Mujeres en el Jazz Costa Rica: la sororidad avivó la llama y unió a jóvenes que buscan cambiar la cultura

Ante la ausencia de figuras femeninas en el jazz, jóvenes se unieron para desarrollar una cultura más inclusiva

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Billie Holiday es una de las voces esenciales, fundamentales en la historia del jazz. Aquí, captada cuando actuó en el Downbeat Jazz Club de Nueva York en 1947. (William P. Gottlieb/United States Library of Congress’s Music Division)

Billie Holiday, Mary Lou Williams, Nina Simone, Ella Fitzgerald…

Todas son referentes del jazz, esenciales en el genero, y que además de luchar por sus derechos como ciudadanas mujeres y afrodescendientes, tuvieron que abrirse campo en la escena musical, usualmente liderada por hombres.

En Costa Rica, han habido pocas mujeres referentes del jazz. Algunas no se dieron a conocer por la faltante de herramientas digitales, como hay ahora. Otras nunca recibieron el apoyo necesario para sobresalir.

Un grupo de valientes mujeres, la mayoría en etapa académica, se cansaron de esperar a que fueran tomadas en cuenta y decidieron crear sus propios espacios: Mujeres en el Jazz Costa Rica.

«La necesidad de buscar mujeres es porque somos mujeres y no nos vemos representadas. Tal vez no es la misma necesidad que tiene un hombre porque ni se entera. Todas estas inquietudes han salido y la idea es colectivamente irles dando respuesta y forma, y empezar a nombrarlas», expuso a El Observador Nazareth Núñez, una de las cinco integrantes.

Mary Lou Williams (1910-81) fue una brillante pianista, profesora, mentora y amiga de los músicos de jazz más importantes de la historia, como Duke Ellington. Sin embargo la artista nunca tuvo el mismo mérito, ni siquiera parecido, al que se le reconoció a los hombres de la época.

The Real Book es una recopilación de partituras de estándares de jazz hecha por los estudiantes del Berklee College of Music durante la década de 1970. Según Núñez, en el libro la participación de las mujeres es prácticamente nula.

En Costa Rica ya se conformó un grupo de 60 chicas con diversos talentos, decididas a organizarse, además de crear espacios seguros donde puedan exponer sus aptitudes y desarrollar una cultura del jazz más inclusiva.

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¡Se viene oleada de videos de mujeres talentosisímas y representativas de la escena del jazz en Costa Rica! • Abrimos con este momento mágico de las chicas de @maple.cr en su debut en el marco del @fijazzcostarica 2019. Interpretando “Blues for Herb” de Emily Remler (Guitarrista). • • @lanatomie_ Mariel Zúñiga – Teclado
@lifeincatharsis Génesis Quesada- Guitarra
@fabiolachavesmusic Fabiola Chaves- Bajo
@anayan.cr Ana Yancy Araya- Saxofón
@fio_1018 Fiorella Hidalgo- Batería. • • #jazz #womeninjazz #costaricajazz #femalemusicians #jazzmusic #jazzmusicians#mujeresmusicos #jazzwomeninmusic #womeninjazz #musiciansshowcase #talented #skilledmusicians #mujeresjazzistas #mujereseneljazz

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Costa Rica y el jazz

Ana Yancy Araya, saxofonista e integrante del ensamble Maple, explicó que en la década de 1950 surgieron intentos por empezar una escena del jazz en Costa Rica con bandas nacionales en formato Big Band. «Unos pocos que vinieron de estudiar del extranjero se dieron cuenta qué era el jazz y comenzaron a implementarlo en el país», detalló.

Todas le agradecieron mucho al profesor de cátedra de jazz de la Universidad Nacional, el estadounidense Josh Quinlan. Él se ha dedicado a motivarlas y a romper el purismo del jazz que se ha vivido a lo largo de los años. La llegada de Quinlan hizo que se expandiera el jazz en Costa Rica y surgiera una generación importante.

«Existen muchas mujeres con una mayor trayectoria en Costa Rica, las cuales tendrían mucho que aportar a la cultura del jazz. Sin embargo ahorita no sabemos ni dónde están por ejemplo. Por eso quisimos crear una especie de gremio», indicó Noelia Navarro, guitarrista.

María Amalia Quesada, gestora y organizadora del Festival de Jazz Internacional, también promueve la inclusión e igualdad.

«En los festivales no podés enviar una solicitud, te invitan. Y fue así como Maria Amalia la que me dijo que conformara un grupo de chicas costarricenses, que si conocía a algunas… le dije: dame 10 minutos», bromeó Génesis Quesada, guitarrista del ensamble Maple.

Detrás del movimiento

«Yo no sabía cómo acercarme a ellas porque las admiraba un montón. Tener un grupo así es super chiva porque, ya una se siente más acuerpada, con más apoyo como si fuéramos hermanas», confesó la cantautora Jessica Matus.

La falta de representación en el escenario, el hecho de transcribir música exclusivamente de autores hombres, la ausencia de empatía; movieron a las jóvenes a unirse y cambiar la historia del jazz en Costa Rica.

«Queremos que la plataforma de Instagram Mujeres en el Jazz Costa Rica, y las otras redes sociales, sean la fachada del trabajo que hacemos a nivel interno. Así podemos visibilizar el talento y estudio de un montón de chicas, pero detrás de esto hay mucho más», detalló Nazareth Núñez.

El movimiento pretend crear talleres para que otras chicas se animen a tocar y estudiar jazz. También quieren desarrollar un registro de música jazz compuesta por mujeres.

Además lograr plataformas laborales, donde se puedan fusionar otros talentos de mujeres en sonido, producción audiovisual, diseño gráfico, etc.

Pero sobre todo, quieren visibilizar y denunciar las problemáticas alrededor de la desigualdad de género.

«Es muy diferente la empatía que podas tener de una chica que de un chico, y es que no podés andar educando gente. Por eso decidimos poner el hombro para que todas podamos visibilizarnos y dejar de esperar que se haga por nosotras», aseguró Génesis Quesada.

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