empresas
Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 3 minutos

Francisco Soto para El Observador

La sociedad enfrenta una revolución industrial en pleno desarrollo, marcada por la pandemia del COVID-19, cuyos resultados son aún impredecibles. La cuarta revolución industrial o la Industria 4.0, se caracteriza por la presencia de un cambio tecnológico acelerado.

La velocidad con que las nuevas tecnologías se han introducido en nuestra sociedad ha generado un alto impacto en diversos ámbitos de la vida, que van desde la manera en que nos relacionamos unos con otros, los contenidos y formatos de educación y capacitación, hasta el modo de producir y las propias estructuras productivas.

Se trata de un complejo proceso que influye de múltiples maneras en la inclusión social y laboral de las personas, razón por la cual es necesario contar con las competencias laborales idóneas para aprovechar las oportunidades y prevenir o minimizar los riesgos.

La probabilidad que diferentes puestos de trabajos se automatizacen de acuerdo con las habilidades y competencias laborales presta particular atención a aquellos que realizan principalmente los jóvenes.

Automatización y las competencias laborales

De acuerdo con la Universidad de Oxford, 47% de los trabajos en Estados Unidos se automatizarán en las próximas dos décadas. Un tercio de los estadounidenses que se graduaron en materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, se encuentran en posiciones que no requieren dicho grado. La amenaza de la automatización es para toda industria y escala jerárquica posible.

Sin embargo, los autores Frey y Osborne, identifican tres cuellos de botella tecnológicos (engineering bottlenecks) que apuntan a tareas que las máquinas no podrían desarrollar en la actualidad ni, probablemente, en un mediano plazo; por lo tanto, se les denomina como no automatizables.

El primer cuello de botella son las habilidades y competencias laborales sobre percepción y manipulación; es decir, destreza de dedos, destreza manual, espacio de trabajo estrecho, posiciones incómodas. Aquí encontramos ocupaciones importantes desde servicios de limpieza, empleados de la construcción, reparación mecánica, dentistas.

El segundo cuello de botella son habilidades y competencias laborales con la inteligencia creativa como resolver problemas simples y complejos, usar matemáticas y estadísticas avanzadas, usar lenguajes de programación, originalidad, diseño, artes. Aquí encontramos ocupaciones como pintores, cocineros, poetas, arquitectos, modistas.

El último cuello de botella lo componen habilidades y competencias laborales con la inteligencia social como percepción social, negociación, persuasión, asistencia y discutir en tiempo real por Internet. Por ejemplo, el cuidado de personas, enseñar, vender, planificar actividades de otros, ocupaciones como vendedores, abogados, periodistas, personal de enfermería, planificadores de eventos, religiosos.

Riesgo de la automatización en los jóvenes

De acuerdo con un estudio de la CEPAL del 2020, el riesgo de automatización de las ocupaciones de los trabajadores jóvenes, entre 15 y 29 años, es alto. Es decir existen muchas posibilidades de que las nuevas tecnologías los sustituyan.

Esto es contrario a lo que se podría esperar dado que los jóvenes han estado más expuestos a la digitalización y han desarrollado más sus habilidades digitales operativas; además de ser las generaciones que han podido acceder a la educación secundaria, por lo tanto, a la adquisición de mejores conocimientos.

La situación anterior podría deberse principalmente a que el mercado contrata a jóvenes en ocupaciones básicas en las organizaciones o son puntos de partida de la carrera profesional, con contratos de prueba/aprendizaje y principalmente asociados a la falta de experiencia laboral y falta de evaluación de competencias laborales. Así mismo, los jóvenes buscan trabajos asalariados con menor riesgo y fácil acceso.

Estas habilidades y competencias laborales son tareas limitadas, porque cualquier persona la puede aprender al menos teóricamente con un curso de capacitación y desarrollarlas de forma adecuada con el tiempo. Por ello, se podrían considerar como tareas automatizables a ser desarrolladas por máquinas en la actualidad o a un mediano plazo.

Esto no quiere decir que los jóvenes no hayan adquirido habilidades y competencias laborales funcionales, si no que diferenciarse frente a otros empleadores para mejores trabajos es difícil. ¿Están conscientes los jóvenes de esta situación? ¿Cuál es el motivo para que no desarrollen otros trabajos donde el riesgo de automatización es menor?


Traducir artículo