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Licda. Katherine Arce para El Observador

El pasado 06 de marzo, el Ministerio de Salud, anunciaba la detección del primer caso de COVID-19 en nuestro país.

La evolución del virus ha llevado a que, en este momento, nos encontremos con una declaratoria de alerta amarilla y por ende, una serie de lineamientos dirigidos a toda la población con el objetivo de no incrementar la propagación del virus.

Entre ellos, se ha enfatizado en que debemos quedarnos en casa la mayor parte del tiempo posible, procurando además proteger a los grupos de la población con mayor vulnerabilidad.

Entrar en un período de cuarentena implica hacer muchos cambios en la cotidianidad, además de la preocupación que surge ante la categoría de pandemia que ha adquirido el coronavirus. Claramente esta situación provoca estrés emocional y malestar psicológico.

Sin embargo, hay algunas pautas que se pueden tomar en cuenta para poder manejar el confinamiento de la forma más saludable posible:

  • Reconozca lo que siente y acéptelo: es normal sentir miedo e incertidumbre ante una situación que nos resulta desconocida e imprevisible. Sin embargo, recuerde que estas medidas son temporales y buscan el mayor bienestar para todos y todas. Esto es algo importante que debemos tener presente, cada vez que surja la sensación de agobio o encierro.
  • Identifique los pensamientos que puedan estarle generando malestar: pensar constantemente en el virus y la situación actual puede ocasionar que se acentúe el malestar emocional, el cual puede verse en cuadros de ansiedad, ataques de pánico, dificultades para dormir y concentrarse, estados de alerta, dificultad para hacer las tareas cotidianas, entre otras. Procure conversar con personas de confianza sobre ello, de forma que pueda desahogarse, y a la vez cuestionar estas ideas para tranquilizarse.
  • Evite sobrexponerse a la información: estar monitoreando constantemente el tema no es la estrategia ideal. Procure elegir un momento específico del día para informarse, y busque fuentes oficiales y confiables a nivel científico. Evite leer y seguir reproduciendo cadenas de diversas redes sociales que solamente buscan ser alarmistas. Incluso, considere si debe cerrar temporalmente sus perfiles o desinstalar las aplicaciones de su celular puede ser medidas que le eviten la “tentación” de estar ingresando constantemente y recibir esa avalancha de información.
  • Trate de mantener una rutina diaria dentro de sus posibilidades: planifique con antelación varias actividades que pueda hacer día a día y procure cumplirla. Todavía mejor si toda la familia se involucra en ello. Divida su tiempo entre hábitos de cuido personal, momentos para alimentarse de forma nutritiva y consciente, hacer tareas domésticas, espacios para compartir con sus seres queridos, uso de la tecnología, entre otras.
  • Use la tecnología a su favor: utilícela para mantenerse en contacto con sus seres queridos, aprovéchela para hacer con ella cosas que casi nunca tiene tiempo de hacer (por ejemplo, ver una serie, películas o leer libros en versión digital). Incluso, puede ser una herramienta para mantenerse activos a nivel físico pues existen plataformas de vídeos donde puede encontrar rutinas para ejercitarse desde casa.
  • Afrontar la situación de forma positiva: los pensamientos tienen un peso enorme en nuestros estados emocionales. Pensar en positivo puede ayudarnos a afrontar mejor lo que ocurre. Sustituir el “no puedo/me dejan salir” por “con quedarme en casa estoy haciendo un bien para mí, mi familia y la sociedad”, por ejemplo. El foco con que percibimos y leemos nuestra realidad cambia totalmente el cómo la percibimos.

¿Y usted, qué estrategias ha usado para afrontar esta situación?

#QuédeseEnCasa

Licda. Katherine Arce Robles
Psicóloga especialista en temas de género


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