Periodistas de Nicaragua denuncian el asedio implacable del régimen de Ortega

-

Escuchar este artículo
Tiempo de Lectura: 5 minutos

Sergio Arce/El Observador

Estas son dos historias de comunicadores que han huido de su país y buscado refugio en Costa Rica. Una tercera, es Lucía Pineda que habló con El Observador pocas horas antes de ser detenida.

Daniel Ortega es un animal herido y, como tal, es muy peligroso, capaz de hacer mucho daño. Así resume Carlos Cascante, analista político de la UNA, la reacción virulenta del mandatario nicaragüense y su círculo más cercano en contra de medios de comunicación, opositores, la iglesia católica y grupos de derechos humanos, ocho meses después del inicio de las protestas de inconformidad de numerosos sectores de la sociedad en contra del régimen sandinista.

Todo comenzó en abril cuando miles de personas salieron a las calles para protestar contra una serie de reformas a la seguridad social.

Ortega echó marchó atrás, pero la sociedad civil prosiguió con las protestas extendidas contra la concentración de poder del mandatario y el debilitamiento de la institucionalidad.

Entonces el mandatario y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, no solo echaron tierra a cualquier posibilidad de diálogo (impulsado por la iglesia católica, que luego fue descalificada y hasta vilipendiada por el Ejecutivo), sino que recurrieron a la violencia para atizar cualquier queja.

El círculo presidencial envalentonó a los policías pero también a grupos paramilitares para matar y detener a cualquier sospechoso.

Grupos de Derechos Humanos y medios independientes dan cuenta de más de 535 muertos, muchos de ellos estudiantes universitarios. El Ejecutivo solo reconoce el deceso de 200 personas.

La comunidad internacional -incluida Costa Rica- ha alzado la voz en contra de la represión, pero Ortega hace oídos sordos.

Más recientemente, Estados Unidos aprobó una medida llamada Nica Act que cortará la ayuda económica internacional para la nación centroamericana.

Se espera que esta iniciativa también golpee las fuentes de ingreso económico del mandatario y sus allegados (entre ellos los militares y empresas de la familia presidencial).

Poco antes Washington había sancionado a altos cargos del Gobierno, entre ellos la misma Murillo.

Lejos de amilanarse o arrugarse, el presidente emprendió una andanada contra medios de prensa independientes mediante el uso de la fuerza (como el cierre de 100%Noticias y el allanamiento del Confidencial), del desprestigio a través de medios oficiales y del miedo mediante el uso de los paramilitares.

En este contexto, dos periodistas huyeron de Nicaragua y buscaron refugio en Costa Rica.

Los dos compartieron sus experiencias con El Observador, así como Lucía Pinea que decidió permanecer en su país y denunciar, desde allí, lo que ocurre con el régimen sandinista.

«Salí de Bluefields como una delincuente»: Ileana Lacayo

«Salí escondida. No pasé por Migración de Nicaragua pero sí de Costa Rica, pasando por zonas montañosas, evadiendo a las autoridades de ese país. Yo estaba muy nerviosa. 20.000 veces pregunté si ya estaba en Costa Rica”, así narra la periodista Ileana Lacayo parte de sus complejas vivencias por atreverse a querer ejercer su profesión en libertad.

Todo comenzó cuando se le quiso acusar de ser la responsable de la muerte de Miguel Ángel Gahona (recibió un disparo en la cabeza cuando realizaba una transmisión por Facebook Live, en abril pasado).

«Me dio dolor de que me acusaran de asesina pero no miedo y pensé que eran acusaciones infundadas que no llegarían a más. Pero con los días se convirtió en algo más y peor.

«Días después en una redada detienen a dos jóvenes de forma arbitraria, y alguien de la Policía dijo que a mí me iban a capturar y llevar a Managua: a ellos los acusarían de ser autores materiales y a mí como la que estuvo detrás del asesinato.

«Mucha gente me llamó para decirme que en cualquier momento me detendrían. Mi miedo aumentó porque yo me veía detenida y sin defensa.

«Esta gente me ayudó a salir de Bluefields, en la costa caribeña… Salí como una delincuente. En una camioneta escondida hacia Managua, de noche y de madrugada. Otros colegas me acompañaron por seguridad, con horror de que hubiese un retén de la Policía y me detuviera.

«Llegue una casa de seguridad en Managua donde estuve escondida. Luego, me llevaron para que me revisaran el teléfono para cerciorarse de que no estuviera intervenido, pero encontraron de que sí estaba siendo intervenido y grabando mis conversaciones.

«Las cosas empezaron a ponerse peor. Fue entonces cuando decidieron sacarme de Nicaragua porque yo no estaba segura.

«Yo pasé aquí casi 20 días sin tocar el teléfono ir miedo, pero me han dado terapia y asistencia en tema de seguridad física y digital, y ver que Costa Rica es un país lindo y me da vuelto la confianza. Y aunque por un tiempo bajaron los ánimos, nuevamente aumentaron en contra mía».

«Me amenazaron de muerte con machetes y tubos y me exigieron que si denunciaba iban a volver a atacarme»: Josué

«Mi salida en octubre por la frontera de Peñas Blancas se debe no solo al ataque que cometieron grupos paramilitares cuando yo estaba trabajando para un diario independiente sino también que la madrugada del 10 de junio irrumpieron en mi habitación, pidiéndome todos mis documentos y el celular de la empresa.

«Me amenazaron de muerte con machetes y tubos, y me exigieron que si denunciaba iban a volver a atacarme. Eso me obligó a cambiarme a casas de seguridad en Managua hasta que por fin pude salir de Nicaragua y llegar a Costa Rica.

«El proceso de adaptación ha sido difícil, no sólo para mí sino para todos los exiliados pero al final de cuentas solo soy un nicaragüense más que, con miedo e incertidumbre, agarré mis cuatro cosas y huí.

«La prensa independiente ha sufrido en las últimas semanas uno de los peores ataques a lo largo de los últimos 30 años e instituciones de Derechos Humanos, porque al régimen le molestan todas las voces disidentes. Este gobierno ya se tiene que ir».

«El objetivo del Gobierno es callarnos y nosotros no nos vamos a dejar callar»: Lucía Pineda de 100% Noticias

Pocas horas antes de que la Policía de Nicaragua allanara las oficinas del 100% Noticias y detuviera  a su director Miguel Mora, a la directora ejecutiva Verónica Chávez y a la jefa de prensa, Gloria Pineda, ella había hablado con El Observador y esta es su historia.

‘Desde el pasado 18 de abril la represión ha venido escalando. Primero fueron masacres a estudiantes, a campesinos y a la población en general. Hubo represión en contra de gente que no prestó sus viviendas a los francotiradores. El 16 de junio quemaron vivos a toda una familia, a cuatro adultos y dos niños, por no prestar su casa.

“Luego vimos represión y persecución contra médicos que ayudaron y atendieron a población herida, y también a gente que estaba en una iglesia atacada por paramilitares.

“Cuando ya tenían muchos presos se vino una cuarta etapa de represión en contra de medios de comunicación independientes y grupos de Derechos Humanos. Nosotros sufrimos represión, nos robaron equipos y hemos tenido el robo de cámaras y ataques a nuestras instalaciones.

“La represión contra periodistas incluye amenazas. Policías uniformados han amenazado de muerte y retenido en seis ocasiones a nuestro director Miguel Mora. Y los paramilitares le robaron sus pertenencias a una colega de 100% Noticias. Y a otro periodista lo golpearon y le fracturaron la nariz.

“En lo personal, amenazas de muerte de fanáticos y gente que te encuentras en la calle y te ofenden, insultan y nos dicen que los vamos a matar y quemar. El nivel de violencia se ha incrementado y atenta contra la seguridad de los periodistas.

“En 100% Noticias las 24 horas pasamos vigilados por paramilitares que están en un terreno del ejército y la Policía instaló un retén cerca como parte del hostigamiento.

“Es complicado y tortuoso informar en esas condiciones, el objetivo del Gobierno es callarnos y nosotros no nos vamos a dejar callar, seguimos en resistencia, porque aquí tiene que haber un cambio; nosotros reportamos esas incidencias.

A la ciudadanía le queda hacer la denuncia pública porque las instituciones que nos tienen que proteger y garantizar nuestra seguridad, que es la Policía sandinista, no cumple y es más bien la que nos persigue, nos hostiga y nos agrede.

El problema es que la Policía quiere meterle temor a todo el personal y han metido a la cárcel a nuestro personal para intimidarnos a todos.


Traducir artículo

Últimas Noticias

Tras un aumento de 360 casos de COVID-19 el martillo vuelve a caer sobre Costa Rica

El país vivirá un retroceso en la apertura social, comercial y económica ante el golpe de la segunda oleada...

Traileros ticos mantienen protesta en Paso Canoas ante desigualdades en restricciones de carga

Un grupo de transportistas con placa costarricenses continúa manifestándose este viernes en la frontera de Paso Canoas. Los transportistas expresaron...

Trump afirma que relaciones con China quedaron «seriamente dañadas»

(Miami, Estados Unidos) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este viernes que las relaciones con China quedaron...

Walmart abrió puertas de su nuevo local en Heredia tras inversión de ¢10 mil millones

Walmart inauguró este viernes, en San Pablo de Heredia, el punto de venta número 14 del formato de hipermercado....

Mexicano Ángel Gurría dejará la OCDE en junio de 2021

(París, Francia) El mexicano Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)...

En medio de la pandemia, Albino Vargas llama a manifestación vehicular el 27 de julio

En medio del caos que vive el país por la atención de la pandemia y un aumento exponencial de...

Recomendadas

Un deceso más por COVID-19: mujer de 89 años es la víctima 26

El Ministerio de Salud registró esta mañana el fallecimiento...

TSE congela dineros al Partido Republicano e investiga a diputado Dolanescu por gastos en campaña

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) suspendió el giro...

Le podría interesarRELACIONADAS
Recomendadas para usted


Traducir artículo

Cached: Fri Jul 10 2020 13:23:31 GMT-0600 (Central Standard Time)