Traileros claman por condiciones en fronteras: «Nos sentimos presos»

Este miércoles, más de 10 km. de fila de transportistas se acumulan en suelo tico y aún más en el lado nicaragüense

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(Peñas Blancas, La Cruz) Los transportistas de carga están acostumbrados a viajes largos y pesados, dormir en sus cabezales, comer en ruta e improvisar alguna ducha aquí o allá. Pero lo que se vive en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua desborda esa experiencia y se convierte en un sufrimiento inédito, al igual que la pandemia del coronavirus.

Cientos de vehículos se acumularon por más de 10 kilómetros la mañana de este miércoles en La Cruz de Guanacaste, hacia el puesto fronterizo de Peñas Blancas. El Observador hizo un recorrido en el cual observó tanto la parálisis del comercio exterior que busca salir – con y sin mercancías – del territorio nacional, como las complejas y poco sanitarias condiciones que viven los traileros.

Rafael Alvarado llegó con su furgón cargado de carne el viernes 8 de mayo a la frontera Nicaragua. Por las primeras medidas del Ministerio de Salud, duró tres días para entrar, el lunes 11 le hicieron la prueba de COVID-19 y pudo seguir su camino el miércoles 13. Tras descargar, el jueves comenzó su regreso.

El anterior sábado 16 se colocó entre los primeros tres en la pura frontera, pero sin poder avanzar. El gobierno de Daniel Ortega resolvió negar todo paso y ahora Alvarado, su hijo que conduce otro camión, y un tercer compañero están en el limbo.

«Estamos en una situación bastante crítica, porque no podemos pasar de ahí para allá (de vuelta a Costa Rica) a traer comida. Y de allá de ese límite (hacia Nicaragua) no nos deja pasar Migración. Acá dicen que ya nos despacharon, allá dicen que no nos han recibido», lamentó Alvarado.

La poca comida que traían para cocinar en su trayecto ya fue consumida. Ahora viven de lo que le den sus colegas, alguna persona solidaria cercana y el empresario que los contrató. Por eso cuestionan las medidas sanitarias aplicadas por la administración del presidente Carlos Alvardo, así como el trato en la zona.

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Estos son los últimos metros de suelo costarricense antes de llegar al ingreso formal a Nicaragua por Peñas Blancas. En esta zona, tres vehículos poco ganan con estar al inicio de una fila paralizada. (Manuel Sancho/El Observador)

Rodrigo Alfaro, subdirector de la Fuerza Pública en la Zona Norte, admitió que se vive una tensa calma, ante el inusual escenario de nulo movimiento, mucho reposo y el impacto del estrés y la ansiedad acumulada en transportistas.

«Esa tensión es un riesgo latente que tenemos, que hemos venido a nivel de cuerpos de policía en la zona abordando de manera integral. Hemos venido entrevistando uno a uno a ellos, las necesidades que tienen y apuntan a tema de agua, higiene personal, alimentación, seguridad», comentó Alfaro.

Según el oficial se buscan ayudas «paliativas» como repartir comida y agua, algo que la Municipalidad de La Cruz ya está haciendo. El gobierno local también hace esfuerzos adicionales por recoger residuos.

En la parálisis del transporte terrestre de comercio, muchos descansan, se refugian del sol o de la lluvia. (Manuel Sancho/El Observador)

Pero varios transportistas se quejaron de que incluso oficiales de Migración no quisieron darles agua. El subdirector de la Policía de Migración, Alonso Soto, afirmó que sí han dado si hay recurso, aunque no pueden atender las filas.

«El diálogo se ha mantenido con ellos. Han estado muy en calma, muy pacientes esperando el cambio», matizó Soto.

El martes la policía detuvo a un sujeto que se saltó el muro fronterizo y abrió un camión que estaba en la zona primaria solo. Fue entregado a la Fiscalía de Liberia. Día y noche, 80 policías de distintas fuerzas monitorean la nueva crisis que despertó la pandemia mayor.

«Nos turnamos, estamos trabajando en equipo», resaltó Alfaro, quien recibe mensajes de los conductores de pura incertidumbre.

La Fuerza Pública hizo un sondeo con los choferes y hasta las 10:00 a.m. del martes contaron 265 camiones. Más de 24 horas después ese número crece. Este medio calculó más de 330 al cerrar la tarde de miércoles.

La tarde del miércoles cerró con más de 300 camiones en cola, sin poder moverse a lo largo de más de 12 km. de la Interamericana Norte. (El Observador)

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Insuficiente, impaciencia y advertencias

Las filas de traileros no se mueven ante el cierre de fronteras impuesto por el gobierno de Daniel Ortega. (Manuel Sancho/El Observador)

Cristian Arévalo salió de Honduras con mercancía hace un mes para un trayecto que habría hecho en 10 días. Antes de las nuevas medidas, pasó 7 días en fila en el lado nicaragüense, 3 más esperando los resultados de la prueba de COVID-19 y por fin entró a descargar en Guápiles.

Ahora está en la cola para salir de vuelta, con computadoras en la carga El trailero dijo que duerme poco e inquieto, mientras se protege solo con un machete.

«Hay que respetar las leyes de cada país, pero tienen que tomar en cuenta el bien común. Es cierto, para tomar esas decisiones no necesitan preguntarle a los vecinos, pero tienen que ver si van a afectar a los vecino», urgió el trailero.

La tensión hace mella. «Andamos unos que cuando se nos bota la canica (refrán que significa ponerse ‘loco’) mi hermano no andamos viendo en qué países estamos. Aquí no hay pa’ bañarnos, no hay pa’ hacer del cuerpo», advirtió, al tiempo que se niega a prestar el furgón con carga a otro conductor, bajo la medida del Ejecutivo costarricense de enganche y desenganche.

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El punto que divide Costa Rica de Nicaragua mira pétreo los camiones inamovibles. (Manuel Sancho/El Observador)

Similares posturas se recogen a lo largo de la fila. Luis Salguero vino de Guatemala a San José el 1 de mayo. Pasó siete días en cola, dos más a espera del resultado negativo de coronavirus. Hoy agota el dinero que tenía esperando en la fila.

«Costa Rica ejecutó esto relámpago, arbitrario. Nadie va a prestar su camión», se quejó.

Juan Rivas de Guatemala y otro grupo de la ciudad chapina de Hidalgo están en la misma postura, mientras cae la noche en Peñas Blancas.

Los tráileres y sus conductores se acumulan por kilómetros, de un lado y del otro. Ya se alcanzó una acuerdo en Panamá y a esta hora las autoridades intentan lograrlo con Nicaragua.

Mientras el Gobierno se divide entre la protección de la salud y la recuperación de la ya maltrecha economía, pero sin anunciar aún cómo resolver las nuevas crisis que dispara la emergencia mayor.

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