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El bombardeo de noticias sobre la epidemia del coronavirus, así como las múltiples medidas de contingencia decretadas desde marzo en Costa Rica, han disparado los niveles de ansiedad, frustración y embotamiento en muchas personas.

Pero resulta que la situación actual – quizás combinada con algunos ajustes laborales – también han afectado su energía sexual, su deseo y el disfrute del placer sexual. Y va más allá de si usted está sin pareja o tiene una.

Margarita Murillo, psicóloga con una especialidad en sexualidad clínica, conversó con El Observador sobre el impacto de la pandemia en la intimidad.

En el primer video la especialista aborda cómo canalizar la ansiedad, de modo que se restaure esta energía, pero inicialmente se debe atender el “vos con vos” como ella lo indica.

Hay varias reacciones que quizás usted ya experimentó o está en ese proceso, tales como negación, rabia, miedo (bloqueo), aceptación y el desarrollo de la confianza a partir del sentido de la resiliencia (capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas).

Para canalizar la ansiedad e incertidumbre a nivel sexual en pareja, Murillo insiste en la importancia de estimular la vida sexual. Pero la acción va más allá de una simple descarga de energía como en el caso de la masturbación. La sexóloga subraya la importancia de que exista una conexión emocional-espiritual con esta parte sexual que dé estabilidad.

Para lograr dicho estímulo, Murillo da una serie de recomendaciones (sea que la pareja vive junta o cada uno está en su casa), siempre y cuando se haga en un marco en el que ambos están sanos, que ninguno de los dos tiene el virus.

Ella subrayó la importancia de que las personas sean “éticamente responsables” en el cuidado cuando alguno de los dos o los dos tienen la enfermedad.

Algunas de las iniciativas que la pareja puede adoptar en esta coyuntura va desde ejercicios de “mirarnos de frente en silencio”, caricias y abrazos hasta sesiones virtuales.

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Otros impactos en su vida emocional

La emergencia sanitaria ha ocasionado que muchísimas personas sufran cuadros depresivos, ansiedad, irritabilidad, miedo ante lo desconocido, problemas para conciliar el sueño, pérdida del apetito o, por el contrario, hambres desbocadas…

Uno de los efectos que más ha trastocado la vida de millones de personas en el mundo es el confinamiento.

“El confinamiento produce efectos psicológicos como enojo, irritabilidad, baja productividad, poca atención, bajos estados de ánimo y miedo. Hay un miedo que ayuda: el que nos permite estar en alerta y tomar las medidas necesarias para enfrentar esto.

Y hay un miedo que no ayuda: que es crónico, que paraliza, que no permite seguir con la vida, que es insoportable y que genera malestar”, explicó días atrás a este medio la psicóloga Vilma Leandro del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica.

Coincidió el psiquiatra Antonio Sanabria, quien acotó que estos efectos no hacen más que “desencadenar un proceso de vulnerabilidad mental y emocional” que está golpeando el día a días de muchas personas, en especial porque se trata de una situación “desconocida” que “no podemos cambiar, aunque sí podemos variar el resultado de lo que vivimos”.

La profesora de Negociación en Incae, Rocío Pastor, hizo eco en un documento elaborado para Incae Business School llamado “Salud mental, ansiedad y control de emociones en tiempos de COVID-19”.

“Nuestro cerebro interpreta lo desconocido como una amenaza. Pero una cosa es estar alerta y otra permitir que nos invada un miedo irracional – desinformado o intoxicado – o que se instale en nosotros un estado de ansiedad.

En momentos de crisis, debemos estar en guardia, conscientes de que emociones y pensamientos se afectan mutuamente y que si esta combinación no está deliberadamente bien canalizada, podríamos asumir actitudes y conductas perjudiciales para nuestra salud y bienestar en general”, explica Pastor en el documento.

Lo anterior es particularmente importante, por ejemplo, para quienes sufren problemas de insomnio a causa de esta situación; también para quienes han perdido el apetito o, por el contrario, comen de manera impulsiva y hasta desbordada.

“Se trata de reorientar lo que la gente piensa o siente hacia pensamientos menos catastróficos; este bombardeo de informaciones pueden crear la sensación de que esta situación durará para siempre, una sensación de mayor temor porque no sabemos los resultados finales, pero hay que acomodarse y salir adelante”, indicó Sanabria.

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Los tres especialistas dan una serie de consejos importantes para que las personas le hagan frente a este desafío de la mejor manera.

  • No me intoxico: evito caer en la sobreinformación, limitando el tiempo que paso pendiente de las noticias. También es importante que las personas se informen por los canales oficiales y no le presten atención a noticias falsas.
  • Mantengo y refuerzo los círculos afectivos: converso con la familia, estimulo las conversaciones y expreso lo que se siento, escucho lo que otros sienten y evitamos las fatalidades.
  • Llamo a mis amigos para hablar de lo que siento pero también de otros temas. Incluso utilizo el humor respetuoso como una herramienta para combatir la ansiedad.
  • Despejo la mente con juegos, películas o series de interés; practico yoga, ejercicios o alguna clase virtual en alguna área en especial.
  • Mantengo la rutina y los horarios de baño, comidas y ejercicios
  • Tomo el sol unos minutos al día, antes de las 9:00 a.m. y después de las 3:00 p.m. El astro rey provee vitamina D, estimula las defensas y hasta mejora el aspecto de la piel.
  • Mantengo el horario de sueño: evito ver televisión en el cuarto antes de dormir o tomar bebidas con cafeína. Un té de tilo ayuda a conciliar el sueño. También me abstengo de las comidas copiosas así como leer en una tableta o estar pendiente del celular.
  • Si me quedé sin trabajo tengo esperanza de que esto será transitorio. Voy paso a paso. Acepto lo que está pasando y me mantengo actualizado mediante programas virtuales gratuitos para el momento cuando salga al mercado laboral.

  • Evito quejarme y victimizarme y me enfoco en las oportunidades de ayudar.
  • Agradezco: me enfoco en lo que tengo y no en lo que me hace falta. Aprecio lo que muchas personas están haciendo para combatir la crisis.

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