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Natalia Calderón para El Observador

La meta, cuando un niño recibe clases virtuales, nunca debe ser que esté quedito, no es propio de su edad. La meta es que el movimiento le permita regularse y así pueda concentrarse mejor.

Por tanto, es muy importante estimular el sistema vestibular y táctil mediante el movimiento. El sistema vestibular regula el sentido de movimiento y del equilibrio, es lo que nos permite situar nuestro cuerpo en el espacio, los desplazamientos y nuestro entorno.

El movimiento promueve la regulación sensorial, que a su vez nos permite mejorar la atención y concentración.

El lugar donde el niño recibe sus clases virtuales, debe ser un lugar donde el niño se pueda mover con comodidad.

Ideas concretas:

  • Use bolas de pilates.
  • Cojines o almohadones sensoriales en la silla.
  • Ligas o bandas elásticas en las patas de las sillas o escritorios.
  • Una cobija de peso para el regazo.
  • Permita que reciba algunas clases de pie, o acostado en el piso (donde pueda cambiar de posiciones).
  • Mantener en algunos momentos los pies en una palangana con frijoles o arroz.
  • Tener algún objeto regulador en sus manos (una bolita sensorial o un elástico).
  • Recibir algunas clases en una hamaca de tela cerca de la computadora.

Además:

  • Fomente el movimiento.
  • Hagan pausas activas entre clases (gimnasia cerebral).
  • Se recomienda que las clases sean cortas de 25 a 30 minutos, con descanso activo.
  • Practicar mindfulness antes de iniciar cada clase.
  • Enfóquese en conectar con el niño antes de las clases (no se convierta en un supervisor de conducta, ni tampoco, haga los trabajos por el).
  • Equilibrio.
  • Se sugiere que sean clases dinámicas, creativas y despierten en el niño la curiosidad e imaginación.

De acuerdo con investigadores del Centro de Tecnología en Educación de la Escuela de Educación de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, un niño puede requerir un descanso después de llevar a cabo una clase de 25 minutos; y la actividad física durante la jornada escolar mejora muchísimo su atención, por tanto es vital.

Sin Emoción, NO hay aprendizaje.


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