Danza de nombres para ser la compañera de fórmula de Biden a la Casa Blanca

Kamala Harris, Susan Rice, Karen Bass, Tammy Duckworth y Michelle Lujan Grisham son las principales figuras para ser la candidata a vicepresidenta de los demócratas

Cinco mujeres suenan como candidatas a vicepresidente en la fórmula demócrata que acompaña a Biden. (AFP)
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(Washington, Estados Unidos) La inminente elección de Joe Biden de su compañera de fórmula para disputarle la reelección a Donald Trump el 3 de noviembre desató una danza de nombres sobre quién opta a ser la primera vicepresidenta de Estados Unidos.

Si bien algunos estudios muestran que la decisión tendrá poco impacto en la intención de voto de Biden, que supera al mandatario republicano en las encuestas, otros creen que podría marcar la diferencia, movilizando a más votantes negros o del Medio Oeste que optaron por Trump en 2016.

Aquí las principales mencionadas:

Kamala Harris

En julio del 2019, Kamala Harris (2da desde la izquierda) participó en el debate demócrata. (AFP)

“Mi madre a menudo me decía: Kamala, tal vez seas la primera en lograr muchas cosas. Asegúrate de no ser la última”, le gustaba repetir a la senadora de 55 años durante las primarias demócratas.

Desde el comienzo de su carrera, esta hija de inmigrantes de Jamaica y de India ha roto barreras. Después de dos períodos como fiscal en San Francisco (2004-2011), fue elegida dos veces fiscal de California (2011-2017), convirtiéndose en la primera mujer, pero también en la primera persona negra, en dirigir los servicios judiciales del estado más poblado del país.

Luego, en enero de 2017, se juramentó en el Senado en Washington, convirtiéndose en la primera mujer con raíces en el sur de Asia en llegar a la Cámara Alta en la historia de Estados Unidos, y en la segunda senadora negra.

Harris creció en Oakland, en la California progresista de los años 1960, orgullosa de la lucha por los derechos civiles de sus padres.

Conoce bien al candidato demócrata y era cercana a su hijo Beau Biden, quien murió de cáncer en 2015. Pero la también precandidata demócrata, sorprendió al atacar con virulencia a Biden durante el primer debate del partido, en 2019, cuestionando sus posiciones sobre políticas para acabar con la segregación racial en la década de 1970.

Entonces contó conmovida, cómo, cuando era niña, viajaba en uno de los autobuses que llevaban a escolares negros a barrios blancos. El intercambio la hizo disparar en las encuestas, pero rápidamente retrocedió, mientras bregaba por definir el rumbo de su candidatura.

Después de abandonar las primarias en diciembre, declaró su apoyo a Biden en marzo. Pero algunos aliados del exvicepresidente de Barack Obama no perdonan a la senadora por no haberse retractado lo suficiente de sus críticas y advierten contra una compañera de fórmula demasiado “ambiciosa”, una apreciación considerada sexista por los partidarios de Harris.

Susan Rice

Susan Rice tiene amplia experiencia en política exterior. (Twitter)

No hay dudas sobre la experiencia de Susan Rice: embajadora ante las Naciones Unidas y luego asesora de seguridad nacional bajo la presidencia de Barack Obama, estaría lista desde el primer día para ayudar a Biden en cuestiones delicadas de política exterior.

Conocida por no ser siempre muy diplomática, esta afroestadounidense de 55 años aprendió a luchar con Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU de 2009 a 2013 y, por lo tanto, sabría mostrar la firmeza que el candidato demócrata quiere encarnar contra los adversarios de Estados Unidos.

Según diplomáticos, tontería (“crap”) y estupidez (“bullshit”) son parte de su vocabulario habitual. Esta especialista en África, marcada por el genocidio de 1994 en Ruanda, que presenció impotente en el gobierno de Bill Clinton, también conoce perfectamente el funcionamiento de la Casa Blanca.

Biden “tiene una gran relación con ella, trabajaron juntos durante ocho años muy, muy de cerca, y eso significa mucho para alguien como él”, dijo David Barker, profesor de la American University en Washington.

Pero Rice, nacida en Washington de padres universitarios, y con diplomas prestigiosos, nunca pasó por una campaña electoral y podría verse como ajena a las realidades del Estados Unidos profundo.

También se vio salpicada por la controversia sobre el ataque de 2012 contra la misión diplomática estadounidense en Benghazi, Libia. Esto la obligó en ese momento a renunciar a postularse para secretaria de Estado, y ahora la convertiría en blanco de los trumpistas.

Karen Bass

Congresista por California, Bass es menos conocida que las otras personas que suenan para acompañar a Biden. (Twitter)

Poco conocida a pesar de su larga carrera parlamentaria, Karen Bass se sorprendió al verse en los últimos días entre las favoritas para acompañar a Biden.

Es precisamente el discreto perfil de esta congresista por California lo que podría complacer al candidato, que la vería como la leal mano derecha que fue él para Obama.

Con 66 años, Bass lidera el grupo de congresistas negros que redactó un proyecto de ley de reforma policial con el nombre de George Floyd. Llegada a la Cámara Baja en 2011, esta exasistente médica fue elegida previamente para la Asamblea de California en 2004, de la cual se convirtió, en 2008, en la primera presidenta afroestadounidense.

Pero sus posiciones marcadas claramente a la izquierda podrían motivar ataques republicanos. Los votantes de origen cubano, clave para ganar Florida, podrían disgustarse con sus comentarios de 2016 tras la muerte de Fidel Castro: “La desaparición del ‘Comandante en Jefe’ es una gran pérdida para el pueblo cubano”, escribió entonces.

Biden comparte una gran tragedia con Bass: la pérdida de hijos. El exvicepresidente a menudo cuenta cómo el recuerdo de la muerte de su hija y su primera esposa en 1972, en un accidente automovilístico, y luego de su hijo mayor, dejó un “agujero negro” en su pecho.

Bass perdió a su hija y a su hijastro en un accidente de tránsito en 2006. “Después de perder a mis hijos, puedo hacer cualquier cosa”, respondió en julio a la revista The Atlantic, que le preguntó sobre la dureza de una campaña presidencial.

Elizabeth Warren

En febrero pasado, Elizabeth Warren habló a sus seguidores en el desarrollo del caucus en Iowa. (AFP)

Impulsada por entusiastas simpatizantes, esta senadora progresista de Massachusetts fue un tiempo favorita en las primarias demócratas antes de caer en las encuestas para luego tirar la toalla a principios de marzo.

En lugar de brindar su apoyo a Bernie Sanders, el otro precandidato tan a la izquierda como ella, decidió apoyar a Biden en abril.

A pesar de las críticas durante las primarias, desde entonces ha hecho una campaña activa por su otrora rival, un moderado.

Con esa feroz crítica de Wall Street a su lado, Biden podría atraer a los votantes más izquierdistas pero también a afroestadounidenses, entre los cuales obtuvo mejores puntajes en las encuestas que Kamala Harris.

Pero a los 71 años, a Warren le resultaría difícil encarnar a la próxima generación. Y su programa podría asustar a los moderados y dar argumentos a la campaña de Trump, que describe a Biden como un “títere” de la “izquierda radical”.

También sería atacada por los orígenes nativo americanos que dice tener y que llevaron a Trump a apodarla “Pocahontas”. Además, de ser nominada, el gobernador republicano de Massachusetts podría llenar su vacante del Senado, costándole a los demócratas una banca crucial.

Tammy Duckworth

Duckworth perdió sus piernas en la guerra en Irak. (Twitter)

Mucho menos conocida que sus colegas Harris y Warren, la senadora Tammy Duckworth, una exmilitar de origen asiático que perdió ambas piernas en Irak, podría reforzar una de las fortalezas de Biden: su humanidad y su empatía.

Nacida en Bangkok, esta mujer de 52 años anda en silla de ruedas por los pasillos del Congreso en Washington, donde representa a Illinois, un estado industrial del cual fue elegida por primera vez a la Cámara de Representantes de 2013 a 2017, y luego al Senado.

Hija de un militar estadounidense y una tailandesa, se alistó en el ejército y los marines, antes de ser herida en Irak en 2004, cuando el helicóptero que copilotaba fue abatido por insurgentes. Amputada de ambas piernas, se unió al gobierno de Obama en el muy poderoso Departamento de Asuntos de Veteranos.

Según Barker, esta “heroína de guerra”, en un país que adora a sus veteranos, puede atraer a “una parte importante del electorado”.

Michelle Lujan Grisham

En junio del 2018 participó de una protesta contra Trump. (AFP)

La primera demócrata gobernadora de Nuevo México, una de las figuras hispanas más prominentes de Estados Unidos, puede ser la apuesta de Biden para sumar votos entre la minoría más importante del país.

Esta abogada nuevomexicana de 60 años representó a su estado en el Congreso en Washington de 2013 a 2018, donde fue elegida en 2016 para presidir el grupo de la bancada hispana. Su experiencia ejecutiva no se limita a la gobernación: de 2004 a 2007 fue secretaria de Salud estatal y muchos especulan que, de no ser la compañera de fórmula de Biden, podría encabezar el Departamento de Salud en un gobierno demócrata.

Descendiente de una familia de destacados juristas y políticos de Nuevo México, ha sido una dura crítica de Trump. “Necesitamos un líder que sea respetado, amable, justo y ético”, dijo recientemente sobre Biden, a quien considera su mentor.

En los últimos meses se ha especulado también que Biden puede elegir a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, o a la legisladora de Florida Val Demings, o incluso a la senadora de Wisconsin Tammy Baldwin. Aunque también podría buscar el efecto sorpresa y revelar un nombre inesperado.


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