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Irene Henderson para El Observador

Estamos en un momento para crear nuevas rutinas y hábitos. La pandemia nos ha hecho reacomodar nuestras vidas. Aunque no sea lo que esperamos, es un buen momento para fomentar la independencia y seguridad en nuestros hijos.

La decisión de que los niños empiecen a dormir solos trae beneficios a corto, mediano y largo plazo. Es importante iniciar el proceso, a pesar de que no siempre parezca una linda experiencia o que pensemos que hay más control si dormimos con ellos.

A continuación lo que podemos ganar al fomentar esta práctica:

  1. Independencia y espacio para la pareja o individual: una vez que nuestros hijos duermen en sus propios cuartos, la pareja puede tener un espacio para estar solos y fortalecer su relación. En muchas ocasiones se ven limitados por las diferentes tareas que se realizan durante el día. Así mismo, tendrán tiempo para relajarse o disfrutar sus pasatiempos.
  2. Fortalecer la seguridad de los niños: a la hora que cada niño empieza a dormir solo, indirectamente, le estamos proyectando confianza de que ellos pueden hacerlo solos, que son capaces y así alimentamos su seguridad. No obstante, cada niño empieza a enfrentar y resolver los problemas y miedos a su manera.
  3. Independencia de cada niño: el proceso se puede complementar con los hábitos que rodean esta acción, por ejemplo lavado de dientes, la ducha de la noche o ponerse la pijama. Una vez que les damos este espacio, ellos quieren poco a poco ir logrando todo por ellos mismos.

Por lo anterior, como terapeuta ocupacional recomiendo aprovechar los tiempos de cambio actuales, para iniciar procesos que benefician a la familia y su salud integral.


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