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(Barcelona, España). El Real Madrid especialmente presionado tras perder sus dos últimos partidos, visita al Barcelona el sábado en la 7ª jornada de la Liga española, en un Camp Nou vacío de público por primera vez en su historia para un Clásico.

Los últimos reveses ante el Cádiz (1-0) en liga y contra el Shakhtar ucraniano (3-2) el miércoles en la Champions han dejado tocado al equipo blanco y fragilizado la situación del entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane.

“Cuando se hace un mal partido, uno está expuesto a las críticas, a pensar que lo van a echar”, admitió Zidane el viernes.

El francés, que tuvo una primera etapa brillante como entrenador del Real Madrid (2016-2018), ganando tres Ligas de Campeones, volvió al puesto en marzo de 2019 y su continuidad parece amenazada como no consiga enderezar el rumbo.

“Soy el entrenador, la solución la tengo que encontrar yo”, afirmó Zidane el miércoles tras la derrota ante el Shakhtar.

 “Escenario perfecto”

El Real Madrid es tercero con 10 puntos, a un punto del líder, la Real Sociedad. Frente a ellos estará un Barcelona que es décimo, con 7 puntos.

La atención estará no solo dirigida a las estrellas de ambos equipos, sino que la grada del Camp Nou brindará una de las imágenes más insólitas: no habrá ningún hincha en un estadio con capacidad para casi cien mil espectadores.

“Este sábado será muy triste, no será un Barça-Madrid”, se lamenta Joan Bertran, presidente de una asociación de aficionados del Barça, que se tendrá que perder su primer Clásico en el estadio por primera vez en 48 años.

Pero en esta ocasión, la falta de público en el feudo rival puede ser una bendición para ‘Zizou’, que confía en que este Clásico para cambiar el rumbo.

El Camp Nou “es un escenario importante para cambiar nuestra imagen”, aseguró el sábado.

¿Servirá este partido en Barcelona para que Karim Benzema recupere la inspiración? El atacante francés del Real Madrid, titular este sábado junto a Vinicius en ataque, tiene un pobre balance de un tanto en seis partidos este curso.

La situación de estar contra las cuerdas no es nueva para Zidane.

La pasada temporada, en esta misma época, el Real Madrid caía en Mallorca (1-0) en la Liga española y tenía una racha de una única victoria en cuatro partidos. Zidane se jugaba gran parte de su crédito en Turquía ante el Galatasaray, en la Champions, y el conjunto de la capital española ganó 1-0.

El Real Madrid encadenó luego una impresionante racha de 21 partidos sin perder, teniendo en cuenta todas las competiciones, entre el 19 de octubre de 2019 y el 6 de febrero de 2020. Terminó ganando esa temporada la Supercopa de España y, sobre todo, la Liga española.

Griezmann en el banquillo

El Barcelona tampoco se encuentra en su mejor momento, con las aguas revueltas en lo institucional, aunque parece ir enderezando el rumbo en lo deportivo, pese a su última derrota liguera.

El pasado fin de semana, el Barcelona cayó 1-0 en Getafe, pero, al contrario que el Real Madrid, pudo reaccionar en la primera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, goleando 5-1 al Ferencváros húngaro.

“El clásico de la ilusión”, titula este sábado en portada el diario Sport, apuntando a un buen resultado para afianzar el crecimiento del nuevo proyecto del técnico Ronald Koeman.

El atacante Antoine Griezmann, cuya relación con Koeman genera especulaciones, empezará el partido en el banquillo, después de que el técnico se mostrara evasivo el viernes sobre su eventual titularidad.

Koeman también recupera para este encuentro a Jordi Alba, repuesto de una lesión muscular.

Por su parte, Zidane puede contar con su capitán, Sergio Ramos, baja ante el Shakhtar por un golpe.

Una victoria en el Camp Nou permitiría el resurgimiento del Real Madrid, pero una derrota dispararía todas las alarmas.


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