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Willy Chaves no duda en afirmar que la vida le dio otra oportunidad a las puertas de cumplir 47 años.

Este vecino de San José, diabético, hipertenso y con 13 operaciones del riñón, recién salió del Centro Especializado de Atención de Pacientes con COVID-19 (Ceaco), en La Uruca, donde permaneció internado por varios días.

El padre de un niño de 6 años llegó allí el 8 de julio luego de presentar algunos de los síntomas propios de la enfermedad, que a la fecha ha cobrado en Costa Rica la vida de 154 personas y ha contagiado a 18.187.

Los más recientes decesos fueron tres hombres y una mujer, con edades entre 64 y 89 años. Fallecieron en los hospitales México, Calderón Guardia y el Ceaco.

Estas personas padecían factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes y enfermedad renal crónica, los mismos que le diagnosticaron a Willy.

«El día 8 de julio, presento fiebre, malestar para comer, las glicemias altas, incluso me desmayé en mi casa. Me llevan al Hospital Calderón Guardia, me pasan a la sala de shock y los médicos de ahí, muy amables, me informan de mi estado, me colocan oxígeno, lo mismo una vía para pasar suero, etc.», explicó a El Observador.

Contó, que todavía no sabe cómo se contagió del virus. «Yo siempre me cuidé mucho» dijo y agregó que durante todo este tiempo, solo recuerda haber estado en una carnicería en Desamparados y en un supermercado en Aserrí, «nada más».

Pasado un tiempo se me dice que por criterio médico superior y por ser de alto riesgo seré trasladado al Ceaco, llegaron tres personas – una se identificó como médico y dos enfermeros – me llevaron en ambulancia, con sirena incluida y yo estaba orientado en todo momento.

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«Cuando ingresé al Ceaco se me colocó un catéter y una vía arterial, pase 8 días durmiendo boca abajo para lograr una mejor oxigenación de mis pulmones», relató a este medio desde su casa, donde ya la Caja y el Ministerio de Salud le enviaron el levantamiento sanitario. Es decir ya no es paciente positivo.

Willy recuerda momentos emotivos en dicho centro médico. Uno de ellos fue ver al personal de salud en los cristales de los cuartos e influirle ánimo y motivación.

«Con sus dedos hacían señas de motivación, esto nos demuestra la calidad humana de nuestros médicos, enfermeros y todo absolutamente todo ese capital humano de la salud, que lucha por la vida de sus pacientes”, expresó.

«Este 3 de agosto, que cumpliré 47 años, mi oración será de gratitud a Dios, porque volvía a nacer, asímismo por todas esas personas que se solidarizaron y preocuparon por mí.

«Dios me dio la oportunidad de salir con vida del Ceaco», aseguró Willy, quien no solo está pendiente de su hijo sino de su madre de 86 años. Ella  sufre demencia vascular y se encuentra en el hogar Carlos María Ulloa.

Willy confía en que su vivencia en el Ceaco sirva para otras personas que aún dudan de la existencia de la pandemia o no estén tomando las medidas sanitarias de rigor.

Su cama ahora es ocupada por otra persona que lucha por su vida. En estos momentos hay 77 pacientes internados en el Ceaco y quienes confían en poder contar la historia tal y como lo hizo Willy.

«Les insto a que seamos responsables en lo que nos corresponde, que es respetar y acatar el llamado de las autoridades del sector salud, quienes están hablando diariamente de esta pandemia que mata, nada nos cuesta ser responsables (…) nada será suficiente si no actuamos con responsabilidad”, concluyó.

El Ceaco se levantó en las instalaciones del Cenare en la Uruca para atender exclusivamente a pacientes con COVID. (Elizabeth Rodríguez/El Observador)


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