Karley-Fu
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Karley Fu para El Observador

Piense en alguien con quien haya compartido momentos felices o alguien que le haya apoyado y haya estado ahí para usted. Escríbale una carta de agradecimiento y entréguesela. En su carta, descríbale a la persona por qué siente agradecimiento de de tenerla en su vida y cuéntele cómo su presencia le ha dado crecimiento y felicidad. En un estudio realizado por unos investigadores a un grupo de personas que hicieron un ejercicio similar, encontraron que quienes realizaron este ejercicio reportaron un aumento en su nivel de felicidad que duró hasta dos meses. Expresar gratitud mejoró significativamente su bienestar.

Si prefiere experimentar la gratitud sin tener que expresarla a los demás, puede llevar un diario de gratitud. Todos los días antes de acostarse, escriba al menos tres cosas por las que esté agradecido en su vida.

Gratitud

La práctica de la gratitud enfoca nuestra atención en lo bueno y lo positivo de nuestra vida, lo que nos ayuda a apreciar las cosas que tenemos y que probablemente damos por sentado. Sin embargo, a pesar del poder significativo de la gratitud para mejorar nuestro bienestar, ésta tiene sus limitaciones.

Puede ayudarnos a notar lo positivo, pero no puede eliminar los eventos negativos de nuestras vidas. No importa cuánto practiquemos la gratitud, todavía estamos destinados a experimentar emociones negativas como la decepción, la culpa, la vulnerabilidad y el dolor.

Cuando alguien pierde repentinamente a un ser querido, no puede estar agradecido por su pérdida. La gratitud puede ayudarlos a concentrarse en los hermosos recuerdos que compartieron con su ser querido y a apreciar el pasado. Pero la gratitud no puede eliminar el dolor que sienten todos los días al tener que vivir en un mundo donde su ser querido no está presente.

Dadas las limitaciones de la gratitud, la búsqueda del bienestar no debe detenerse en esta práctica. Necesitamos buscar prácticas que nos permitan reaccionar con amabilidad y aceptación a los muchos eventos y emociones negativas que estamos destinados a experimentar en nuestras vidas. La práctica de la meditación de atención plena es prometedora para este aspecto.

Mindfulness: encontrar la paz en medio del ruido

La atención plena se basa en el acto de conciencia sin prejuicios. Nos invita a aceptar y observar nuestro estado mental y nuestra realidad externa con una actitud compasiva y sin prejuicios, sin importar lo duro que sea. No podemos dejar de reaccionar ante eventos negativos con tristeza o con dolor, pero podemos dejar de reaccionar ante el dolor y la tristeza con frustración e irritación. Podemos aceptar con compasión nuestros momentos de vulnerabilidad y verlos desaparecer de forma gradual y natural.

Como se ha argumentado por varios expertos en este tema, no es el dolor o la tristeza lo que perjudica nuestra salud mental, sino que la parte perjudicial es la frustración con la que reaccionamos ante el dolor y la tristeza.

La tristeza genera frustración, que al mismo tiempo genera más tristeza, que a su vez genera más frustración y la mente se desliza en una espiral infinita de emociones negativas. Para terminar con esta espiral negativa, debemos dejar de reaccionar a las emociones negativas con irritación y practicar la aceptación y la humildad: “Una vez que haya sentido las emociones negativas, reconozca su existencia y deje de lado la tendencia a explicarlas o deshacerse de ellas, así será mucho más probable que se desvanezcan naturalmente, como la niebla en una mañana de primavera”.

Así como los momentos de placer no pueden durar para siempre, los momentos de tristeza y cansancio tampoco pueden durar para siempre mientras no los alimentemos constantemente.

Una vida feliz no es una vida libre de negatividad e irritación. Una vida feliz es una vida en la que la negatividad y la irritación no se alimentan y fortalecen, sino que se reconocen con gentileza y se aceptan con humildad: “no se puede detener el desencadenamiento de recuerdos infelices, el diálogo interno negativo y formas de pensar críticas, pero lo que puede detener es lo que sucede a continuación. Puede evitar que el círculo vicioso se alimente de sí mismo y desencadene la próxima espiral de pensamientos negativos”.

La próxima vez que sienta una tensión interior, un momento de vulnerabilidad o desesperación, no se frustre consigo mismo, no se pregunte por qué está experimentando esta negatividad, simplemente respire hondo y reconozca pacientemente la experiencia y observe cómo se desvanece naturalmente.

La gratitud nos permite notar las muchas bendiciones que tenemos y nos distrae de las muchas desgracias que enfrentamos. La atención plena nos ayuda a reaccionar ante nuestras desgracias con gracia, aceptación y meditación.

Juntas, estas dos prácticas nutren el yo, lo que nos da paz y felicidad interna.


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