Financiamiento pymes
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Carlos Peña para El Observador

Hace un par de semanas se publicó mi segunda entrega del blog titulada “Que mueran los que tengan que morir“, un artículo enfocado en llamar la atención al romanticismo enfermizo que tenemos sobre el emprendimiento y una cruda llamada de atención a romper el viejo temor al fracaso.

Claramente, como era de esperar, alrededor del 60% de los comentarios negativos vinieron de personas que no leyeron el artículo, creyendo erróneamente que me refería al cansado debate entre abrir la economía y mantener las normas de distanciamiento social.

Actualmente muchas cámaras empresariales a nivel nacional critican al Gobierno de la República por las medidas de distanciamiento social y cierres de comercio como si resolviendo eso la crisis económica se desapareciera.

OBSERVE MÁS: ¡Qué mueran los que tienen que morir!

Canales de venta

A lo anterior, repito una vez más, la pandemia lo que vino fue a truncar los canales de ventas, no las operaciones de negocios. Todas las industrias y personas tienen margen de transformarse, lo que pasa es que a mayor tiempo sin hacerlos esa ventana de oportunidad se les va a cerrar.

Costa Rica es de los pocos países en el mundo que no han tenido toques de queda o cierres completos de su economía, han sido cierres parciales y siempre las entregas a domicilio se han podido gestionar.

El problema sanitario lo que cerró fue el canal de venta tradicional, es decir en local comercial. El pésimo gobierno del presidente Carlos Alvarado es nada más otro elemento con el cual luchar, pero no por ese mal gobierno las empresas dejan de vender.

El artículo señalaba que las empresas que no se están adaptando están destinadas a fracasar. La crisis económica, como todas las del planeta, eliminan del sistema a los ineficientes porque son empresas que no se han adaptado a los nuevos tiempos.

Quien decide cuál empresa subsiste o cierra no es el Poder Ejecutivo, asumiendo que vivimos en un Estado de Derecho y no Corea del Norte, son los clientes los que deciden quien sí y quien no puede continuar. Es por medio de sus compras que valoran o desechan a un negocio.

Si ya el público ha probado las compras por medio de aplicaciones, pagos en línea, portales de compra web y hacen teletrabajo entonces es hora de entender que esto es la nueva realidad. Los patrones de consumo y de comportamiento de estos clientes ahora serán esos; regresarán muchos a la tienda física pero no con iguales patrones de consumo o de circulación.

Opinión personal

En el texto quise aclarar qué es y qué NO es la Cámara Nacional de Pequeña y Mediana Empresa (Canapymes) la cual presido.

Primero, es importante señalar que esta columna quien emite las opiniones es el suscrito, no es la Cámara. En mi caso fui invitado participar de un blog semanal en el cual, como todo medio de opinión serio, me dieron total libertad para expresarme como he querido.

En segunda instancia, Canapymes lo que hace es la representación de pequeñas empresas (de 5 a 50 empleados) y medianas empresas (de 51 a 99 empleados); siendo que las micropymes y autoempleados son invitados a participar pero no es este el espacio donde van a encontrar el apoyo que requieren.

Un autoempleado y un microemprendedor, basado en mi experiencia, generalmente requieren:

  1. mucha capacitación
  2. apoyos financieros no reembolsables

Para este público existen ya en el sistema otros colaboradores, desde el Instituto Mixto de Ayuda Social con su programa “Semilla”, hasta el Instituto Nacional de Aprendizaje que brinda toda la asesoría requerida para cualquier empresa.

Incluso yo tengo una fundación que se llama Costa Rica Emprende, enfocada en autoempleados o microempresarios de zonas rurales especialmente.

La Cámara Nacional de Pymes busca ser un punto de encuentro para empresarios que su norte sea la creación de riqueza, el empleo justo y la innovación; literalmente nuestros estatutos persiguen esas metas.

Mejora regulatoria

En Canapymes no brindamos asesorías operativas, no vamos a crear páginas web para empresas, no llevamos la contabilidad de los agremiados. Nos enfocamos en atender la mejora regulatoria nacional.

Como Cámara nos enfocamos en encontrar y resolver las inconsistencias normativas del sistema pyme del país, que a la fecha creemos todos los asociados que es el talón de Aquiles del sistema.

Originalmente en 2016, cuando nos fundamos, empezamos con 650 empresas inscritas, pero con el tiempo descubrimos que fue un error de principiantes no tener el enfoque adecuado en la población correcta. Sucedía que las personas inscritas, mayormente microempresarios, llegaban con la expectativa de encontrar lo que no brindábamos.

Todos los asociados somos voluntarios, aportamos el tiempo y recursos que podemos, convencidos que generará el impacto nacional necesario.

Las pequeñas y medianas empresas en su enfoque empresarial, lo que hemos logrado comprender, requieren de la creación de alianzas estratégicas relevantes; la creación de capital; asumir riesgos empresariales importantes; y agremiar preocupaciones y retos comunes.

En resumen, a la persona que me escribió diciendo que yo no la represento y luego de comprender su perfil emprendedor, puedo con toda seguridad decir que tiene razón: no la represento.


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