Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 3 minutos

He escuchado esta queja por tanto tiempo y es el dolor de nosotros a cada instante, será de quince, catorce, trece o doce años, la pregunta es la misma ¿Por qué suceden estas cosas?

Las respuestas son muchas y todas dirigidas o a culpar a la chiquilla por ser tan “sometida y débil” o atrevernos a decir frases como ¡Es que definitivamente la culpa es de ella y de esos tatas alcahuetas que ni saben cuidarla! Y cuidado dolor profundo. “No saben cuidarla”.

Antes quisiera hacerles llegar algunos datos interesantes, del 100% de las niñas embarazadas entre los 12 y los 17 años, el 15 % de sus parejas es de la misma edad o unos dos o tres años de diferencia y el 85 % restante es con un hombre de seis o mas años de diferencia. ¿Qué significa esto? Con claridad para nuestras leyes el hombre tendría como mínimo 18 años, un mayor de edad, ¿Lo vamos a catalogar como embarazo o como abuso? ¿Qué es eso?

Por dicha en Costa Rica se creo la Ley de relaciones impropias lo que ha permitido que estos embarazos disminuyeran. No obstante, seguimos con embarazos no deseados los cuales debemos analizar y reflexionar en temas de Educación Sexual.

De acuerdo a lo que hemos venido planteando las niñas en esta edad estarán en un desarrollo sexual basado en la emocionalidad, hay mucha inmadurez, está en proceso la construcción de su identidad y de sus relaciones interpersonales, les gusta ser osadas, aventureras, confrontativas.

Sus puntos débiles serán su emocionalidad y corresponde primero, a nosotros los padres y madres, tíos, tías, abuelas, abuelos, relacionarnos profundamente con ellas, mucho diálogo, claridad en los valores pero no una actitud de rigidez que no les permita expresarse abiertamente o que las llene de culpa por lo sucedido.
Segundo, si su desarrollo es emocional, sus vínculos serán emocionales, someros, superficiales, vulnerables al engaño y a la ilusión platónica, de nada sucede, eso es amor. Son irresponsables y con poco sentido moral.

Entonces, los programas de educación sexual si los basamos meramente en informarles de los métodos, les estaremos diciendo que si los usan no les va a pasar nada, pero no es cierto, los métodos anticonceptivos en una persona inmadura probablemente tengan una cobertura del 80% o menos, pues son inconstantes, indisciplinados, poco conscientes, vergonzosos, o no los usaran del todo.

Solo informar por informar tendrá en algunos casos una efectividad del 40% pero si a eso elaboramos un diálogo de discusión entre ellos y la construcción de decisiones acerca de lo que van a hacer, pero por supuesto mucho antes de que suceda, puede que llegue a la efectividad de evitar estas situaciones en un 80%.

Usted verá si sus hijos e hijas son muy despiertos o tímidos, a veces nos engañamos y creemos que los muy despiertos hay que ponerse vivos pues son medio “alborotados” y simplemente pareciera que no queremos ver que los más ingenuos y callados pueden optar por la vida sexual, pues son más vulnerables, no hablan de eso, les falta seguridad y eso les ofrece una decisión arriesgada que los hace sentirse seguros y decididos.

Dialogar, conocer, formarse, construir decisiones, guardar en un cajón con llave la culpa, ofrecer un espacio de apoyo y sobre todo estar ahí que es donde más nos necesitan. No les demos la espalda y construyamos sobre la experiencia.

Y, si no nos ha sucedido comencemos a dialogar, a construir, a dejarlos hablar, a promover el autocontrol, la decisión basada en valores y el apoyo constante en lo que son, promoviendo sus cualidades, promoviendo su seguridad.

Mucha atención a la construcción de la autoestima y sobre todo a la realización personal.

Si desea información sobre talleres de Afectividad y Sexualidad comuníquese al teléfono-89270319. Sus dudas y comentarios a: [email protected]

Margarita Murillo es psicóloga y master en sexualidad clínica
Autora del libro: Cómo enseñar sexualidad
Web: http://sexoamoryvida.com/
Correo: [email protected]
Instagram: @margaritamurillo
Facebook: Margarita Murillo Sexóloga


Traducir artículo

PUBLICIDAD.