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María José Vargas para El Observador

Cada vez es más frecuente escuchar que las empresas hacen reestructuraciones organizacionales debido a cambios en sus estrategias de negocio.

Algunas operaciones migran a otros países, se hacen más eficientes algunos procesos, se contratan compañías outsourcing para que provean determinado servicio, esto por nombrar algunos ejemplos de razones por las cuales las compañías se ven en la necesidad de hacer ajustes en sus estructuras y por ende, se realizan salidas de personal.

En otras ocasiones, simplemente, debido a motivos relacionados a bajo desempeño, u otro tipo de factores que están más relacionado a temas de código de conducta -los cuáles en mi opinión son salidas más “sensibles”, que nos guste o no- muchas veces la información se filtra y un candidato termina con referencias en su medio que no le favorecen para ganarse la confianza de un próximo empleador en un corto plazo.

Independientemente del motivo de salida que haya mediado, siempre es importante tener muy claro la estrategia para realizar una nueva búsqueda laboral. Ya que muchas veces las personas se llenan de ansiedad por ubicarse rápidamente en un puesto y aceptan posiciones o empresas que en otras circunstancias no hubiesen sido de su elección, pudiendo tener la opción de esperar un tiempo adicional para volverse a emplear.

Es por esto que sugiero crear con calma una estrategia. A continuación, algunos puntos a tomar en cuenta que pueden apoyarlo con la creación de la misma.

  • ¿Cuánto tiempo considera que puede estar desempleado sin recibir un ingreso fijo?
  • ¿En qué tipo de empresas y puestos quisiera trabajar?
  • Contacte a todos sus conocidos y amigos que considera pueden apoyarle circulando su curriculum vitae (CV).
  • Aplique a las páginas de empleos de las empresas directamente y circule su CV con las principales consultoras de talento/headhunters.
  • Actualice su perfil en LinkedIn y páginas de empleo.
  • Dedique tiempo para capacitarse en algún curso o certificación que estuvo posponiendo porque no “tenía tiempo”.
  • Si su presupuesto lo permite, tómese unas vacaciones sin remordimiento de conciencia.
  • Considere qué otras alternativas/fuentes de ingreso puede tener. Muchas veces los servicios de consultoría son opciones muy atractivas que ofrecen remuneraciones competitivas y le permite seguir en contacto con potenciales empleadores.
  • ¿Cuenta con movilidad para trabajar en otro país?
  • ¿Considera que llegó la hora de invertir en algún emprendimiento propio?
  • ¿Será que llegó el momento de trabajar en un área diferente al curso de su carrera actual?

La parte emocional

Después de contestarse estas y otras preguntas, otro factor que también es primordial es su estado de ánimo.

Tome el tiempo de reconocer sus emociones y de validarlas. No está mal sentir enojo, rabia, tristeza, decepción… o hasta felicidad.

Converse con personas de confianza sobre sus emociones y preocupaciones sobre el futuro. Busque el apoyo que necesita para estar activo, no se dé por vencido en el primer proceso que no queda seleccionado, tenga paciencia. Una actitud positiva hace la diferencia en un candidato.

No hable mal de su anterior empleador. Crea en sus habilidades, y en el potencial que tiene como profesional. Cuando esta etapa pase, estoy segura de que se asombrará de sus recursos propios que va a ir redescubriendo.

Y la suma de toda esta experiencia le ayudará a continuar con su propio desarrollo como persona y profesional.

María José Vargas, Human Resources Business Partner y Coach Ontológica
Mail: [email protected]
LinkedIn:  maria-josé-vargas

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