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Con el primer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden, este martes, Estados Unidos entra en la recta final por la silla más importante de la Casa Blanca.

Podría ser una noticia política más en la agenda internacional, pero para algunos países, entre ellos Costa Rica, la importancia es superior.

El curso histórico costarricense ha estado innegablemente vinculado al de los Estados Unidos desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1851.

La relación ha tenido altas y bajas, con episodios en los que los ideales de ambos países divergen al extremo, hasta los puntos en los que hay común acuerdo.

Hay capítulos oscuros como el que dio origen a la Campaña Nacional de 1856 o la intervención política a inicios de los años 80, como consecuencia de la Guerra Fría.

Pero también existen capítulos felices de cooperación, inversión extranjera, comercio bilateral y valores compartidos de democracia, así como puntos coincidentes en foros internacionales.

Particularmente la economía costarricense está estrechamente emparentada con la de Estados Unidos.

Vínculo estrecho

El intercambio comercial entre ambos países se ampara en el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA)

El 40% de las exportaciones nacionales tienen como destino alguno los estados de la Unión Americana, y la proporción sube hasta el 50% si se considera únicamente la producción especializada de las zonas francas.

Del suelo costarricense se envían dispositivos médicos, equipos de transfusión, catéteres prótesis y frutas como la piña y el banano.

También 4 de cada 10 visitantes extranjeros que ingresaron a Costa Rica el año pasado vinieron con pasaporte estadounidense. ¡Más de 1,3 millones en 12 meses!

Y el 55% de la inversión extranjera de los últimos cinco años ha venido de empresas asentadas en la tierra del Tío Sam.

Según datos de la Embajada de Estados Unidos en San José, al menos 100.000 estadounidenses residen en Costa Rica, muchos de los cuales son personas jubiladas.

La cooperación incluye becas y programas para mejorar la seguridad ciudadana, así como promoción de la buena gobernanza y la integración económica regional.

El 3 de noviembre Estados Unidos elegirá entre la continuidad del Presidente Donald Trump o una nueva oportunidad a los demócratas, con la eventual presidencia de Joe Biden. (AFP)

Decisión 2020

La decisión electoral de los Estados Unidos, por tanto, no es solo una decisión política exógena a Costa Rica, sino que pone acentos al futuro económico del país.

Las posiciones ideológicas de sus candidatos tendrán un efecto directo o indirecto sobre lo que se hace en Costa Rica.

El Presidente Trump hasta la fecha ha mantenido una relación bastante similar a gobiernos anteriores; pero también ha dejado saber su interés en sostener políticas proteccionistas.

Por el otro lado, el candidato demócrata Joe Biden ha propuesto pedir una revisión del DR-CAFTA. Así se aseguraría de que se cumplan con los compromisos adquiridos por los países.

Ambas posiciones no tienen ningún peso específico o alguna connotación negativa sobre Costa Rica, pero sin duda evidencian que las decisiones del gran socio del Norte tienen influencia sobre los que pase dentro de estos 51.100 km².

Conocedores de esta estrecha relación y en un contexto económico tan complicado como el actual, en El Observador hemos apostado por una amplia cobertura de las elecciones en Estados Unidos.

Durante las próximas semanas le ofreceremos hechos noticiosos, análisis, información relevante y hasta datos curiosos sobre el voto estadounidense.

Nuestro interés es participar de una conversación con nuestros lectores.  Tenemos el firme propósito de buscar una respuesta a sus preguntas y enriquecernos con sus comentarios.

A su disposición queda mi correo electrónico para comenzar esta conversación: [email protected]

Juan Pablo Arias, Editor

 

 


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