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Las nuevas instalaciones de la Escuela de Enseñanza Especial de Santa Ana siguen con candados, tras una semana del inicio del curso lectivo 2020. Las disputas entre los constructores y las autoridades aún no se resuelven, y mientras tanto el centro no tiene el visto bueno para abrir.

Las diferencias se dan entre el Consorcio Ideco-Ruco-GCI, y el fideicomiso a cargo del Banco Nacional para obras del Ministerio de Educación Pública (MEP) (Fideicomiso MEP-BID-BNCR), plan en el cual está incluido esta y otras construcciones de centros educativos.

Además existen otros tres actores dentro de la situación:

  • la Unidad Supervisora del Proyecto (USP) del MEP
  • la Unidad Ejecutora del Proyecto (UEP) de un consorcio privado
  • y Cacisa la firma que realiza la supervisión de las obras para el fideicomiso

El problema se deriva porque las autoridades reclaman faltantes en la obra. Mientras que los constructores insisten en que todo está listo. Este martes se realizó una reunión entre los involucrados, con la incorporación de la Defensoría de los Habitantes, para intentar lograr una solución expedita.

Reclamos de uno y otro lado

«Es una vergüenza lo que está pasando aquí, a los señores de la Defensoría los callaron. Tienen a los padres de familia fuera de la escuela. Acabamos de salir de la reunión y es realmente agotador todo esto. No hay recepción con el tema», reclamó Walter Brenes, representante legal del Consorcio Ideco-Ruco-GCI.

Según las empresas, desde el 31 de octubre del 2019 el proyecto estaba terminado a nivel operativo, estructural y en condiciones generales. Sin embargo, de acuerdo con Brenes, los ingenieros de la empresa Cacisa, supervisora contratada por el fideicomiso para la obra, no dieron el aval.

«Se inventaron 800 puntos que no estaban ni en los planos de diseño general», agregó Brenes.

Tras la reunión de hoy, Lourdes Fernández, directora de Fideicomisos del Banco Nacional, manifestó que en el área de la cocina «hay por lo menos tres temas que nos hace que no podamos recibir la obra».

«Un listado completo no lo tengo, pero sí le puedo decir que en la cocina falta el agua caliente, una puerta para que los chicos no puedan entrar al área de cocina, cambiar las llaves de las pilas de lavaplatos ya que no entra una olla para lavarla, etc. En el resto del centro educativo hay un área que no tiene la iluminación adecuada», especificó.

En medio de las fuertes diferencias, los privados pidieron al Banco Nacional que rompa la relación con Cacisa y se cambie la supervisión.

«Tenemos 14 escuelas pendientes, que ni hemos logrado entregar cuatro, de tantas trabas que nos pone toda esta estructura. La Defensoría no puede hacer más. Ya pedí que cancelen mi contrato al consorcio Cacisa porque ellos están entorpeciendo esto», aseguró Brenes.

Por otro lado el Banco Nacional analiza analiza tomar otras medidas contra el consorcio.

«Si el viernes no se llega a un entendimiento, tendremos que valorar otras opciones para esta y las otras obras que están a cargo del consorcio, pero todavía no hemos llegado a ese punto», matizó Fernández.

Reuniones sin resolución

El fideicomiso MEP-BNCR está terminando de construir 56 obras, de las cuales 45 ya están entregadas. En la recepción de obras es usual que se hagan hasta cinco reuniones, para terminar de revisar en conformidad con lo contratado.

Sin embargo Fernández indicó que el Consorcio ha incumplido en todas las obras, lo que torna aún más complejo el proceso.

A finales de octubre se hizo la primera reunión y hubo casi mil inconformidades, según Fernández. Posterior a eso, a mediados de diciembre se dio la segunda visita y se encontraron más de 15 elementos que se consideraron como «graves para la no recepción de la obra.» A solicitud del Banco Nacional y MEP se realizó la cita de hoy.

De momento, se está levantando la lista para reunirse, una vez más, el próximo viernes. La mayoría de los estudiantes no están recibiendo clases, a la espera de una pronta solución.


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