José Pablo García
Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 3 minutos

José Pablo García Roldán para El Observador

La prestigiosa empresa de comunicación global Edelman, ha desarrollado por más de 21 años el estudio Trust Barometer, que este 2021 ostenta un importante precedente para el tejido empresarial.

Por primera vez en su historia, la empresa (61%) se coloca como la única institución considerada competente en la aportación de valor a los problemas actuales, así como digna de confianza. Se colocó por encima de las otras tres instituciones evaluadas, como son: ONG´s (57%), Medios de Comunicación (53%) y los Gobiernos (51%).

El estudio se enfoca en evaluar el estado de la confianza hacia las instituciones privadas y públicas. Se utiliza con base en una muestra de más de 3000 participantes de 28 países.

Su impacto es global y marca importantes tendencias sobre el presente y futuro para los entornos de mercados y estrategias de negocio.

El apartado la “Bancarrota de la información”, expone datos y números muy preocupantes. Evidencia una “infodemia” mundial en el que las redes sociales, con 35%, y los motores de búsqueda, con un 53%, aparecen como los que menos confianza despiertan. Son seguidos por los medios propios de las compañías (54%) y los medios de comunicación tradicionales (58%).

Estos números históricos y preocupantes, acusan a la creciente falta de “higiene informativa” de los ciudadanos. El estudio establece la buena “higiene informativa” en la práctica de cuatro elementos:

  1. Seguimiento de las noticias
  2. Evitar las cadenas informativas
  3. Verificar la información
  4. No ampliar la información no verificada

Los números indican que el 55% de los encuestados comparte o reenvía las noticias que le parecen interesantes. El gran problema es que, de ellos, sólo el 41% tiene una buena higiene informativa.

La infoxicación que sufre la sociedad mundial, sin importar el medio de preferencia para buscar información, está nutriendo de forma importante y generalizada la desconfianza hacia los líderes y los referentes sociales.

Lo peor es que el ciudadano en general ya no sabe a quién o dónde acudir para consultar información en la que pueda confiar.

Los números del estudio son crudos e invitan al análisis profundo por parte de todos los involucrados. La mayoría de los consultados consideran que los líderes políticos (57%), los líderes empresariales (56%) y los periodistas (59%) están tratando deliberadamente de engañar a la gente con información falsa.

Estamos en la era de la confusión, un entorno en el que la desinformación alimenta y fortalece la desconfianza y la polarización, hasta convertirse en una “infodemia”.

La desigualdad en la confianza está sufriendo una aceleración sin precedentes. Asistimos al hundimiento de la confianza en todas las fuentes de información.

Y es este punto, en el que el tejido empresarial tiene una gran oportunidad. Claro, también es una gran responsabilidad, si logra entender como aprovecharla.

A pesar de que se demuestre una clara disminución en la credibilidad del CEO, el 61% de los encuestados aseguran que los líderes empresariales son los que deben tomar el mando y dar un paso al frente cuando un Gobierno falla, o no logra resolver los problemas sociales.

Y no solo eso, un contundente 81% considera que deben hablar públicamente sobre los retos y compromisos sociales, y situar a la pandemia como uno de ellos.

De esta forma, y a pesar de que los números demuestren un claro hundimiento de la confianza de la sociedad, las empresas mantienen la posibilidad de ganársela. Esto está totalmente relacionado con la protección de la calidad de la información.

Un ejemplo de ello es que, las comunicaciones que provienen de “mi empleador” (empresa) son la fuente de información más fiable (69%). Así, superan a los medios de comunicación (61%) y al Gobierno (60%).

De esta forma, el Trust Barometer 2021 desarrollado por Edelman nos muestra como el sector empresarial emerge como el más digno de confianza, en un contexto de desinformación y pérdida de confianza generalizada en las instituciones y en los líderes sociales de todo el mundo.

Estamos ante un nuevo orden, un nuevo mandato para las empresas, marcas y organizaciones. La sociedad urge y exige que el tejido empresarial asuma el liderazgo y la responsabilidad de la información.

Porque para superar la “bancarrota de la información” y acabar con el descrédito generalizado, la confianza debe localizarse.

Por ende, la empresa debe ser un pilar de información, los medios propios deben fungir como canales de máxima credibilidad, proximidad y transparencia. No solo se debe informar de forma correcta, sino que también logren impactar e influir en las conductas, actitudes y pensamientos de las personas que forman sus grupos de interés, así como en la sociedad en general.


Traducir artículo