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Cuando recuerda su infancia, la palabra que viene a su mente es “felicidad”, mientras jugaba entre los carriles que transportaban chayote en la finca de su papá, o bañándose en el río, que visitaban los domingos. 

Años después, es la líder de uno de los sectores de la economía más importantes en el país, el exportador. 

“Yo tengo una frase, y para mí es muy cierta: sí se puede; y desde el campo también se puede triunfar”, dijo. 

Ella es Laura Bonilla, la presidenta de la Cámara de Exportadores (Cadexco), una de las más influyentes en Costa Rica. Para el cierre de este 2019, un año convulso para el sector que lidera, la empresaria conversó con El Observador sobre su trayectoria en un campo que ha estado relegado, histórica y culturalmente, al género masculino. 

Bonilla proviene de una familia productora de chayote de la zona de Paraíso de Cartago, negocio que inició su padre Claudio. La visión de su padre permitió que el negocio creciera y el ímpetu de Laura por internacionalizar la producción los llevó a cruzar las fronteras costarricenses a inicios de los años noventa. 

Así nació ByC Exportadores S.A., la empresa que surgió tras el esfuerzo y la dedicación familiar, y que hoy da trabajo a más de 800 personas. 

“Lo más importante es hacer lo que uno ama, lo que le apasiona. No lo que debería hacer”, aseguró.

Poco a poco, Bonilla se fue introduciendo en el mundo de la exportación y en el 2004 su empresa obtuvo el premio a Mejor Exportador, dado por Cadexco cada año en presencia de ministros, empresarios y diplomáticos. 

“Fue muy gratificante. Yo bajo del escenario, busco a la persona de Cadexco que me visitó y le digo ‘¿usted me dejaría pertenecer al comité, para que otros exportadores sientan lo que yo sentí hoy?‘; e incluso se asusta y me dice que no son todas las personas que se ofrecen”, contó Bonilla.  

Una semana más tarde Bonilla, con sorpresa, aceptó ser parte de la junta directiva, donde ha escalado hasta llegar a la silla central, en quien los medios de comunicación fijan los reflectores.

“Hice la carrera como debe ser, empecé desde abajo”, dijo Bonilla, quien contó que ocupó diversos puestos dentro de la junta, como el de vocal, secretaria y vicepresidenta.  

“Representar a Cadexco para mí es un gran honor y una gran responsabilidad porque estoy representando a un sector de la economía que genera el 35% del PIB y genera 690 mil empleos. Amo lo que hago y conozco el tema, los retos que tenemos los productores y exportadores”, aseguró Bonilla. 

Es ese amor por su labor y el constante aprendizaje en el tema el que ha catapultado a la empresaria al éxito. 

‘¿Cuál es la clave que la llevó hasta la presidencia de Cadexco?’, fue una de las preguntas hechas a Bonilla para entender su trayectoria. 

“El esfuerzo, la dedicación y el manejo del tema, principalmente el trabajo duro”, aseguró la empresaria. 

Laura Bonilla pertenece a Cadexco desde el año 2005, luego de que ganara el galardón a Mejor Exportador, dado por la cámara (foto: Cadexco).

“Soy una persona que me comprometo y me pongo metas. Incluso cuando tomé Cadexco la tomé en un momento en que la cámara estaba pasando por una situación muy difícil”, dijo. 

Actualmente Cadexco se posiciona como una de las voces con mayor autoridad en el área de comercio exterior y cuenta con un equipo de trabajo de al menos 15 personas, más los integrantes de la junta directiva.

Su éxito en la silla presidencial tiene como fundamento su trabajo y su preparación, dijo Bonilla. 

“Para esto me he preparado, se me han dado las oportunidades y las he tomado. Han sido retos que me he tomado, hay constancia en capacitaciones (…), soy una persona que me preparo, no llego a improvisar. Soy muy planificada y sé lo que tengo que hacer”, explicó con firmeza. 

“Si no estuviera en Cadexco, voy a estar siempre representando al sector productivo, voy a hacer lo que amo y desde mi trinchera. Esa es mi vida y mi esencia”, comentó. 

Cuando Bonilla habla sobre su capacidad liderazgo, nombra a la Asociación para el Liderazgo y Ascenso Social (ALAS), que le ha brindado apoyo y herramientas para el empoderamiento. Asimismo, dice, mucho viene de su infancia, que transcurrió en el campo y en el sector productor. 

Visión exportadora

La visión de Bonilla y su padre fue una de las claves del éxito de la empresa, que actualmente cuenta con tres plantas y emplea a 856 personas de la zona rural. 

“Salgo del colegio y estudio turismo, pero en eso decido introducirme al negocio de mi papá y cambié de carrera, saqué administración de empresas. Le digo a mi padre que exportemos y ahí empieza la historia”, contó. 

“Estoy muy orgullosa de esto, porque estamos generando 856 empleos directos. Somos 100% productores y exportamos a Estados Unidos y Canadá, islas del Caribe, siete países de Europa y próximamente China”, exclamó con entusiasmo Bonilla. 

El “pilar fundamental” para llegar a donde se encuentra ahora, dijo Bonilla, es su papá, quien desde pequeña le enseñó el valor del trabajo. Ahora, la empresaria busca transmitir las mismas enseñanzas a sus dos hijos: Marco Polo y Marcelo. 

“Estoy tratando de hacer lo mismo que hizo mi padre, enseñarlos a trabajar y que el legado de mi padre continúe a través de las generaciones”, aseguró. 

Un obstáculo: la burocracia

El sector exportador no cierra un buen 2019: las estadísticas a octubre muestran que las exportaciones de bienes nacionales alcanzaron un valor de $9.617 millones, con un crecimiento de tan solo 1,3% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Estas cifras contrastan drásticamente con el dinamismo que venía mostrando el sector en los últimos tres años, creciendo a ritmos de entre 6% y 7% anual.

En este contexto, Bonilla aseguró que los obstáculos que atraviesa como presidenta de Cadexco respecto a la prosperidad del sector la respuesta es clara: la burocracia del país. 

“Yo desearía que este país esté exportando en dos dígitos, esa es mi ilusión, sé que lo podemos hacer. Pero el problema es que tenemos en el camino obstáculos burocráticos”, manifestó. 

El atraso en el funcionamiento e instalación de un centro monitoreo a nivel nacional y escáneres que permitan inspeccionar las mercancías, la pérdida de competitividad, la falta de proactividad del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), así como la dificultad para registrar nuevas moléculas son parte de los aspectos que aquejan a Bonilla a diario. 

“Tenemos un gran reto como país, revertir esos números. Principalmente el sector agroexportador, que ha sido siempre un motor muy potente en la historia costarricense y un gran generador de empleo”, dijo. 

Según Bonilla, cambiar el panorama del sector agro exportador debe ser prioridad tanto para la Cámara como para el Gobierno, de cara al año que se avecina. 

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