¿Dónde tengo mayor riesgo de contagiarme por COVID-19?

Con solo conversar durante un tiempo prolongado o en iglesias aumenta la probabilidad de contagio

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Existen lugares que funcionan como focos de contagio en mayor escala, haciendo que el coronavirus se propague de una manera más rápida. Aún tomando medidas de distanciamiento y mascarillas, hay espacios que se deberían de evitar en mayor medida.

El virólogo molecular, Christian Marín-Müller, explicó a El Observador que permanecer en grupos grandes hace que sea mucho más fácil de perder el control y rastreo de casos.

“Si somos dos o tres personas y me doy cuenta pasado mañana que tengo COVID-19, es más fácil, puedo llamarlas y decirles. Todas las actividades que hagamos que nos permitan estar en contacto prolongado son las de mayor riesgo, aquí es cuando alguien asintomático podría contagiar a otra sin saberlo”, agregó el especialista.

El científico indicó que estudios recientes muestran que con solo el acto de conversar, se va acumulando virus en el aire. Si se habla durante 15 minutos, ya hay evidencia suficiente de virus acumulado para que las personas se puedan contagiar. Es por esto que el Ministerio de Salud indicó utilizar cubrebocas o caretas cuando se esté en un lugar por más de 15 minutos.

“Se ha visto que en iglesias sale mucho más virus ya que las personas están enunciando más fuerte y el virus sale con mayor proyección. Han habido eventos de super contagio de 40-50 personas de una sola vez en eventos religiosos”, detalló Marín.

El Ministerio de Salud indicó a El Observador que no ha desarrollado parámetros para la medición de los lugares con más riesgo de contagio. “El Ministerio de Salud aboga por acciones de prevención en cualquier espacio, tomando en cuenta que dichas medidas serán determinantes en la prevención del contagio”, respondió únicamente.

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Posibles vacunas y tratamientos

Marín y su empresa Speratum desarrollan su propio tratamiento contra COVID-19, todavía en prueba de concepto con la farmacéutica Roche. (Cortesía)

El mundo acelera por encontrar vacunas y tratamientos que logren reducir el impacto del virus en el cuerpo. El científico detalló que el desarrollo promedio de una vacuna es de casi 11 años. La vacuna que se creó más rápidamente fue contra paperas, en la década de 1960, que tardó cuatro años.

“Si logramos tener una vacuna en los próximos 18-24 meses sería un nuevo récord mundial. Lo que se está haciendo para poder acortar estos plazos es muy interesante. Se han modificado tiempos de ensayos y eso puede ser muy beneficioso para toda la industria del desarrollo de medicamentos en el futuro”, resaltó Marín-Muller.

Sin embargo hay ciertos protocolos de seguridad que no pueden saltarse, y más en una vacuna que se le inyectaría a la mayoría de la humanidad.

“Tenemos que estar segurísimos de no causar efectos secundarios. Los plazos mínimos, con los que yo me sentiría cómodo, sería empezar a ver resultados alrededor de noviembre o diciembre de este año”, especificó el virólogo molecular.

Según Marín, dos de cada tres vacunas van a fallar en su desarrollo y por eso la importancia de tener diferentes plataformas trabajando paralelamente por encontrar la indicada. Así la producción, distribución y accesibilidad de la vacuna no se vería afectada, en caso contrario de tener a una sola empresa encargada.

Hasta el momento se están desarrollando 135 antivirales y 195 tratamientos para la enfermedad en sí, para bajar la inflamación que se presenta en el cuerpo al contagiarse.

Estados Unidos está utilizando el remdesivir catalogado bajo uso de emergencia. Es un medicamento que se desarrolló contra el Ébola, pero no funcionó en su momento. Se ha utilizado para tratar pacientes con COVID-19 ya que presenta propiedades que acortan la duración de la enfermedad.

Resultaría ser uno de los medicamentos más esperanzadores para la actual pandemia, ya que su desarrollo lleva mucho tiempo y ha pasado protocolos de seguridad.

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El llamado a no relajar medidas

Ante la imperiosa necesidad que siente la población de salir, se presenta la interrogante de cuándo podremos volver a la vida de antes. Marín aseguró que el virus “no se va a ir a ningún lado” y que necesitamos aprender a convivir con él.

A raíz de eso, relajar medidas y pensar que no ha pasado nada, puede ser un arma de doble filo.

Hoy Costa Rica se encuentra en una segunda ola pandémica, nuevamente con más casos activos que recuperados. Hasta este martes, Costa Rica registró un total de 1.796 casos de coronavirus con 12 muertes.

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