos o poca respuesta sexual. Así que la misma recomendación mencionada antes; probar masturbarse con un agarre menos intenso para volver a sensibilizarse.

En conclusión, el auto-placer es una parte normal y saludable de nuestra vida sexual, por lo tanto es necesario dejar atrás estereotipo y conceptos erróneos y dañinos que nos hicieron creer que hacíamos mal. Todo lo contrario. Tenemos derecho al placer y a conocer nuestros cuerpos, a disfrutar de nuestra sexualidad ya sea a solas, o con alguien más.

Si quedaron con más dudas o les interesaría explorar más este tema de manera personalizada, no duden en visitar mi página web www.irenecerdas.com o contactarme por correo o mi Instagram.


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