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@Popcorn506 para El Observador

Es muy divertido ver cómo las plataformas siguen arriesgando y apostando por películas de género que, con un tono irremediablemente familiar, como corresponde a estos tiempos tan correctos, siguen poblando sus interfaces.

The Harder They Fall es la última propuesta de Netflix al respecto. Un western de venganza muy entretenido, muy visual y actual.

¿Qué quiere decir esto? Muy fácil, que la cinta no se anda con ningún rodeo. Desde el primer instante ya nos están contando cuál va a ser el tono, el estilo y el ritmo de la película.

Y, si nosotros apreciamos mucho que una película sea consecuente con lo que promete, más lo somos aún cuando la película responde a unas expectativas tan ambiciosas como son las de un western de venganza pura y dura.

Detalles para analizar

Los toques de actualidad, que no son discretos, resultan simpáticos ahora, pero habrá que ver qué tal envejecen con el paso del tiempo.

Porque esos detalles tan exagerados o extravagantes pueden convertirse en objeto de culto u objeto de parodia. No queremos que aspectos como la bailarina que recibe en el saloon terminen por ser los más recordados de este filme.

Hay otros momentos, aspectos y demás conversaciones que, a diferencia de los westerns y de las venganzas clásicas, aquí se acercan a ese tono de personalidad y profundidad que lleva unos años funcionando.

Siguen siendo fórmulas eficaces en algunos aspectos, aunque ya nada novedosas ni impactantes. Digamos, incluso, que las que se centran en el humor, pueden acabar llegando a destiempo. Pero funcionan para ese público familiar.

Entre teatral y feriante 

Lo que sí resulta interesante aquí es la puesta en escena entre teatral y feriante que hay en algunas secuencias, porque ese colorido y esa luminosidad marcan una identidad y una diferencia que sí arriesgan.

El conjunto de personajes que aparecen en escena, como viene siendo tendencia, cede el protagonismo unipersonal a un grupo de hombres y mujeres que, tratando de marcar y diferenciar su propia personalidad, no consiguen definir a ninguno de un modo definitivo.

Aun así, las caricaturas permiten que la película avance y funcione, quedando siempre los suficientes rostros y caracteres que determinan el empuje de la acción.

El hecho de contar con Idris Elba como villano supone una especie de desequilibrio que, para el espectador, es un aliciente inconsciente, una inquietud permanente.

Porque va a situarse desde muy temprano en una posición incómoda, dinámica, en la que la búsqueda de un equilibrio se convierta en el motivo principal del visionado y, hasta que no llegue, no hay descanso.

Esto de no tener descanso, incluso cuando nos alejamos del Hollywood de Hitchcock, lleva funcionando desde hace décadas. Pero tiene que ir acompañado de un ritmo y un montaje con precisión milimétrica, tal y como hacía el orondo maestro inglés.

No se trata de comparar, pero…

No es nuestra intención ni mucho menos asemejar esta obra a cualquiera de los clásicos del suspense, pero reconocemos en el autor un conocimiento sobre las claves del cine efectivo.

De todas maneras, y a modo de conclusión, The Harder They Fall es una película eficaz. Es agradable a la vista, tanto por el colorido como por la composición, y es entretenida por su contenido y presentación. La música y el montaje han funcionado como excelentes acompañantes en lo que es el producto.

Lo que hace falta es que este tipo de películas se normalicen tanto como para no resultar esa novedad incómoda. Pero más quisieran muchos directores actuales, con tanto o tan poco reparto como ésta, hacer una producción tan significativa y eficiente como la que aquí nos ha reunido.

De ésta, a lo mejor no vienen más. Pero, por suerte, sí que llegarán mejores. ¡O eso esperamos!


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