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Nació en Estados Unidos, pero tiene cédula costarricense. Creció en Texas, aunque sí vivió dos años en Heredia, cuando su padre se quedó sin trabajo en el 2009. Su madre es de Esparza, Puntarenas, y a los 22 años viajó al norte en busca del «sueño americano».

David Albert vive, trabaja y entrena por su cuenta en Grand Prairie, ciudad tejana, con el sueño de pronto estar pateando en el fútbol americano más importante del mundo, la NFL (National Football League).

Cumplirá 23 años en abril próximo, pero antes de ese momento podría ver cambios en su carrera. La inició en Alabama State University, después de la secundaria. Durante dos años fue el pateador titular del equipo, jugando el clásico de Magic City frente a 82.000 personas en un juego televisado a nivel nacional. «Le dio a mi corazón. Mi mamá podía verlo en Texas. Quería darle orgullo a mi país, ese es mi último deseo», mencionó desde suelo estadounidense.

Albert entrena por su cuenta para mejorar us habilidades como pateador. (Cortesía)

Justamente ese sentimiento por ondear la bandera tica en la principal plataforma de un deporte lejano para la mayoría de costarricenses, fue plasmado por NFL Draft Diamonds, un sitio especializado en analizar los prospectos del deporte y sus posibilidades de llegar a la Liga.

Ascender en el deporte profesional en Estados Unidos es muy complejo – no solo por el nivel de competitividad y lo enorme que es el país con cientos de equipos y diversas ligas y divisiones – sino que existe todo un sistema y procesos para la selección de equipos, conocido como draft, y para que los clubes vean a los jugadores jóvenes que quieren dar el salto.

The reason I work my tail off every day, is I hope to be the first Costa Rican to make it to the NFL, so I can go back to Costa Rica in Puntarenas where my mom was born and give back to the country who gave me my mother.

La razón por la que me esfuerzo todos los días es que espero ser el primer costarricense en llegar a la NFL, para poder regresar a Costa Rica en Puntarenas donde nació mi madre y devolverle al país que me dio mi madre.

Cazatalentos y universidades

Albert se siente costarricense y es seguidor de la Selección de fútbol. (Cortesía)

Tras Alabama, se transfirió a University of Incarnate Word de vuelta en Texas, lo que implicó no poder jugar un año por la normativa. Luego ya volvió al campo durante dos años y finalizó en el 2019 en la competencia de NCAA (universitario).

«Estoy en contacto con unos equipos, tengo buen chance para esto. (…) En NCAA y colegio en los Estados Unidos usted tiene cinco años para jugar cuatro. En mi caso jugué dos, hice mi transfer, senté el año y jugué dos más», explicó a El Observador.

Con 1,80 m. de altura y 90 kilos de peso ahora se concentra en la siguiente etapa del sueño. En enero fue a un primer combine, un evento en el cual múltiples jugadores de todas las posiciones practican y se «exhiben» en la cancha ante los cazatalentos (scouts). Distintas empresas organizan combines específicos incluso para pateadores, como es el caso de Albert.

«Usted patea y si le gusta le llaman esa noche y vienen de nuevo el domingo, para ellos verlos. En la NFL, no están viendo. Si lo van a ver es porque están interesados. Solo puede venir el domingo si ellos (los equipos) quieren ver otra vez», comentó.

Tras contactos positivos, en marzo tendrá el «Pro Day», cuando los scouts van a su propia universidad. Por el momento practica por cuenta propia con su entrenador y todos los días en el gimnasio.

Draft, contactos y paciencia

El tejano terminó su universidad en el Incarnate Word. (Cortesía)

El draft de la NFL será en abril. Los jugadores más destacados de la temporada universitaria tienen una presencia segura, en el proceso en el cual los equipos profesionales irán eligiendo. Pero ante la enorme cantidad de aspirantes, también existe la posibilidad de firmar un contrato como novato o como agente libre.

David Albert aseguró que todos quieren ser «drafted», pero si no sucede no se agotan las opciones.

«Usted puede ser elegido en cualquier semana, cualquier momento, por cuatro o cinco años. (…) Si hay un juego y el pateador se quiebra o algo así pueden llamar a mi agente y le dicen que necesitan un kicker y vemos que David está activo y elegible, queremos que venga a patear y ver si lo queremos», aclaró. Por eso la paciencia es clave para el futbolista.

Albert se concentra en ser más fuerte, más rápido, patear mejor y estar listo para el llamado que lo acerque a su sueño.

«Tiene que estar preparado todos los días», señaló el joven, al tiempo que trabaja en una empresa, sabiendo que en cualquier momento podría tener que buscar un boleto, tomar un avión y mostrarse a un cuadro.

Familia y sueño

Albert también jugó en la universidad en Alabama. (Cortesía)

Sus padres y dos hermanas – Rebeca y Abigail – viven en Texas, al igual que otra tía, hermana de su mamá. Además tiene tíos y primos en Costa Rica. Vacaciona en nuestro país cada dos años, sin soltar su sueño.

Su padre le enseñó cómo jugar béisbol, fútbol americano y fútbol, pero hoy es uno de los deportes favoritos de Estados Unidos el que marca su vida.

«Es mi deseo desde que soy un niño, colegio, universidad, todos estos años entrenanyo sido. Mi mami cuando venía a este país y quiero hacer una vida buena, yo amo a Costa Rica. Soy tico y estoy orgulloso de eso», concluyó el joven de una esparceña.

Ya ha podido ver en varias ocasiones a la Sele. (Cortesía)


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