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Los estereotipos que se implantan desde edades tempranas y se reproducen después, así como la falta de una política pública, son parte de las razones que alejan a las mujeres de las carreras profesionales que tienen mas opciones de empleo y son mejor remuneradas.

En Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática (Stem, por sus siglas en inglés) en lugar de disminuir la brecha entre hombres y mujeres, más bien aumenta.

En el 2019, de cada 10 graduados universitarios en carreras relacionadas a Ciencia y Tecnología, dos eran mujeres, mientras que en el 2000 se graduaban tres mujeres.

 

Así se desprende del estudio “Formación femenina de Ciencia yTecnología: un tema de desarrollo, equidad y competitividad”, elaborado por el Estado de la Nación y que fue expuesto por María Santos, coordinadora de Investigación de Ciencia y Tecnología.

Durante el foro “Stem en Costa Rica: ¿Cómo enfrentar la brecha de género?”, Santos expuso que en la Educación y formación técnica profesional (EFTP) y en la educación universitaria, las mujeres son las que más se educan. En este ámbito, representan el 58% de los graduados.

“Es cierto que se gradúan más mujeres, pero no en las especialidades de mejores oportunidades laborales que son las que demandan los sectores dinámicos y que ahora generan opciones de empleo”, detalló.

Más empleos y mejor remuneración

De las 10 especialidades con mayor graduación femenina, solo tres se relacionan con las demandas de empresas en expansión: contabilidad, ejecutivo en inglés para centros de servicios e inglés.

Pero, al mismo tiempo, ninguna de las 10 especialidades está relacionada con la tecnología.

Las carreras de Ciencia y Tecnología son las que ofrecen mejores opciones salariales pero no están siendo aprovechadas por las mujeres.

“Mientras que los hombres se alinean más a esas oportunidades, pues cinco de las especialidades de las que se gradúan coinciden con las demandas e incluyen temas técnicos y de TIC”, reseñó Santos.

Es en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) donde se dan las mayores brechas, pues “solamente una tercera parte de los graduados son mujeres”.

La experta señaló que, en el 2019, en el campo de diseño de redes se revierte la brecha y eso es debido a la implementación del programa “Rompiendo Moldes” que se ha venido implementando en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).

En cuanto a la formación de las mujeres en STEM, a nivel universitario, se nota una evolución de nuevos profesionales en Ciencia yTecnología.

Sostuvo que a partir del 2013 se da un cambio histórico, debido a que se registra un alza de graduaciones de más mujeres que hombres.

“El punto de inflexión lo marcan las ciencias médicas y eso ocurre por el peso que tiene la carrera de Enfermería, sin embargo, en ciencias agrícolas y en áreas de Stem, persiste o incluso aumenta la inequidad de género”, externó Santos.

La investigadora fue muy clara al indicar que los impedimentos para que las mujeres se formen en estas áreas las privan de aprovechar oportunidades de desarrollo profesional y de autonomía.

“Pero también privan al país de poder conformar una sociedad más inclusiva y poderse beneficiar del buen potencial que representa nada más que la mitad de la población”, afirmó.

Sólo a manera de ejemplo, en áreas como  las ingenierías, los graduados en el país para el 2019 fueron de un 37% de mujeres y un 63% de hombres, mientras que en el 2000 la participación de las mujeres era de un 25% solamente.

Atacar la desconexión

Tanto a nivel de educación técnica como a nivel profesional, a criterio de la especialista, las mujeres no escogen disciplinas con mayor probabilidad de inserción en el mercado laboral.

Sobre el particular detalló que el perfil educativo de las mujeres magnifica las desigualdades entre hombres y mujeres.

“Y esto, porque la desconexión que hay entre las áreas en las que menos se gradúan y las competencias técnicas y digitales que nos estaría facilitando a nosotras el insertarnos al mercado laboral es una arista adicional que se suma al resto de barreras que tenemos las mujeres de acceder al mercado de trabajo”, enfatizó.

Alertó que, si aunado a la desconexión existente se le suma el proceso de digitalización forzada que se da en la actualidad, producto de la crisis “esto prácticamente nos está preparando el camino para una sociedad y un mercado laboral que cada vez más va a ser menos inclusivo”.

Urge nueva política pública

Para combatir esta situación, Santos apuntó a que no se debe generar políticas aisladas, sino que urge una nueva generación de política pública, concebida dentro de un amplio marco, sistemático y que sea de largo plazo.

“Es un tema complejo de muchas aristas y que requiere que seamos capaces de articular políticas sociales, educativas, de empleo e incluso que intervengan en los distintos momentos en el ciclo de vida de las carreras de las mujeres en las áreas de Stem”, adujo Santos.

Educación y alfabetización digital

Rosaura Romero, decana de la facultad de Ciencias de la UCR y presidenta de la Comisión Científica, sostuvo que es fundamental la alfabetización digital en todos los seres humanos para el uso adecuado de la tecnología, además de la educación.

Al tiempo que reseñó que es importante la formación y la adquisición de conocimientos para moverse en el mundo de la STEM para desarrollar habilidades.

Adujo que hay muchos estereotipos y que, en el camino, “todo lo que nos rodea están sujetos a esos estereotipos”.

“El problema es que se deben romper esos estereotipos. Esas creencias que hay. El ser humanos, en general, tiene derecho elegir lo que quiere estudiar, que escoja esa profesión que lo hace feliz, no importa que no se algo no muy común ni para hombre o ni para mujer. Es un asunto de derechos humanos”, refirió Romero.

Añadió que “a las mujeres se ha hecho creer que no son buenas y desde pequeñas se les encaja en estereotipos. A las niñas se les regala muñecas, juego de mesa, juegos de cocina y a los niños les dan juegos que hacen que ellos desarrollen habilidades desde pequeñas y las   niñas pueden tener esas mismas habilidades, pero no se las desarrollan”.

Se debe dar un cambio en la forma de ver las cosas, pues enfatizó que la escogencia de las carreras es un asunto de derechos humanos.

“Tampoco podemos esperar que el gobierno u otros hagan por nosotros. Uno tiene que hacer las cosas y motivar a las personas que quieran. Si una persona quiere estudiar ingeniería motivarla. No puede pensar que las personas que están en estas disciplinas son genios, no hay de todo”, reseñó.

Argumentó que, para romper las barreras se debe hacer a punta de trabajo y el “el asunto es darles a las personas esas oportunidades para que aprendan y se desarrollen en aquello que quieren sin que nadie externo les diga lo que no es o que no pueden o que no es una carrera para él o ella”.

Así lo viven

Samaria Montenegro. Es matemática pura, con énfasis Teoría de Modelos, dentro del área de la lógica.

“Matemática es de las áreas en donde la cantidad de mujeres es demasiado poco, sobre todo en matemática pura que es mi área. Mi experiencia personal en Costa Rica es que casi era la única mujer del curso o a lo sumo éramos dos”.

Pero esa situación no cambió mucho cuando Montenegro fue a sacar su doctorado en Colombia y Francia.

“Las mujeres desertan bastante en los procesos de la carrera por muchos factores, por ejemplo, el acoso es un factor muy importante, el sexismo, los micromachismos, incluso que son menos fuertes, pero están presentes”.

“Las mujeres que no desertan y me considero entre ellas, es que han tenido mucha suerte, porque hay un factor que tuviste el apoyo de la familia que es algo que no siempre le ocurre a todo el mundo”.

Agregó que desde el principio tuvo el apoyo de su familia para estudiar en un área de Stem “y me parece que es algo fundamental”, recalcó.

Además, comentó que uno de los factores que la impulsó a seguir, fue el hecho de que, en su doctorado, la directora de tesis era una mujer, que le enseñó a ser mujer y hacer matemática.

En Francia, uno de los aspectos que le llamó la atención fue que en el área en que se especializó, la mayoría de los profesores eran mujeres, lo que contribuyó a que tuviera un ambiente menos hostil.

“Desde que volví como profesora y que he tenido la dicha de hablar sobre mi vivencia con muchas estudiantes actuales, siento que se repite mucho el sexismo entre los mismos compañeros, si la mujer le va muy bien es porque se esfuerza demasiado, pero que los hombres son genios innatos y las estudiantes repiten mucho ese síntoma que sienten”.

Sostuvo que, pese a que pasan los años, los micromachismos y comentarios inadecuados de profesores en las aulas continúan y recuerda que en sus días de estudiante fue objeto de ello.

Recordó que cuando era estudiante le dijeron que “deberías aprender a ser un poco más hombre para estudiar matemática” y se trata de un profesor por el cual ella guarda aprecio.

Considera que en la actualidad persiste la cultura de los micromachismos en general en todas las áreas Stem, de parte de profesores, estudiantes y de alumnas también.

Al consultarle si dicha situación puede cambiar, a lo que respondió que sí, pues nota un cambio, entre cuando era estudiante y la actualidad.

“Siento que ha habido cambios, que los profesores jóvenes son más conscientes de comentarios inadecuados. Que el acoso que es algo real ha disminuido, por lo menos en la escuela de matemática bastante. Creo que vamos mejorando”.

Encuesta: Ticos tienen poco conocimiento de lo que son ciencia y tecnología

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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