Sofía Chaverri: la joven actriz que también dirige, produce e imparte lecciones de actuación

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Tal vez usted la conoce por su papel de Rosalinda en la obra de teatro y en la serie de tevé “Los enredos de Juan Vainas” y por su reciente triunfo en el programa “Dancing with the stars” (DWTS), pero Sofía Chaverri es mucho más que eso:  ella actúa desde hace más de una década, es directora teatral y profesora de actuación.

A sus 31 años, ha participado en montajes como «Crimen, Shampoo y Tijeras», «Los 39 Escalones», «La casa de Bernarda Alba», «Taxi» y «La jaula de las locas”. 

Además, es parte de Teatro El Triciclo desde el 2009 e integra Luciérnaga Matiné (teatro infantil); en el 2015 participó en la película costarricense “El lugar más feliz del mundo”, dirigida por Soley Bernal.

Esta carismática y conversadora joven actualmente produce y dirige la obra infantil “El Grinch”, en la cual también interpreta a Martha May. Asimismo, realiza un monólogo llamado “Antinavideños + IVA”, en el que aborda, de manera cómica, temas tabú.

¿Quiere conocer un poco más de esta herediana que siempre sonríe? A continuación, Sofía habla de su vida personal y laboral con El Observador.

¿Cómo y cuándo se inició en la actuación?
Inicié en la actuación a los 20 años, tengo 11 años de estar trabajando como actriz, tanto en teatro como en audiovisual. He llevado talleres tanto en Costa Rica como en México y en Nueva York, pero creo que lo que realmente me ha formado han sido las tablas, la práctica.

«Por supuesto que sí me encanta leer libros de teoría y demás, pero no tengo un título académico, no te voy a decir que fui a la universidad y me convertí en artista escénica gracias a la universidad.»

Usted da clases de actuación.  ¿Desde cuándo, dónde las imparte y a quiénes están dirigidas?
Inicié como profesora porque Mauricio Astorga, quien es mi jefe en Teatro El Triciclo, me dio la oportunidad, hace tres años, aproximadamente. 

«Yo trabajaba en una empresa como supervisora,ganaba muy bien, pero siempre tuve claro que era algo temporal porque yo creo mucho en seguir mi voz interna y yo quería en algún momento dar el salto y dedicarme de lleno a mi pasión y a lo que creo que es mi vocación.

«Hace un año, abrí mi academia, que se llama Estudio de Teatro Girasol, en Guachipelín de Escazú, y también fue un salto al vacío (que di) siguiendo mi voz interior, siendo fiel a lo que yo creo y a lo que yo quiero hacer como artista. 

«Yo hago teatro para el público, pero esto es ir más allá (de eso), es compartir mi conocimiento con otras personas y, no sé, tal vez ayudarlas a soñar, a enamorarse de algo tan mágico como es el teatro. 

¿Cómo ha sido esta experiencia de dar clases?
Ha sido increíble porque con los niños aprendo muchísimo; su inventiva, su capacidad creativa, eso de que ellos no tienen filtro; ellos simplemente se dejan ser. Ellos no tienen esa eso que, poco a poco uno se va metiendo en el cerebro, que ‘qué vergüenza’, ‘que me van a criticar’, que me veo polo, que ‘qué ridículo’.

«Con los adolescentes… han visto en el teatro un lugar seguro. En muchos casos, tengo chicos que sufren de bullying, y van al teatro donde pueden ser libres, ser escuchados y donde pueden crear.  Para algunos de ellos han sido también, hasta cierto punto una terapia, ha sido como descubrir algo que los mantiene motivados, que los mantiene soñando.   

 «Y con los adultos, pues ni hablar.  Los adultos estamos llenos de rollos y el teatro (les ha servido) para quitarse miedos y realizar sueños que siempre tuvieron y que por temor no realizaron.  Tengo gente de 18 años a más de 50.

“El amor de mis amores siempre será el teatro.  Pase lo que pase, yo siempre quiero seguir en las tablas. El teatro es más como la vida, en muchos sentidos: hay que resolver, el personaje va teniendo una evolución, un crecimiento, tal como uno, uno va cambiando y eso es lo que me gusta”.

Con base en su experiencia, ¿cuáles son las características de un buen actor? 
Principalmente, para mí, dos cosas:  la intuición y la verdad.  Un actor intuitivo es ese que se deja llevar o se deja permear por lo que está viviendo en ese momento. El actor que no escucha, hasta ahí llegó. 

«La otra cosa es la verdad escénica.  Si en escena, por ejemplo, estoy interpretando a Rosalinda y, yo como actriz, me permito escuchar a Juancito y lo veo con esos ojos que ella lo ve, yo no necesito pensar ‘ahora lo voy a ver con estos ojos’, no.  Si yo tengo esa verdad, si yo lo escucho, la gente lo va a creer.   Es tener esa verdad hacia mí misma y hacia mi personaje, para que el público lo vea con esa verdad.»

Ahora está en cartelera con la obra “El Grinch”, ¿Cómo ha sido esta primera experiencia de actuar y dirigir al mismo tiempo?
Esta es la primera temporada en la que actúo en “El Grinch”, antes me había dedicado solamente a dirigirla (desde hace tres años). Ha pasado que tal vez yo estoy tras escena, esperando mi escena, y estoy escuchando, entonces como directora yo digo ‘ay, bueno, vamos a cambiar tal cosa’, y voy apuntando. Estoy pensando en todo al mismo tiempo y lo he disfrutado mucho porque ha sido una manera distinta de vivirlo.

«Sí ha sido un poco loco porque además siempre soy la última en estar lista, pero ha sido un aprendizaje.  (Esta experiencia también me ha permitido) reforzar la importancia del equipo, de trabajar como en un engranaje para que todo funcione.

«La primera obra que dirigí fue “El Grinch”, hace tres años.  Ya después empecé a enfocarme en teatro infantil para dirigirlo yo.  Todavía no me he arriesgado a dirigir obras de teatro más enfocadas a un público más adulto. El público más exigente que existe es el infantil, los niños son exigentes, no tienen filtro, si no les gusta ellos dicen en voz alta ‘qué aburrido’.

¿Pero le gustaría dedicarse en algún momento a dirigir obras para público adulto?
Me encantaría y te voy a decir por qué no lo he hecho:  porque quiero primero aprender más al respecto, quisiera darme unos añitos más para tener más bagaje, para tener más herramientas. Yo creo que hay un momento para todo y a veces uno quiere abarcar mucho y hay que entender que todo llega en su momento y uno también tiene que ser honesto con uno mismo.

¿Qué le ofrece este montaje al público? ¿Cuál es el personaje que usted interpreta?
“El Grinch” es una obra de teatro navideña en la que el protagonista es el personaje más antinavideño que existe, interpretado por Bernardo Barquero, que es un actor con una gran trayectoria, más de 20 años en las tablas. 

«(Los espectadores) se van a encontrar con muchos contrastes: un pueblo enamorado de la Navidad y un bicho verde que odia la Navidad. Creo que toca temas importantes acerca del bullying y acerca de cómo pueden impactar algunas personas la vida de otras personas; entonces es ver cómo él se transforma de ser el ogro odioso hasta que su corazón se ablanda por razones que ustedes tendrán que ver.                 

«Interpreto a Martha May,  quien es la adinerada del pueblo, la guapa superficial que también se da cuenta de que el verdadero amor está donde uno menos lo piensa y no necesariamente donde encuentra una comodidad económica.»

“Me encanta nadar, me encanta agarrar el carro e ir a comerme un Churchill frente a la playa; vivo sola y aprender a vivir en esa soledad no fue fácil. Amo sobre todas las cosas ir a ver a mi sobrina (Sara, de dos años);  me gusta mucho la música, cada vez que puedo practico piano.  Mi vida es muy tranquila”.

Es imposible hablar de usted y no mencionar a Rosalinda, su personaje en “Los enredos de Juan Vainas” ¿Cómo ha sido lidiar con este reconocimiento? ¿Qué le debe a este personaje y qué le ha aportado?
Rosalinda nació en el 2012 y creo que, hasta cierto punto, se ha convertido como en mi alter ego. ¿Cómo ha sido lidiar con el reconocimiento de Rosalinda?  Bueno, antes de «Dancing», para el público, yo era Rosalinda, literalmente.  Mucha gente que yo veía en la calle me preguntaba cómo llegar a San Pascual o me preguntaba que por qué no andaba con Juancito. Al principio yo no sabía manejarlo porque decía ‘¿qué hago, le explico que Rosalinda es un personaje o le sigo el juego?’, porque tal vez si yo le decía que yo no era Rosalinda, que yo era la actriz, le iba a matar la magia’, entonces opté por siempre mantener esa magia con la gente que me topaba en la calle. 

«Siempre había querido que la gente recordara alguno de mis personajes con mucho cariño, pero jamás me imaginé que Rosalinda se iba a convertir en ese personaje. Creo que por lo menos estoy aportando, de cierta manera, con Rosalinda, algo bonito a la sociedad, algo que la gente ve todos los viernes y dice ‘mirá, qué lindo’, la gente se enamora de esa relación entre Juancito y Rosalinda.

«¿Qué me ha dado Rosalinda?  ¡No te puedo explicar! Gracias a Rosalinda se me han abierto muchas puertas, gracias a ella el público conoció mi trabajo. Me ha llegado al alma lo que la gente manifiesta qué siente por el personaje. Yo primero con toda humildad, siento una gratitud increíble hacia Rosalinda y hacia lo que el público nos ha devuelto al personaje y a mí.»

¿Y en qué se parece usted a este personaje?
Rosalinda rescata lo mejor de mí, la verdad.  Cuando empecé a trabajar el personaje, obviamente empecé a descubrir cosas y Mauricio (Astorga), que fue quien creó el mundo de Juan Vainas, junto a Magdiel y Ricardo, tenía muy claro como quería que fueran los personajes y él me decía ‘Rosalinda es muy raro que se enoje, ella es muy tierna y tiene un corazón enorme, muy noble’.  Entonces yo pensaba ‘¿cómo puedo relacionar esto que me está diciendo Mau a cosas que también son cercanas a mí?

«Rosalinda cree en el amor, ella ama con el corazón realmente, ella ama con los ojos del alma, y yo soy así. Me enamoro de la personalidad de la gente, me enamoro de cómo es una persona.  Soy Rosalinda en ese sentido de que yo todavía creo en el amor –y no me refiero solamente al amor de pareja– como lo que puede cambiar el mundo, entonces a veces peco de ilusa, como Rosalinda, pensado que si tal vez la gente tuviera menos malicia y más bondad el mundo funcionaría diferente… en eso somos dos gotas de agua. 

«Y ella es muy trabajadora y creo que una de las cosas que me ha permitido irme haciendo camino es que yo soy muy trabajadora también»

¿Qué le dejó su paso por “Dancing with the Stars”, qué le aportó a nivel personal y profesional?
“Dancing” me disciplinó más; en realidad yo siempre he sido muy disciplinada. Y te voy contar un secreto: mi sueño frustrado era ser bailarina, estuve en clases de ballet y de danza contemporánea cuando estaba pequeña.  Ya en el colegio, durante mi adolescencia, estuve como un año en clases de flamenco y ya no pude estar más porque estaba metida en todo y entonces mis papás me pusieron a escoger:  o piano o baile y me enfoqué más en la parte académica, en el colegio. 

«Empecé a trabajar a los 17 años y me enfoqué mucho en el trabajo, en ayudar en la casa, en ir a la Universidad, porque llevé un año de Publicidad, entonces como que ya no me quedaba tiempo para nada. Como a los veintitantos me metí otra vez a ballet y a contemporáneo pero yo decía ‘no, a estas alturas no porque para ser bailarín ya uno está viejo, o sea, no puedo aspirar a algo en lo que no me formé desde pequeña’. 

“Dancing” también me dejó algo muy lindo: la gente ya entiende que soy Sofía (no Rosalinda) y por ambas tienen cariño. Fui fiel a mí misma y me mostré tal cual soy.»

“Me enoja sobre que me mientan. A mí me mienten y me pierden. También me molesta que la gente no sea consecuente con lo que dice. Si hay alguien que por “x” o “y” razón no me genera confianza, no me vas a ver de pellizco en nalga con esa persona”.

¿Además de trabajar con El Triciclo, la serie de tevé y «El Grinch” está con una obra que se llama «Los Antinavideños»? Cuéntenos un poco más acerca de ese montaje.
Sí, estoy trabajando en un proyecto que se llama “Los Antinavideños». Es un espectáculo que consta de tres monólogos, yo actúo uno de los monólogos.  En cada monólogo se tocan temas sensibles para la sociedad y que aún son tabú.  Son personajes que no necesariamente son navideños pero sí todas las historias giran en torno a la Navidad. 

«Yo interpreto a la Virgen María. Mi monólogo sucede 24 de diciembre, ella está embarazada, está a punto de nacer El Niño y ella está haciendo todos los preparativos para el nacimiento. Los tres monólogos son cómicos; somos solamente tres actores:  José Víquez, Natalia Porras y yo. 

 «(Por otro lado), hace un par de semanas (tres semanas para el lector) terminamos de grabar la tercera temporada de la serie (“Los enredos de Juan Vainas”), esperamos que haya una cuarta, vamos a ver qué se decide.

El 10 de noviembre, Sofía Chaverri y el bailarín Javier Acuña ganaron la sexta temporada de «Dancing with the stars».  El 5 de diciembre, ellos presentaron una selección de las mejores coreografías que bailaron a lo largo del programa. Ese show se realizó en el Teatro El Triciclo Escazú. (Foto tomada del Facebook de Sofía Chaverri. / El Observador).

 -¿Usted actuó fuera de Costa Rica? ¿Cómo fue la experiencia?
Sí,era una obra de teatro que se llama «Bill W. & Dr. Bob», la historia gira en torno a los dos fundadores de Alcohólicos Anónimos y yo interpretaba a una de las esposas. Era muy fuerte porque yo me he dedicado a la comedia y era un drama fuerte.  Tuvimos una temporada en Off Broadway, en Nueva York, en un teatro que está ubicado en SoHo.

«De Nueva York, de Off Broadway, nos fuimos a Austin, Texas.  Nos presentamos allá también como un mes. Fue también aprender de otros públicos; una experiencia muy bonita porque me retó a todo nivel.  Cuando volví, volví más segura.»

Entonces, ¿prefiere hacer drama o comedia?  ¿Cuál elige?
Creo que la comedia me escogió y me encanta.  Me encanta hacer reír a la gente porque la risa da calidad de vida.  Si bien es cierto que me encanta el drama, me gusta sacar a la gente un poco de la realidad. Creo que ya hay mucha cosa que estresa a la gente.  A mí me encanta el cine de drama, me fascina el cine independiente y es el tipo de cine que yo veo; yo no veo comedia. Definitivamente, a pesar de que me encanta el drama, disfruto demasiado hacer comedia.

¿Cuáles son sus proyectos para el 2020?
La gente me va a ver en una obra que estamos ensayando y (que será) dirigida por el maestro Lucho Barahona; estrenaremos en enero, y espero que venga otra temporada de “Los enredos de Juan Vainas” (la serie de tevé).

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«En cuanto a teatro, estoy viendo proyectos que me gustaría producir y otros que me gustaría dirigir; solamente puedo dar un nombre del que estoy trabajando en conjunto con Luciérnaga Matiné: vamos a montar “Mujercitas”.  Es un proyecto complejo, pero va a estar bien bonito y además va a ser para toda la familia.                

«En audiovisual, no sé, pero escucho ofertas (ríe).»

La obra «Los Antinavideños» tendrá únicamente seis funciones, tres fines de semana, en el Teatro Frente a la Plaza (de la Democracia).  Estaremos viernes y sábados, a partir de las 8 p. m., a partir del 6 de diciembre.


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