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Costa Rica Insect Company (CRIC) se fundó en octubre de 2018 después de muchos años de investigación, de la mano con la innovación para ofrecer insectos comestibles.

Los costarricenses Alejandro Ortega y Daniela Arias quisieron emprender un viaje con el polvo de insectos como materia prima, para diferenciarse en la industria alimentaria. La pasión de un mercadólogo y una nutricionista por dejar una huella positiva en el mundo se hizo realidad hace cuatro años, tras llevar un curso de insectos comestibles y nutrición.

“Ahí todo me hizo click. Pero la pregunta siempre fue: ¿cómo podemos convencer a la gente para que coman insectos?”, relató Arias a El Observador.

La empresaria explicó que ya llevan un camino recorrido en la producción de granjas de insectos comestibles para crear materias primas, saludables y sostenibles, con polvo de grillo para consumo humano.

Aplicación del insumo

Parte de las pruebas que realizan con el polvo de grillo es la producción de pan. (Cortesía)

Los grillos son fuente de proteína completa, incluyendo todos los aminoácidos esenciales, así como fuente de grasas saludables. Además aportan fibra, vitaminas como B12, hierro, calcio y zinc.

“Es un alimento realmente nutritivo, por eso lo vemos como la proteína del futuro. Ha habido una respuesta que no esperábamos. Existe una curiosidad por parte de la gente y siempre se quedan con la espinita de probar el producto”, agregó Arias.

La empresa siempre está haciendo pruebas a base de polvo de grillos para utilizarlo como suplemento en chips, galletas, masa de pizza, pan y espaguetis. Así mismo planean aplicarlo para helados y así subir su valor nutricional.

Productos sostenibles

Estas son las “Cricket Chips”, o tortillitas de grillo, de la empresa CRIC. (Cortesía)

Además del aporte nutritivo que ofrecen los insectos, CRIC le apuesta a la creación de soluciones alimenticias sostenibles.

De acuerdo con Andriu Brenes, administrador de la empresa, CRIC utiliza 2.000 veces menos agua y produce 100 veces menos dióxido de carbono (CO2) que la industria ganadera.

“Esto brinda grandes beneficios ambientales, pero al mismo tiempo produce tres veces más proteína y 10 veces más fibra que la carne”, añadió Brenes.

CRIC tiene dos empresas hermanas en Reino Unido y Holanda, siempre enfocados en innovar. Diez empresas nacionales han creído en este proyecto y se encuentran en etapa de pruebas para poder aplicar el polvo de grillo a más productos.

“Hay que hacer las cosas diferente e innovar, esa es parte de la cultura de CRIC”, explicó Brenes.

Después de la granja, los insectos pasan a plantas de procesamiento para crear la materia prima y vender el polvo de grillo a otras empresas para puedan utilizarlo en sus productos finales.

El kilogramo tiene un precio de $40 para negocios ya que por ahora están manejando pedidos grandes. A corto plazo, CRIC espera lanzar productos accesibles para usuarios finales.

Compromiso social

Así luce el polvo de grillo para sus diferentes usos. (Cortesía)

Desde la conformación de la empresa, CRIC inició un programa de socios productores con Fundecooperación para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

La iniciativa busca ser una alternativa especialmente diseñada para mujeres jefas de hogar de zonas rurales, que quisieran atreverse a probar algo completamente nuevo.

“Nosotros les ofrecemos la capacitación y les hacemos un paquete completo para que puedan mantener el negocio. Ellas crean sus propias granjas de insectos y nosotros les compramos la materia prima”, aseguró Brenes.

Las personas que deseen comunicarse con CRIC pueden hacerlo a través del correo [email protected] o a través de sus redes sociales en Instagram y Facebook.

 


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