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Los fogueos en el fútbol pueden ser irrelevantes o muy útiles, dependiendo de los equipos, el momento, el estado… El de hoy entre Costa Rica y Estados Unidos sirve para mostrar algunas conclusiones, más allá del resultado de 1-0 a favor de los de casa.

Una es que los norteamericanos se toman muy en serio su proceso de reconstrucción, tras el fracaso de no clasificar al Mundial de Rusia 2018. El entrenador Gregg Berhalter alineó un once repleto de jóvenes, en el cual la edad promedio fue de 23 años y 216 días, el más bajo para un partido del equipo en enero.

El exjugador hoy técnico debutó a cuatro de 20 años o menos: Brenden Aaronson (19), Jesús Ferreira (19), Ulysses Llanez (18) y Sam Vines (20). Son figuras del ámbito local y la apuesta al futuro, que se verá completada con las figuras de peso como Christian Pulisic del Chelsea Inglés

En la otra acera más de lo mismo para Costa Rica:

  • pocas fichas ofensivas que incidan con peso
  • escasa generación de juego en la media que tras años sigue extrañando a alguien del talante de Bryan Ruiz – en este momento inactivo en club y por ende inexistente para la Sele -, Wálter Centeno o Wílmer López
  • distracciones defensivas más propias de un cuadro pequeño que de uno recién mundialista
  • y algunas chispas de esperanza (¡Luis Díaz!)

Desde su convocatoria, el técnico tico Rónald González demostró que quiere “probar” lo ya conocido, figuras veteranas que ofrecen pocos trazos distintos y mucha irregularidad como David Guzmán en la media y y Marco Ureña y Johan Venegas en el ataque. Experimentados que no revolucionan nada.

Aunque sí dio oportunidad a los más nuevos como el adolescente Manfred Ugalde, el brumoso Christopher Núñez, Luis Díaz, Ariel Lassiter y la recuperación de Ulises Segura, ignorado previamente por Óscar Ramírez y Gustavo Matosas.

Vendrán los discursos de siempre: solo se tuvo una semana de trabajo; se crearon oportunidades; esto es un proceso… Si, efectivamente es un proceso y muy traumático tras el fiasco Matosas que impulsó la Federación Costarricense de Fútbol de Rodolfo Villalobos. Pero en la realidad hay pocas armas para que Costa Rica pretenda destacar en el Mundial de Catar 2022.

Control de Estados Unidos

Alvarado fue la figura de Costa Rica. (Selección de EE.UU.)

Durante los 90 minutos, Estados Unidos dominó el volumen de juego, punzando sobre todo por las bandas y con filtraciones. Una y otra vez, los de las barras y las estrellas superaron la defensa compuesta por Keysher Fuller, Keyner Brown, Giancarlo González y Rónald Matarrita.

En los primeros 10 minutos, se comenzó a levantar la figura de Esteban Alvarado en la portería. El herediano demostró que está en un estado formidable. Detuvo dos mano a mano, uno anulado por fuera de juego. Le costó muchísimo a la zaga la dinámica y la rapidez del “Baby USA“.

El propio Alvarado generó una pausa en el trepidante ritmo de EE.UU., cuando salió por una pelota y con su tamaño – en una salida legítima – dejó tumbado al atacante rival.

Pasado el minuto 20 de juego, Costa Rica salió de su caparazón. Al 23′ se dio la mejor oportunidad del primer tiempo. Tras un centro de Guzmán, Venegas la bajó al área y el “Pipo” González – solo de frente – la reventó en el horizontal.

Un minuto después el Estadio rindió homenaje al fallecido Kobe Bryant, minuto 24, igual que la casaca que usó en Los Angeles Lakers.

En el último cuarto de juego, la Sele se vio mejor pero replegada. Aún así no generaron mucho peligro a un débil Estados Unidos en comparación con sus predecesores. Es lógico. El de ellos sí es un proceso.

Todavía se dio una salvada soberbia más de Alvarado y tarjeta amarilla para Matarrita.

Penal y definición

Los norteamericanos probaron figuras jóvenes. (Selección de EE.UU.)

Apenas recién salidos del camerino, Randall Leal cometió penal. Ulysses Llañez – figura interesantísima que de seguro será valioso para la era Berhalter – canjeó por gol.

Por las bandas continuaron ingresando los puñales locales. Pero Costa Rica mejoró mucho con Luis Díaz por el ala derecha.

En tiros de esquina hubo oportunidades, sobre todo al 55′ tras un peineo de Brown que de palomita Ureña envió al cuerpo de un zaguero salvador.

Fuller y compañía continuaron sufriendo atrás, en desatenciones que muestran una fragilidad defensiva preocupante.

Venegas lo intentó de largo, pero sin fierza. Al 76′ Alvarado evitó el segundo sobre la línea y – otra conclusión – cuando el portero es la figura, no es buena señal.

Al 85′ Estados Unidos subió el marcador, pero en offside.

1-0 y no hubo tiempo para más. La duda es si habrá tiempo y recurso humano – aún con los que faltaron como Joel Campbell y otros legionarios – para que el equipo de Rónald González muestre una cara distinta, una ofensiva profunda y una generación prolífica en las eliminatorias mundialistas.


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