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En los últimos 35 años se ha tratado de impulsar una Ley de Cine que fomente la industria audiovisual costarricense. El más reciente intento contó con oposición del sector privado.

Ana Xóchitl Alarcón, directora del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, mejor conocido como Centro de Cine, se mostró entusiasta con respecto a los consensos logrados antes de la emergencia, entre el Gobierno, los consorcios audiovisuales y de productores independientes, y la Cámara de Distribuidores y Exhibidores Costarricenses (Cadec).

“El proceso de aprobación de una ley conlleva una negociación política. Estamos en un momento donde más sectores están unidos y hemos logrado un consenso de más partes; muchos más grupos están apoyando el expediente tal y como está”, afirmó la jerarca.

El consenso consta en la ampliación de la base tributaria, es decir más sectores contribuyen y se disminuye el impuesto. “Desde mi punto de vista se llegó a un consenso a partir de un principio de justicia al incorporar en esa base a todas las empresas que distribuyen contenidos fílmicos o audiovisuales porque, la verdad es que, todos somos parte de esta historia”, agregó Alarcón.

El pasado viernes, el Poder Ejecutivo anunció que los servicios digitales transfronterizos, como Netflix, pagarán el 13% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a partir del 1 de agosto. El cobro se hará directamente por parte del proveedor del servicio o por medio de emisores de tarjetas.

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La deseada Ley de Cine

El proyecto 20.661 “Ley de Cinematografía y Audiovisual” contempla varios elementos fundamentales, y es para Alarcón la propuesta más sólida que se ha tenido.

“En 1977 se crea el Centro de Cine con una ley muy visionaria que todavía nos permite funcionar. Es importantísimo que (el Centro) también incorpore al audiovisual y otros tipos de contenidos multimediales y videojuegos que son parte de la industria”, ahondó.

El proyecto de ley actualiza, con esos componentes, la capacidad institucional de actuar. Además crea la Cinemateca como un mecanismo de exhibición cinematográfica y contribución cultural. También propone la conservación y restauración de archivos fílmicos.

“Es una propuesta que consolida el Fondo de Fomento al Audiovisual (y Cinematográfico El Fauno), que permite, a través de mecanismos concursables, el desarrollo de proyectos cinematográficos y audiovisuales. De no ser por un fondo así, muchas películas, que no tienen potencial de patrocinio comercial por su contenido, difícilmente llegarían a producirse”, enfatizó Alarcón sobre una de las pocas fuentes de recursos para creaciones audiovisuales.

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Comisión Fílmica

Sergio Miranda y Federico Lang fueron juramentados por el presidente Carlos Alvarado, como los representantes del sector privado en la Comisión Fílmica del país. (Facebook)

La Comisión Fílmica de Costa Rica (CFCR) busca promocionar al país como destino de filmación para atraer producciones extranjeras, así como la exportación de contenido tico a nivel global.

En mayo, Federico Lang y Sergio Miranda fueron nombrados como representantes del sector privado en el órgano por los próximos dos años. Lang, productor con varios años en la escena audiovisual y cinematográfica, recalcó la importancia de la aprobación de la Ley de Cine.

Pero pone la mirada en incentivar la inversión extranjera en nuestro territorio. El proyecto se llama la Ventanilla Única. La meta es que a la hora de venir a grabar a Costa Rica, los productores extranjeros puedan pedir todos los permisos de Migración, Aduanas y Hacienda, en un solo lugar.

“El cine es una labor creativa que no se puede robotizar. La economía naranja no es robotizable y es ahí donde hay una gran capacidad de crecimiento hacia el futuro. Son economías que conllevan mucho encadenamiento”, especificó Lang.

El cineasta contó que al filmar en territorio nacional un tiempo atrás, con un presupuesto de $300.000 por ejemplo, la factura más grande fue para “la señora de la soda”. “De igual forma, los extras, los carpinteros, el transporte, todo, genera una inyección de capital enorme de manera local”, destacó.

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Solo con ley

El Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, institución adscrita al Ministerio de Cultura y Juventud, se encarga de promover la actividad audiovisual en nuestro país. (Archivo)

Lo único que puede asegurar una producción sistemática de cine nacional es la Ley de Cine. En este momento no tenemos seguridad de nada. No hay un apoyo real a una posible industria audiovisual nuestra, tica.

Así de enfática fue María Lourdes Cortés, historiadora del cine costarricense y centroamericano. Pero cuestionó que en este momento se siente “una voluntad de apretar tuercas más que de pelear por más apoyo para el sector, por parte del Ministerio de Cultura y Juventud”.

La exdirectora del Centro de Cine indicó que atraer producciones extranjeras genera ganancias para el sector turismo y encadenamientos, pero no produce cinematografía propia.

“La Ley de Cine es la única manera en que vamos a lograr tener producciones que hablen por nosotros, sino vamos a seguir yendo a ver Avengers y la verdad es que la gente no solo quiere ver Hollywood”, aseguró Cortés. “El cine en Costa Rica ha estado ninguneado siempre”, dijo.

El Fondo para el Fomento Audiovisual y Cinematográfico El Fauno es una fuente concursable para financiamiento de proyectos audiovisuales y cinematográficos. Proviene del presupuesto del Centro de Cine. Ha apoyado 14 producciones, como “El Despertar de las Hormigas” de Antonella Sudasassi, “Apego” de Patricia Velásquez, “Dos Fridas” de Ishtar Yasin, “El Baile de la Gacela” de Iván Porras, entre otras.

La Ley de Cine también contemplaría un fondo concursable, que se alimentaría del impuesto que se pagaría al ir a ver producciones extranjeras en las salas de cine del país. “Los impuestos que se pagan van al Teatro Nacional, al Museo de Arte, a la Compañía Nacional de Teatro, y el cine está por fuera, como siempre”, reclamó Cortés.

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Streaming y cableras

Netflix participa en la producción de obras audiovisuales, desde su creación hasta su difusión mundial. (AFP)

En países como Francia y España, la televisión de pago o cableras le quitaron impulso al cine. Las autoridades crearon un fondo de cine nacional, que debe ser apoyado por las empresas. Si algún canal de cable o plataforma digital reproduce una película, paga al fondo del país.

“Viene un monstruo como Netflix y tampoco va a apoyar a un fondo nacional como tampoco apoyan las salas de cine. Es un descaro. No hay un interés por desarrollar el gremio artístico, sino lo mínimo. Es una de las administraciones con más bajo perfil en este sentido”, comentó Cortés.

“La cultura es algo que no podes dejarla sólo en manos del mercado porque entonces la otra opción es solo hacer Maikol Yordan”, concluyó la historiadora.

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