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Hace una semana  el Gobierno retiró la propuesta que pretendía hacer al Fondo Monetario Internacional (FMI). Si quienes orquestaron las manifestaciones y bloqueos nos hablaron con la verdad, hace una semana debieron haber cesado.

Hoy es imposible entender la motivación real de las acciones violentas en las calles durante los últimos días.

No poder transitar libremente por las vías nacionales solo ha venido a agravar la seria crisis económica que vivimos producto de la crisis sanitaria. (Y si, seguro producto de algunas malas decisiones también)

Se ha interrumpido el paso de posibles turistas a hoteles en regiones tan afectadas como Limón, Guanacaste, San Carlos. Se impide el paso de productos de exportación, de camiones cargados con productos para vender.

Eso solo se traduce en que más empresas no puedan recuperarse y se agrave la situación del desempleo.

Pero además, se sumó el peor ingrediente: la violencia en las calles.

Que triste decirlo, pero si, quizás deben haber algunos agitadores satisfechos. Mientras, una mayoría de ticos, quienes creemos y vivimos la paz y la libertad, no podemos más que lamentarlo.

Durante los últimos días, hemos sido testigos de situaciones de violencia en distintos puntos del país.

Personas atrapadas en las presas por los bloqueos en varias vías nacionales. Una piedra que rompió la ventana de la ambulancia que trasladaba a una mujer en labor de parto.

El conductor de un backhoe que intentó arrollar a un grupo de policías que trataron levantar un bloqueo en Guácimo de Limón.

Una turista belga que denunció que los manifestantes le cobraron peaje cuando intentaba salir de La Fortuna de San Carlos.

Un policía quemado producto de una bomba molotov que le cayó encima.

Calles inundadas con vidrios, clavos, alambres que cruzaba las vías de un lado a otro, cual trampas mortales.

Manifestantes agarrándose a golpes entre ellos.  Una mujer en el suelo, gritando mientras los policías la intentan esposar.

Una y otra vez, escenas de enfrentamientos entre la policía y los protestantes.

Escenas que no están en el corazón de ningún costarricenses.

La propuesta al FMI se retiró. El Gobierno abrió un proceso de diálogo nacional. José Miguel Corrales, cabecilla de las protestas, pidió deponer los bloqueos. Encima, hizo la grave denuncia de que “el narcotráfico” se había infiltrado en los bloqueos.

No podemos caer en la trampa de algunos agitadores. Las protestas hoy carecen de razón y sentido social.

Esto no significa que tengamos que estar de acuerdo con más impuestos o con todas las propuestas que haga el Gobierno. No significa que nos tengamos que quedar callados cuando se presentan proyectos que sabemos que nos van a golpear como sociedad.

Pero en la crisis que atravesamos, sin duda de las más serias en décadas, es urgente sí, la acción y participación de muchos sectores pero por la vía del diálogo constructivo y la cordura, jamás con violencia.


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