arquetipo del amante
Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 3 minutos

Hemos dejado de lado este período de edad humana, como si por llegar a esta edad la actividad sexual, el deseo y el placer fueran a disminuir.

Ese mito, sabemos por los estudios y diálogos informales entre mujeres y hombres, o por las burla que se suscitan alrededor de la sexualidad en los adultos “grandes”, está muy difundido. 

En realidad, el deseo, el placer y la actividad sexual disminuirá en su calidad e intensidad dependiendo de la capacidad que se haya tenido para resolver y poder construir una integralidad del desarrollo sexual

Es decir, ¿qué tan fuerte está mi amor hacia mí mismo(a)? ¿Me considero una “viejilla” o “viejillo” incapaz de sentir pasión y gusto por el amor y la sensación de dejarme amar y pertenecer por mi pareja? (Utilizo la palabra viejillo (a) porque muy a menudo somos despectivos y creemos que por ser viejos o mayores se pierde el deseo de amar).

Las respuestas a estas preguntas me estarán dando la luz, o no, de lo que yo espero ser en la tercera edad. Poder sanar los resentimientos, sanar aquellos momentos de mi historia de pareja que han implicado pérdida de confianza, pérdida del deseo de sentirme a gusto, el retomar los momentos para “marcar o copar”, para renovarnos y tener espacios para volver a ser pareja.

Esto es importante pues ya el tiempo de criar hijos pasó, aunque algunos se quedan cuidando nietos y no se dan el espacio para ser pareja ahora que se tiene más tiempo; o porqué quizás están huyendo de tener que enfrentarse a esa pareja que han “aguantado” por tantos años, pero a quién dejaron de amar hace ya muchos años. 

Esta edad sexual se caracteriza por tener menos capacidad física de respuesta sexual, pero mayor capacidad de amor gratuito, mayores fortalezas espirituales, morales, mayor capacidad de analizar las cosas a profundidad, mayor paciencia. Esto, si se ha tenido un adecuado desarrollo sexual, es decir, si se han podido enfrentar los conflictos y temores.

Lo anterior implica mayor capacidad creadora para disfrutarse en una nueva condición física, pero sobre todo en una nueva condición afectiva, espiritual y erótica mucho más rica, fructífera y duradera, y niveles altos en la búsqueda de nuevas respuestas creativas hacia el desarrollo sexual.

En esta edad se tiene mayor capacidad de prolongación en el acto sexual, así como mayor capacidad de entrega y pasión, además de mucha más libertad y claridad en lo que se desea

Sin embargo, por la experiencia clínica, sabemos que las mujeres tienen menos lubricación vaginal por lo que será necesario utilizar algún gel recetado por el ginecólogo para evitar que haya dolor en la relación. 

Por lo general, aquellas mujeres que hablan abiertamente de lo que les gusta y de lo que no les gusta, ya han definido sus formas de amar, y no solo en un nivel genital, sino en todo su ámbito. Sin embargo, una de las grandes recomendaciones es el darse nuevas oportunidades, sacar más tiempo para reconocerse como pareja, pasar tiempo sin prisa, poder encontrarse de nuevo en la plenitud de la vida y tomar el tiempo para realizar actividades en común. 

En los hombres se debe trabajar mucho la necesidad de no construir su identidad y fortaleza sexual en la erección y el “rendimiento”, o en la actividad o deseo, porque de suceder esto probablemente sufrirán severas decepciones y frustraciones pues se está en otra etapa de la sexualidad. Ya no tienen la misma actividad adolescente genital, con la que iniciaron su vida sexual, es un momento más pleno, de entrega y autenticidad.

Nuestros hombres por lo general, como ya lo hemos comentado en otros artículos, han construido su virilidad alrededor de su actividad sexual y le dedican poco tiempo a su capacidad de sensibilizarse y mirarse más profundamente en sus capacidades y habilidades afectivas, que son las que, en esta etapa de sus vidas, surgirán con mayor fuerza y expresión.

Por eso los vemos más sensibles, quizás lloren con más facilidad o se conmuevan más rápidamente ante cosas que antes no les afectaban tanto, y eso no implica involucionar, eso solo manifiesta la plenitud de un desarrollo sexual completo. 

¡Adelante! Esta es la mejor etapa. La más profunda, la más fructífera, la de la entrega honesta, transparente y que no espera del otro, solo da con la plena confianza de estar creciendo y manifestándose en toda su dimensión.

Margarita Murillo es psicóloga y master en sexualidad clínica
Autora del libro: Cómo enseñar sexualidad
Web: http://sexoamoryvida.com/
Correo: [email protected]
Instagram: @margaritamurillo
Facebook: Margarita Murillo Sexóloga


Traducir artículo