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Tannia Moya para El Observador

Pareciera que hoy más que nunca, y principalmente en las redes sociales es usual encontrarnos con los todólogos. Sí, me refiero a esos seres casi omnipresentes y normalmente irritantes que comentan activamente y que saben tanto de pandemias, como de fútbol, física nuclear, economía, política, psicología, restricción vehicular, etc. El término existe y el diccionario lo describe como “una persona que cree saber y dominar varias especialidades”.

Lamentablemente, siento que a veces los “todólogos” se mezclan con “troll” y se están convirtiendo en figuras predominantes en las conversaciones habituales de las redes. Estas personas inescrupulosas se encargan insistentemente de lanzar “bombas molotov” llenas de prejuicios y “fake news” y lejos de alimentar el sano comentario, lo silencian y evitan cualquier posibilidad de diálogo.

Con una personalidad prepotente, irreflexiva y arrogante, logran invadir las discusiones, haciendo cada vez más difícil encontrar espacios de reflexión sana, que nos ayuden a aclarar ideas, compartir opiniones o presenciar debates estimulantes.

En psicología, el efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo en virtud del cual, los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su habilidad, mientras que los individuos altamente competentes, tienden a subestimar su habilidad en relación con la de otros. ¡Preocupante!

ALERTA: Podemos hacer la diferencia.

Estoy clarísima y soy firme defensora de nuestra libertad de expresión, pero ésta conlleva también mucha responsabilidad. Es muy peligroso dejar el debate en manos de los todólogos.

Debemos apoyar e incentivar a los verdaderos analistas, aquellas personas respetuosas y conocedoras, por su formación y experiencia, de un tema en particular. Capaces de reconocer que no lo saben todo y que genuinamente hacen un verdadero esfuerzo por explicar a los otros su punto de vista, con argumentos sólidos y comprobables; y de paso reciben la crítica de manera positiva y respetuosa.

Y para nosotros mismos, mis consejos son:

Usemos el sentido común y seamos flexibles. Claro que podemos opinar sobre todo aquello que nos preocupa e interesa, pero asumiendo una actitud humilde, responsable y abierta.

Siempre que hagamos afirmaciones, tengamos pruebas o hechos que las respalden. Asumamos en todo momento una actitud crítica y consciente.

No “empoderemos” a los todólogos; en ocasiones es mejor ignorarlos y sobre todo darle a su comentario la dimensión que realmente merece.

Tengamos la capacidad de reconocer que no entendemos sobre todos los temas, pero sí que tenemos la posibilidad y el entusiamo de abrir nuestra mente para poder aprender de lo que desconocemos.

“Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.” Lao-tsé


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