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Margarita Murillo para El Observador

La edad entre los 9 y 11 años en los hombres es el tiempo de la búsqueda, y la curiosidad sexual será aún mayor. Puede que algunos tengan ocurrencias de llevar revistas pornográficas, naipes de mujeres desnudas, se escondan para tocarse o mirar como son los hombres y las mujeres desnudas.

Se interesan por el físico y hacen competencias entre los varones a ver quién orina más largo o más tiempo, o más alto. Su mayor esfuerzo es sobre el poder y la competencia de ser hombre.

Tienen luchas de quién es el mejor deportista; quién sabe más; quién “le cae” a cual chiquilla; quién tiene la primera novia, aunque ni siquiera le hable.

Se mandarán recados entre ellos o utilizando a las amigas a ver si los vuelven a ver, sino que “color” caerle; se mandan saludos y se dicen cosas como “usted le gusta a fulanito”, y eso es símbolo de que  pueden caer y tener novia.

No nos hagamos los graciosos

Por favor papás y mamás: no nos hagamos los graciosos y los “vacilemos” o nos burlemos; probablemente cerremos la puerta para siempre. Respetemos sus sentimientos y sus formas ingenuas de amar.

Necesitan realizar actividades en grupo por lo tanto es importante motivarlos para que participen de grupos deportivos, scouts, artes o incluso drama. Desarrollemos en ellos alguna actividad recreativa.

Esto no solo es muy importante. sino que, para que eso persevere, seremos nosotros -los padres y  madres- quienes tendremos que sacrificar muchos sábados, para lograr infundir en ellos hábitos mentales y físicos que les permitan construir una adolescencia más saludable.

Tiempo para salir con ellos y construir

Es necesario e indispensable que “perdamos el tiempo” con ellos, al menos una vez a la semana o cada dos semanas. Esto implica salir a comer con ellos, aunque sea un helado a la pulpería de la esquina, disfrutar de no hacer nada.

No es salir a hacer mandados, es salir a construir y perdurar una relación, que poco a poco podemos aprovechar para abordar malos comportamientos y corregir la elección de las amistades.

El grupo de pares, es decir: los amigos y amigas con quien se relaciona, comienza a consolidarse y se debe vigilar la escogencia y la vulnerabilidad del carácter para realizar o imitar conductas que pueden ser destructivas.

La eyaculación, la pornografía, el acto sexual

Se les debe explicar lo de la primera eyaculación que les sucederá entre los 11 y 14 años. También explicarles que tendrán erecciones involuntarias que deberán aprender a controlar por medio de respiraciones y el control de las imágenes que tienen en su mente. 

Hay que hablarles de los efectos de mirar la pornografía, que los lleva a degradar la relación coital y que puede llegar a obsecionar el placer de forma violenta. Por lo general, no se muestra una construcción del placer, se estimula mucho el cuerpo y se produce mucha ansiedad por el cuerpo del otro.

Dependiendo de la apertura, se les podrá explicar que el acto sexual busca unión, construcción del placer, compromiso, responsabilidad, que se necesita madurez y afecto; muchos valores y deseos de hacer las cosas bien.

Si es un valor en la familia, se les puede hablar y compartir con ellos lo que implica cuidar el cuerpo, vivir el tiempo para tener relaciones coitales de manera responsable.

Esto es lo que realmente se conoce como castidad, pues la castidad será la actitud que una persona valora para alcanzar una conducta sexual que sea conforme a los valores afectivos y a la vez la búsqueda de una conducta sexual satisfactoria.

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Margarita Murillo es psicóloga y máster en sexualidad clínica. Autora del libro: “Cómo enseñar sexualidad”
Web: http://sexoamoryvida.com/
Correo: [email protected]
Instagram: @margaritamurillo
Facebook: Margarita Murillo Sexóloga


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