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Carlos Peña para El Observador

A la fecha, en Costa Rica, no he visto a ninguna autoridad de Gobierno ni a nadie del sector de apoyo PYME abordar el gran elefante en el cuarto, el cual es: en Costa Rica casi no hay empresarios.

La distinción entre un autoempleado y un empresario es vital para empezar a generar estructuras de apoyo para ambos perfiles y así realmente impactar, de forma positiva, la vida de personas que quieren generar riqueza.

El artículo pasado señalamos que existían empresas que debían morir porque sus propuestas de valor ya no eran relevantes para el mercado, eso obviamente deja a miles de persona a la deriva, es por ello el propósito de esta entrega.

El autoempleado lo define el diccionario RAE como “trabajo que una persona realiza para ella misma en un oficio o negocio de su propiedad, gestionándolo y obteniendo ingresos de ello.”

Es indispensable ver la diferencia con el concepto de empresario. El autoempleado gestiona sus ingresos de forma propia, literalmente si no está trabajando en el negocio este no produce ingresos; mientras, el empresario no necesita estar en el negocio para que este genere ingresos.

Hay autoempleados sumamente rentables, por ejemplo, los doctores, consultores, contadores, etc.; pero a la vez es usual que todos esos autoempleados no generen el brinco a conformarse como empresa.

El empresario lo define la RAE como “Persona que es titular de una empresa, o que dirige u organiza un proyecto empresarial”.

Apreciar la diferencia es vital porque en la práctica ambos conceptos surcan caminos diametralmente diferentes. Se puede ver que el empresario lo que hace es ser el líder de un negocio, la definición no dice que lo autogestiona, sino que lo dirige por lo que entendemos que pone a otros a ejecutar la acción.

Espíritu de pymes

El autoempleado representa a la mayoría de las PYMES en el país, es el perfil de persona que quiere asegurarse un ingreso para él y su familia, quiere mantener sus condiciones organizativas de tiempo y obligaciones a un nivel que él quiera mantener y cuenta con una operación pequeña.

El empresario por su parte es una persona que busca contratar empleados y crear grandes riquezas. El empresario sabe y abraza los riesgos empresariales, financieros y legales con el fin de crear riqueza y bienestar para si mismo.

Las políticas públicas revuelven ambos conceptos por lo que son poco efectivas. El autoempleado no le gusta la deuda, se siente incómodo con el riesgo y necesita de apoyos personalizados e in situ para lograr avanzar, el autoempleado por su naturaleza casi no invierte en su negocio a menos de que sea estrictamente necesario porque no considera importante el crecimiento económico porque le importa más la estabilidad personal.

Si el autoempleado quisiera el progreso económico exponencial invierte dinero en mercadeo, asesoría, digitalización y servicios complementarios para su empresa; pero no lo hacen.

El COVID-19 desnudó el hecho de que las micropymes al no invertir en lo esencial, por su concepto de ser realmente autoempleo, son las que tienen menos oportunidades de sobrevivir a esta crisis económica. Sus propuestas de valor son débiles porque no tienen recursos operativos para ser más competitivos.

En el caso de los autoempleados estos se encuentran en un círculo vicioso que por más políticas públicas benevolentes para el sector nunca lograrán sortear una crisis económica con éxito porque sus recursos son muy limitados.

Lo empresarios, por otro lado, sí podrían verse beneficiados de programas de apoyo empresarial porque son las empresas las que mayormente generan de empleo, recuerden que el empresario no está en el negocio generando los ingresos.

Acceso a recursos

Para los empresarios mejores accesos a crédito, eliminación de burocracia y exenciones fiscales sí le generan mayor impacto positivo, porque a diferencia de los autoempleados, los empresarios su contabilidad es estrictamente empresarial y su comportamiento corporativo sí responde mejor a los vaivenes del mercado.

El autoempleado como giro comercial me parece que no tiene sentido ser rescatado porque su comportamiento empresarial hace que su impacto en la economía sea mínimo, por lo cual propongo para ellos:

  1. Apoyo al pago de créditos personales con tasas especiales
  2. Fondos no reembolsables para el cese de operaciones y pago de alquileres atrasados
  3. Aplicación expedita del proceso de insolvencia sin que perjudique perfil en Sugef
  4. Suspensión de los cobros de timbres de Registro Nacional para la constitución o cancelación de hipotecas y otras anotaciones registrales
  5. Reducción de los cobros de la CCSS en categoría de trabajador independiente eliminando los rubros que no sean estrictamente relacionados a la salud.

Es importante aclarar que el comportamiento contable de los autoempleados es revolver sus gastos personales con los de la empresa, por lo que muchas veces su contabilidad no es clara, apalancan un nivel de vida sacrificando las inversiones empresariales y por ese desorden no pueden aprovechar los escudos fiscales adecuadamente.

Seguir dando fondos de Sistema de Banca para el Desarrollo para autoempleados es subvencionar el empleo informal, además de aceptar la incapacidad de la economía de generar empleos de calidad y seguir en el ciclo de una economía de baja producción.

Sistema de Banca para el Desarrollo debe de estar destinado para empresas y para autoempleados deben de existir créditos personales con mejores condiciones, no revolver unos con otros en productos financieros.

En el marco de apoyo al empresario este sí debería recibir los siguientes incentivos:

  1. Moratoria al pago del IVA hasta febrero 2021
  2. Moratoria al pago de timbres de registro público para inscripción de hipotecas, traspasos de vehículos y propiedades, registros de marcas y patentes
  3. Moratoria al trámite de permisos de salud
  4. Moratoria al trámite de patentes municipales en todos sus niveles
  5. Creación de un portal web para presentación de solicitudes de reducción de jornadas laborales y suspensión de contratos laborales
  6. Creación de decreto especial para compras y adquisiciones en el Estado de forma expedita y sin necesidad de trámites adicionales
  7. Suspensión de los cobros de timbres registrales
  8. Paquete de rescate monetario para el pago de derechos laborales en cese de funciones a empleados
  9. Aprobación de topes en cobros de comisiones en transacciones con tarjeta de crédito
  10. Ampliar la base de gastos deducibles del impuesto de renta

Los autoempleados muchas veces ven en su negocio una extensión de su personalidad y por eso a veces cuesta más transformarse en tiempos de crisis, pero a la vez cuentan con una ventaja que las empresas no tienen, la capacidad de tomar decisiones e implementar estrategias de forma rápidas.

Un autoempleado viaja ligero en términos de negocios por lo que puede, y debe, de exigirse una adaptación menos compleja a un entorno cada vez más cambiante.

En próximas entregas estaremos desarrollando los conceptos del Mundo VUCA, cómo prosperar sin dinero, cómo puedo vender una idea sin fracasar y otros temas que me han sugerido vía email,redes sociales o llamadas.


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