Hasta aquí llego

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Tiempo de Lectura: 3 minutosCarlos Peña para El Observador

Siempre que imparto una conferencia repito una frase poderosa y real: “Si va a fracasar, fracase rápido y barato”.

Esta frase ha sido mi norte desde hace casi 10 años y se mantiene cada día vigente, especialmente en tiempos de dificultades económicas.

Muchos empresarios se aferran durante años a negocios financieramente insostenibles, manteniendo estructuras de costos altísimas, endeudándose más y buscando rescates gubernamentales que nunca satisfacen sus necesidades.

Entendamos que los negocios son un medio para un fin; no es un fin en sí mismo. Todas las empresas son un camino para hacer dinero, si esta no es su mentalidad, el empresarialismo puede no ser el mejor camino para lograr sus objetivos de vida.

Recordemos que esta columna va dirigida a empresarios, no a autoempleados, como lo dijimos en nuestra entrega de hace varias semanas. Los autoempleados se enfocan en desarrollo personal, manejo de su propio tiempo y valoran mucho su autonomía, mientras los empresarios se enfocan en multiplicación de riqueza lo que permite un enfoque totalmente diferente.

Los empresarios deben de comprender que las empresas son cosas y como tal no podemos estar desperdiciando tiempo ni esfuerzo en giros de negocios con bajos márgenes de utilidades (cualquier cosa menor a 5% sobre activos es un mal negocio) o mercados con caídas en ventas importantes (periódicos físicos, taxis o cualquier giro de negocio que se va a ver severamente afectado por la robotización, digitalización o la inteligencia artificial).

Los empresarios deben prescindir del criterio de ventas de sus estados financieros para decirse, y ciertamente autoengañarse, de que su empresa es rentable. Los rubros más importantes en una empresa para saber si es rentable son:

1. Utilidades netas
2. Retorno sobre inversiones
3. Retorno sobre activos
4. Margen sobre ventas (aunque este es discutible, permite saber si somos competitivos)

He conocido empresas que venden millones de dólares, pero están por quebrar, sencillamente por no ver ni cuidar el manejo de costos, financiamientos o haber hecho malas inversiones.

Si por razón de la pandemia actual su negocio ha mermado las ventas, o si venía mal y la situación actual la hizo peor, es necesario ir pensando en si puede transformarse o será mejor dejar ir el giro de negocio actual.

Mi recomendación siempre ha sido que una empresa con 3 meses seguidos en caídas de utilidad (no ventas) debe buscar ayuda pronta para transformar su modelo de negocio con el fin de:

1. Reducir costos operativos por medio de eficiencias
2. Transformar su modelo de negocio a uno más ligero y rentable
3. Cambiar los canales de venta
4. Mejorar su enfoque en alguno de los 10 tipos de innovación

Este escenario, 3 meses de malas ventas, es un primer indicio de que puede ser hora de transformarse o pensar en un plan de salida. Cuando la empresa se encuentra en esta situación una consultoría en estrategia es urgente y vital para marcar la diferencia; dejar pasar el tiempo, así sea 1 mes, puede hacer la diferencia entre mantenerse a flote o tener que cerrar.

Empresas que sufran pérdidas en sus estados financieros por periodos continuos de 18 meses sí deben de buscar opciones para liquidarse o transformarse, como opciones propongo:
1. Vender activos o empresas hermanas ineficientes
2. Recortar gasto operativo
3. Mejorar la contabilidad de costos
4. Generar alianzas reales (joint Venture)
5. Fusionarse con empresas similares
6. Capitalizarse por medio de venta de participaciones
7. Renegociar deudas
8. Apalancarse con proveedores

En rara ocasión una empresa con problemas en utilidades puede financiarse de forma tradicional, pero si es un mercado al que atiende es atractivo, por medio de venta de participaciones privadas podría obtener el financiamiento que requiere, socios con visiones frescas y nuevas oportunidades.

En mi experiencia profesional a 3 empresas le he tenido que poner candado; fueron empresas que dejaron ver pérdidas por 3 años consecutivos y no podían ni pagar planillas, cuando uno observa esos casos no hay nada que se pueda hacer, es más barato cerrar que mantenerse abiertos.

El determinar el cierre de una empresa nunca es fácil, pero la tranquilidad personal es más importante, no tenga miedo de decir “hasta aquí llego”.


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