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Luis Carlos Fournier para El Observador

Hoy quiero hablarles sobre ahorrar. ¡Si yo sé que todos saben que es importante, que todos los asesores financieros lo recomiendan, que existen varias técnicas para hacerlo y que ojalá lo enseñaran en la escuela!

Y eso está muy bien por lo que ahora les voy a presentar 4 consejos para aquellos de ustedes que me dicen: ¿Cómo hago para ahorra si no me queda nada al final de la semana o de la quincena? Para aquellos que están en una situación financiera difícil y que se sienten agobiados.

Lo primero que tengo que decirles es: todo va a salir bien. Todas las situaciones pasan y esta también pasará. Segundo: esta situación de estrechez financiera, no son ustedes, esto no los define como personas, ustedes son ustedes no importa la circunstancia en la que se encuentren y, por último y no menos importante: no se castiguen por la situación en la que están, todos cometemos errores de los que debemos aprender para no volverlos a cometer y avanzar.

Estas medidas que les voy a presentar casi que se las tienen que imaginar como que están metidas en una cajita roja con un rótulo por fuera que dice: “Use solo en caso de emergencia” a alguno le podrán parecer extremas y pueda que sí lo sean, por eso no son muchas y deben ser usadas por un tiempo corto

Antes de ser ejecutadas se deben de haber revisado las finanzas, e identificado todas y cada una de las líneas de gastos.

1. Cancelar suscripciones y gastos frecuentes no vitales

Empecemos por lo menos difícil, cancelar todos los servicios por suscripción a los que estamos afiliados como Spotify, Netflix, revistas, periódicos, clubes. Esto también implica revisar los paquetes de Internet y cable de nuestros celulares y de nuestras casas y evaluar bajar el consumo. Cualquier gasto recurrente se debe cortar, aquí va el café doble con leche de almendras que compramos todos los días, igual los cigarrillos, si usamos alguna plataforma para movilizarnos evaluar usar otro medio de transporte, recortar el gasto en servicios domésticos o eliminarlo del todo, igual los servicios de jardinería, en la mayoría de los casos nosotros podemos hacer las cosas, al menos por un tiempo mientras nos volvemos a levantar. Eliminar la tarjeta de crédito de cualquier plataforma de compras para contrarrestar impulsos de compra.

2. Establecer una moratoria para las compras y un plan de sustitución

Para evitar que las compras por impulso nos descarrilen establezcamos un plazo de al menos 24 horas para formalizar la compra, durante ese plazo pensaremos en la verdadera utilidad del bien que pensamos comprar y si al final decidimos que se va a realizar la compra, deberé sustituir ese bien nuevo por uno usado que ya tengo. Si es uno completamente nuevo entonces el plazo será de 48 horas. Un ejemplo sería: si voy a comprar unos zapatos negros tiene que ser que unos zapatos de cualquier color que ya tengo dejaron de servir (incluyendo con reparación de zapatero). Si pueden investiguen sobre el estilo de vida minimalista. Si el bien que voy a comprar es un traje y no tengo uno, voy a esperar 48 horas, si es para trabajar se puede considerar una inversión, si es para una actividad, ya sea graduación, bautizo, boda (incluso la suya), se puede pedir prestado.

3. Usar solo efectivo

Para todas las compras se usará el efectivo, no quiere decir que van a andar con el salario en la cartera, eso puede ser peligroso. Lo que sí harán será adquirir cualquier bien o servicio con efectivo o con la tarjeta de débito y para esto deben tener un presupuesto y un plan de gastos. La tarjeta de crédito debe ser cancelada. Hasta hace un tiempo se podía ir al banco y cerrar la tarjeta con saldo y si no se puede entonces rompemos la tarjeta y no solicitamos la reposición.

 4. Disponer de activos

Esta implica tomar lo activos y venderlos para obtener efectivo para amortizar deudas. Antes de proceder se debe hacer un análisis de la conveniencia de vender el activo seleccionado. Por ejemplo, en el caso de un vehículo se debe comparar el costo del transporte alternativo contra mantener el carro, y a su vez dentro del costo de mantener el carro debe incluirse gasto de combustible, mantenimiento, póliza de seguro, marchamo y si está prendado la cuota del préstamo. Si vivimos en una casa o apartamento alquilado se puede evaluar el pasarse a una alternativa más barata.

Como les decía al principio, son medidas de emergencia que no pretenden ser ejecutadas durante mucho tiempo y sí, a algunas personas pueden parecerles extremas.

Ya sea que apliquen las medidas de emergencia o no, siempre es recomendable tener un presupuesto y darle seguimiento, revisando todos los gastos en los que incurrimos para encontrar oportunidades de ahorro.

Una vez que haya mejorado su situación financiera y su flujo de efectivo permita reacomodar su gasto recuerde la frase atribuida a Warren Buffet: “no ahorre lo que le quede después de gastar, sino que gaste lo que le quede después de ahorrar”.

Luis Carlos Fournier es Administrador de Empresas.
Correo: [email protected]
Instagram: @luisca72


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