empresas
Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 3 minutos

Francisco Soto para El Observador

El tiempo de comercialización de un producto o servicio es cada vez menor. Los consumidores demandan inmediatez y calidad a veces por encima del precio. Esto es un reto para muchas organizaciones, ya que la pandemia evidenció la ineficiencia en los modelos.

Las antiguas estructuras organizacionales, con muchas jerarquías, se encuentran desfazadas en este nuevo entorno. Se caracterizaban por limitar la mejora de las competencias laborales del personal, al encasillarlas en un puesto de trabajo fijo casi perpetuo.

El modelo de organización jerárquico está dejando paso a nuevos modelos donde la toma de decisión es más flexible, basado en las competencias laborales de su personal. Ahora los colaboradores son capaces de crear equipos y procesos de calidad que le permiten avanzar de forma ágil, en evolución permanente e innovación.

Surgen nuevos modelos, las denominadas organizaciones exponenciales, que representan un ejemplo de la aplicación del nuevo paradigma de la prestación de servicios, basados en la combinación balanceada de las competencias laborales de su personal y la tecnología.

Estos nuevos modelos, permiten también a las organizaciones mantener una tensión creativa capaz de hacerlas evolucionar de manera más rápida; adaptándose al entorno y lograr así sus objetivos, ya que se sustentan en su personal, sea propio o no, en la maximización del uso de sus competencias laborales.

Estas organizaciones son de estructuras horizontales; son capaces de obtener éxito desterrando todo elemento fijo. En ocasiones cambian el uso de los recursos para optimizar sus resultados.

Como ejemplo, un trabajador de una plataforma de entrega a domicilio pone su medio de transporte, la conexión, el dispositivo y sus habilidades y competencias laborales, como movilización, cálculo del tiempo y destrezas de manejo. Mientras, la plataforma aporta la idea, la creatividad y el algoritmo. Así encuentran el equilibrio adecuado entre personas y tecnología.

Tecnología al servicio de las personas y sus competencias laborales

Entender la tecnología como una herramienta al servicio de las personas es esencial para trascender su uso. Esto va más allá de una simple vía para el ahorro de costes operativos.

La convivencia entre tecnología y el personal de las organizaciones, orientada a un crecimiento de las competencias laborales, abre un nuevo horizonte en la prestación de servicios y al diseño, fabricación de productos y servicios.

La atracción de personal con las competencias laborales idóneas es uno de los retos para las organizaciones de hoy. El puesto de trabajo para estos perfiles, además de ser retador y bien remunerado, debe de ser atractivo y motivador, un lugar donde el talento pueda desarrollarse y permanecer.

Diseñar puestos de trabajo con la suficiente capacidad de adaptación a las expectativas de cada empleado es fundamental y solo se consigue con la flexibilidad que aporta la tecnología.

Las nuevas formas de producir y prestar servicios demandan nuevas organizaciones, más flexibles, dinámicas y sostenibles. En ellas, las personas por sus competencias laborales son el centro y la tecnología es la herramienta de cohesión. Esta realidad tiene un reflejo en la forma de trabajar.

Cambia la demanda, cambian las organizaciones. Cada vez estamos más cerca del día en el que nos encontremos cooperando en un equipo las personas con las mejores competencias laborales, como empleados de la empresa, asociados, freelances especialistas, joint-ventures, en la nueva economía colaborativa.


Traducir artículo