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En edades tempranas es importantes ayudar a los niños y niñas a gestionar y regular su enojo, rabia y frustración. Ya que sus estructuras cerebrales encargadas de la regulación están en pleno desarrollo.

¿Cómo los podemos ayudar?

Lo primero es regularse uno mismo, necesitan un adulto regulado, para lograr la corregulación. El adulto a cargo debe ser la calma en la tormenta. Conectar con el estado mental del niño para ver qué le pasa y cuál es su necesidad en este momento.

Empatía: «Veo que estás enojado por que se te cayó el helado», «Estás frustrado porque no entró la bola en el balde, etc. Esta parte es fundamental, aumenta el vocabulario emocional del niño, se da cuenta de cómo se llama lo que está sintiendo, y eso les genera calma que a la vez ayuda a la conexión de ambos hemisferios cerebrales (el desborde viene del hemisferio derecho y al hacer uso del lenguaje activamos el izquierdo).

Expresión: es esencial que el niño sepa que puede y tiene derecho a sentir lo que siente, pero no puede golpear a su hermano (limite), o romper todo el juego. Validamos el sentimiento y mantenemos el límite.

Calma: usar estrategias de autorregulación, existen muchas, como: la rueda de opciones, saltar, canasta de la paz, el rincón o espacio de la calma, el abrazo, y muchos más.

Corrección guiada

Una vez que el niño logra conectar su cerebro superior con el inferior, trabajamos con preguntas curiosas o de reflexión: ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos hacerlo diferente la próxima vez? Acompañar el proceso de toma de conciencia y resolución de conflictos.

Ejemplo: no está bien romper o dañar los juguetes, la próxima vez que estés muy enojado, podemos hacer esto o aquello. O , ¿Qué podrías hacer la próxima vez?

Natalia Calderón es Neuropsicopedagoga y Entrenadora Disciplina Positiva
Instagram: @natcela
Facebook: Psicopedagoga Natalia Calderón
Tel: 2263-2116
Whatsapp: 8443-9206


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