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Irene Henderson para El Observador

Los padres siempre están en la búsqueda de lo mejor para sus hijos, en todos los aspectos, desde la alimentación, estudio, recreación hasta la salud. Este último, es el punto más importante para la mayoría de las familias, por ende, los cuidamos de todos los peligros a los cuales se pueden exponer. Sin embargo, tenemos la idea de que dejarlos ensuciarse está mal por las bacterias o gérmenes pero, en realidad esta actividad puede ser muy provechosa e incluso puede tener muchos beneficios. A continuación les comentaré algunos de ellos para entender la importancia de ensuciarse:

  1. La tolerancia a las diferentes texturas: en mis años como terapeuta me he encontrado con papás que me dicen que no pueden ir a la playa, que su hijo llora en el kínder cada vez que trabajan con pintura o que les es difícil encontrar ropa que les guste. Es importante que los niños se ensucien y estén expuestos a diferentes texturas (pintura, arena, harina o  tierra) para que desarrollen tolerancia a cada una de ellas y esto no les genere ninguna barrera ante las diferentes actividades de la vida diaria de cada uno.
  2. Ayuda a los periodos de concentración: desde un proceso neurológico con enfoque de integración sensorial, el estar expuesto a diferentes entornos con diferentes texturas y crear respuestas adaptativas ante cada una de ellas nos ayuda a mejorar muchas habilidades, dentro de esas la concentración.
  3. Aumenta la paciencia ante situaciones: en nuestro día a día existen situaciones que no nos  gustan, por ejemplo: hacer fila o una tarea. Sin embargo, debemos cumplir con alguna de ellas. Cuando estamos sucios, muchos niños quieren limpiarse inmediatamente ya que no les gusta la sensación pero, el hecho de que deban esperar un tiempo antes de limpiarse crea en ellos el sentido de paciencia y manejo del momento y de la situación.
  4. Aumenta la independencia en el aseo: cada vez que los niños estén sucios es importante enfatizar los hábitos o rutinas de aseo y que los pongan en práctica ellos mismos. 
  5. Resolución de problemas: al crear diferentes ambientes también tenemos que crear diferentes formas de respuestas; por ejemplo: si hacemos una mezcla para galletas pero regamos algún ingrediente, debemos preguntarles ¿ahora que hacemos? ¿Cómo limpiamos? ¿Con cuál material limpiamos?  De esta manera, ellos van creando soluciones a los diferentes entornos de su vida.
  6. Aprender a divertirse en diferentes escenarios: cuando compramos un juguete, la mayoría tiene reglas y pasos a seguir, son pocos los que nos permiten explorar la imaginación. Cuando jugamos con alguna textura, como por ejemplo crema de afeitar, permitimos que el niño explore, invente y cree juegos donde no necesariamente necesita un orden.
  7. Aumenta sus defensas: para nadie es un secreto que los niños deben crear defensas y el exponerlos a estos entornos hacen que estas crezcan y les ayuden a futuro.

Como terapeuta ocupacional aplico estas recomendaciones y he podido comprobar su efectividad. Espero que usted también lo haga y nos cuente su experiencia.

Irene Henderson
Terapeuta ocupacional con especialidad en integración sensorial para niños
Email: [email protected]


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