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Natalia C. Alfaro para El Observador

¿Seré yo la única persona que está agobiada de escuchar la palabra reinventarse?

Bajo este contexto de pandemia, la única certeza que tengo es que el mundo cambió. No es que estamos en una “nueva normalidad”, ni tampoco es cierto que “cuando todo esto pase” vamos a poder seguir como si nada hubiese sucedido.

La realidad es que ya hoy las cosas se hacen diferente y antes de reinventarnos deberíamos trabajar en aceptar que si se quiere seguir siendo productivo, se deben implementar modificaciones que incomodan

Siguiendo esta premisa es importante que le echemos un ojo a cómo estamos manejando nuestras empresas, para analizar el potencial innovador de nuestros productos y servicios. Para ello es importante realizar un diagnóstico del nivel de madurez.

¿Cuál de las tecnologías disponibles creemos podemos asumir? Luego identifique las tendencias sociales dentro de las que el producto o servicio a desarrollar tiene encaje y empiece con la gestión.

Mejores procesos, mayores ventas

Pero realmente ¿qué significa innovar? Innovar no se refiere únicamente a elementos nuevas, sino que además hay que ponerlas en valor llevándolas al mercado. Este punto de vista saca a la luz que todo aquello que hacemos debe ser de manera diferente, pero la verdad es que no sirve hacer algo “diferente” si no es aceptado por el mercado.

De modo que innovar no es solo pensar de forma disruptiva, sino que hay que tener en cuenta que lo que se imagina se va a vender, va a permitir vender más o va a mejorar determinado proceso que se verá traducido en un aumento de productividad o ahorro. 

El proceso de innovación tiene que estar dirigido por un enfoque de mercado muy claro. Se inicia con un insumo del mercado: la identificación de una oportunidad o necesidad insatisfecha; y finaliza también en el mercado con un output: la satisfacción de los clientes por el nuevo producto o servicio creado.

Adicionalmente de nada sirve innovar de forma esporádica, esto debe ser un proceso sistematizado con un modelo de innovación empresarial personalizado y que responda a la realidad de cada tipo de negocio. 

Para crear un modelo endógeno (desde adentro) de innovación base se debe contar con los siguientes componentes:

  1. aliados clave que generan ideas creativas
    • la innovación no es algo que depende de una persona o un departamento únicamente
  2. definir una política interna de innovación
    • es el filtro y la hoja de ruta para delimitar que las ideas propuestas por los aliados clave están en cumplimiento con lo que la empresa determina que es innovación 
  3. contar con embajadores capacitados técnicamente para guiar proyectos con diversas metodologías innovadoras.
  4. evaluar detenidamente los resultados del proyecto de innovación
    • si este fue suficientemente bueno debería dar insumos para contar con una versión 2.0 o nuevas ideas para otro proyecto. 

Como ven innovar es todo un arte, que requiere de muchas tonalidades para crear su obra maestra. Si usted tiene una empresa y le gustaría que lo guíe en el proceso para crear su propio modelo endógeno de innovación no dude en escribirme.


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