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Francisco Soto para El Observador

El panorama laboral no sólo enfrenta la transformación impulsada por la pandemia, sino también la cuarta revolución industrial, donde los avances tecnológicos son más acelerados cambiando cualquier entorno de trabajo. La discusión será cada vez más importante sobre las competencias laborales a desarrollar, ya que necesita la fuerza de trabajo que sea competitiva.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, para el año 2025 desaparecerán cerca de 85 millones de puestos de trabajo, remplazados por la automatización. Pero también se crearán 97 millones de nuevos puestos, los que requerirán de nuevas competencias laborales.

También indica que los empleos del mañana se concentrarán en ocupaciones nuevas o que los puestos actuales enfrentarán una transformación drástica. Por lo tanto, será indispensable el rediseño de las competencias laborales.

La economía verde y digital, la ingeniería, la computación en la nube y el desarrollo de productos están detrás de gran parte de estos cambios.

Sin embargo, habrá personas que no encajarán en los nuevos puestos, se estima que alrededor de 40% deberán volver a capacitarse en el corto plazo. Por lo tanto, las organizaciones deben reconocer la importancia de invertir en el capital humano con las competencias laborales idóneas.

Se estima que las competencias laborales claves para enfrentar el futuro se enfocarán en pensamiento crítico, pensamiento analítico e innovación, aprendizaje activo y estrategias de entrenamiento, creatividad, originalidad e iniciativa, diseño tecnológico y programación.

Cambios irreversibles

Los desafíos que enfrentan las organizaciones a raíz de la pandemia llevaron a revalorar las competencias laborales.

Por ejemplo, uno de los cambios más importantes es que el trabajo en equipo y bajo presión perdieron prioridad frente a las competencias laborales con orientación al cliente y al cumplimiento de objetivos.

Antes de la pandemia, los negocios buscaban personas con la capacidad de responder con alto desempeño en entornos complejos y que colaboraran constantemente con sus compañeros de trabajo. La crisis cambió ese enfoque.

La necesidad de una reactivación económica rápida combinada con el agotamiento laboral y las nuevas modalidades de trabajo híbrido que empiezan a demandarse. Las organizaciones dieron un giro en búsqueda de personas que se adapten a estas competencias laborales, priorizando el talento que entienda que el cliente es vital y que el trabajo por resultados es mucho más efectivo.

Aunque estas competencias laborales son más valoradas en el entorno actual, no son las únicas imprescindibles al momento de seleccionar al talento. Flexibilidad, adaptabilidad, responsabilidad, pensamiento analítico e innovación también son prioritarias para las organizaciones debido al entorno volátil, donde el cambio de estrategias y el desarrollo de nuevos servicios y productos son esenciales.

La nueva normalidad requiere personas con diferentes competencias laborales. La forma de trabajar cambió, las necesidades de innovación y agilidad son mayores. Las organizaciones están dando cada vez más importancia a las competencias laborales que permitan un desempeño eficiente y un balance en tiempo de calidad.

Lo crucial para las organizaciones es identificar a tiempo cuáles son las competencias laborales idóneas para mantenerse relevante y vigente en el mundo laboral en los próximos años.


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