arquetipo del amante
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Antes de hablar de orgasmos debemos de saber cuales son los componentes de la sexualidad y deseo iniciar con el componente afectivo.

He decidido comentarles un poco acerca de los componentes de la sexualidad:

  • 1. el componente afectivo,
  • 2. el erótico,
  • 3. el espiritual

Sobre cada uno de ellos haremos referencia y profundo análisis para nuestra vida diaria.  De hecho, muchas de las consultas giran entorno al tema del manejo de la afectividad en hombres y mujeres, que como lo hemos podido observar se manifiesta de manera diferente; esto sobre todo por el peso cultural que recibimos para reprimirlo o no canalizarlo adecuadamente. 

Lo afectivo en la mujer

El componente afectivo es el eje medular de toda relación humana y del desarrollo sexual. Por ende, la forma en que se expresen nuestras emociones hará que esta fuerza de vida-creativa -que es la sexualidad- engendre frutos o no.

De hecho en el componente erótico, la máxima expresión orgásmica estará determinada por la clara conciencia de los sentimientos.

Cuando hablamos de sentimientos hablamos, en las mujeres, de la confianza que deben comenzar a desarrollar en su palabra. La mujer por lo general se expresa con su cuerpo y con su palabra, ambos dotados de un gran contenido emocional, así como a partir del silencio que tiene un gran trasfondo afectivo de rebeldía y enojo.  

De hecho, uno de los problemas es que la palabra de la mujer, lo que diga, tiene socialmente poco valor. Se le rechaza o se le cataloga como “tonta”, como si las mujeres no merecieran ser escuchadas y esto afecta profundamente su autoestima  y la manifestación clara de su sexualidad que será por medio de palabras y palabras de afecto.

La mujer, al no tener la posibilidad de poder comunicarse por la palabra, utilizará su cuerpo como vehículo de sus emociones e incluso se le acusará de ser una histérica o provocadora o degenerada, cosa absurda y castrante.

Lo afectivo en el hombre

Por el contrario, el hombre ha sido educado para manifestar su afectividad por medio de la agresividad, la competitividad, el manejo y dominio del cuerpo de la mujer; pero la queja de las mujeres es que esa manifestación se limita a sus labios, sus pechos y sus genitales.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por Josefina Sanz, una sexóloga española, el hombre limita su expresión a los genitales, la dominación y la expresión hacia fuera. De hecho su palabra es palabra de poder, es la que se escucha, tenderá a utilizar más los conceptos abstractos, preferirá hablar de lo ajeno a los propios sentimientos.  

Solo hagan ese pequeño ejercicio en sus hogares y traten de medir la importancia que se le da las quejas o comentarios de hombres y mujeres, y podrán evaluar la verdadera dimensión de la manifestación afectiva de los integrantes de sus familias. 

El no poder comunicar adecuadamente lo afectivo hará que no podamos desarrollar al máximo nuestro potencial orgásmico-erótico, y mucho menos, la fortaleza que necesitamos para ver con más claridad nuestros valores en una relación sexual; lo que queremos, cómo lo queremos y cuándo lo queremos, sin tener que caer en una relación de opresión, o de “ojalá se apurara para seguir con lo mío”, o  “que fracaso no sabe cómo se hace”, o el seguir pensando que orgasmo es eyacular.  

Todo esto es una forma de denunciar el maltrato que se da en nuestras relaciones diarias de convivencias. Ofrecer más tiempo para conversar, eso implica hablar y escuchar, aunque eso sea “muy femenino”, hará que cualquier relación crezca profundamente.

Y por otro lado, las mujeres deberíamos fortalecernos en seguir luchando por hacer valer nuestra palabra. Por llegar a acuerdos, y no limitarnos a callar y “dejar pasar las cosas”; porque las cosas no pasan solo se acumulan, y son como una olla de presión: en cualquier momento explotan y todo salta y pringa por todos lados. 

Así que para poder desarrollar el componente equilibrio de nuestra sexualidad es imprescindible que los varones aprendan a comunicar sus emociones y aprendan a comunicarse con su cuerpo. Y por el otro, las mujeres hagan valer su palabra y puedan manifestar abiertamente sus necesidades de darse un espacio para disfrutar de la sexualidad como algo sano y natural dentro del desarrollo humano.

Margarita Murillo es psicóloga y master en sexualidad clínica. Autora del libro: “Cómo enseñar sexualidad”.
Web: http://sexoamoryvida.com/
Correo: [email protected]
Instagram: @margaritamurillo
Facebook: Margarita Murillo Sexóloga


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