Científicos ticos buscan modificar tratamiento contra cáncer y adaptarlo como terapia contra COVID-19

Empresa Speratum tiene 10 años desarrollando terapia para cáncer de páncreas

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La empresa costarricense Speratum está desarrollando una potencial terapia molecular contra el SARS-CoV-2, virus causante de COVID-19. Así lo señaló el biólogo molecular Christian Marín.

Desde el 2014, Speratum trabaja con una tecnología que se llama el ARN interferente (ARNi). Es un proceso natural que ocurre en nuestras células mediante el cual pequeñas moléculas del ácido ribonucleico (ARN) regulan otras. El experto explicó a El Observador que la terapia ataca células cancerígenas, pero también podría aplicarse contra el coronavirus.

«A través de la maquinaria llamada ARNi, las micro ARN regulan el nivel de ARN mensajeros. Estas moléculas tienen una estructura como si fueran una llavecita, y deben ser reconocidas por la maquinaria que las procesen», detalló Marín.

La micro ARN es una molécula presente en altos niveles en nuestras células y actúa como un freno al crecimiento celular.

«Al procesarlo dejan una micro ARN madura, la cual es complementaria a un ‘blanco’. Este blanco, o diana, es un ARN mensajero. Estas pequeñas moléculas de micro ARN se pegan por complementaridad al ARN mensajero y lo destruye», explicó el biólogo.

Marín, virólogo molecular y microbiólogo, acumula 10 años diseñando una terapia contra el cáncer de páncreas, uno de los más agresivos que se conocen y con mayor incidencia de muertes.

Los experimentos se realizan en el Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (CENIBiot) y en el Laboratorio Nacional de Nanotecnología (Lanotec), ambos del Centro Nacional de Alta Tecnología. (Cortesía)

El experto señaló que en el cáncer esta molécula actúa como un supresor de tumores. Cuando la micro ARN falta permite que los factores de crecimiento se sobreexpresen sin límite y sin freno. Así, las células comienzan a crecer y a migrar, invaden tejidos adyacentes, se propagan por la sangre y hacen metástasis en otras partes del cuerpo. «Y eventualmente las células se vuelven resistentes a la quimioterapia», comentó.

En el laboratorio generaron una versión sintética de estas moléculas, llamada mímico, porque imita a la molécula natural pero tiene ciertas mejoras: es más estable, más efectiva y más potente.

«Usamos el mímico para elevar el nivel de la molécula en los tumores y detener el crecimiento del cáncer. A través de una nanopartícula, una especie de esfera que protege el mímico, que permite inyectarlas por la sangre para que fluyan por el cuerpo y se acumulen en los tumores», reveló Marín.

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¿Cómo aplicarla para COVID-19?

La estructura de estos mímicos y la nanopartícula es una tecnología flexible y adaptable. «Nosotros podemos diseñar una molécula que en vez de atacar factores cancerígenos, ataque virus», aseguró el virólogo.

«Hemos diseñado un mímico que puede atacar al ARN viral, y tiene ciertos mecanismos que nos permiten utilizar este ARNi para bajar el nivel de virus. Después, hacemos modificaciones en nuestras nanopartículas para dirigirlas específicamente a células susceptibles o infectadas por el virus», agregó el experto.

Esta terapia todavía está en una etapa muy temprana, de prueba de concepto, ya que nunca se ha utilizado para virus. «Se basa en toda nuestra experiencia y capacidades entonces espero que sea uno de estos posibles medicamentos que se desarrollen rápidamente», dijo.

Speratum está trabajando en una alianza con la farmacéutica Roche para poder tomar estos primeros pasos de desarrollo, con los cuales se pretende completar esta prueba de concepto. Además se realizarían pruebas con virus vivo en un laboratorio en Estados Unidos, para luego realizar pruebas con animales con el fin de analizar la seguridad y efectividad de la terapia.

El tiempo estimado va de 6 a 8 meses durante todo el proceso, el cual dependerá de la disponibilidad de recursos y de infraestructura. La esperanza es que esta terapia podría convertirse en un antiviral para otras formas de virus.

Las instalaciones y la alianza con la farmacéutica Roche lograron avanzar en la primera etapa de prueba de concepto. (Cortesía)

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Talento costarricense

El equipo de Speratum se conforma por 10 profesionales que trabajan de forma interdisciplinaria. Tienen biólogos, biotecnólogos, veterinarios, microbiólogos, químicos, ingenieros químicos y médicos. Además Carao Ventures, socio de Speratum, maneja la parte empresarial del negocio.

Para desarrollar y poner en marcha una terapia como esta se necesitan una serie de requisitos como regulaciones ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés).

«Los procesos de manufactura y control de calidad que tenemos que cumplir; nosotros no tenemos esas experiencias. Por eso trabajamos con expertos en todas partes del mundo que nos guían para crear todas estas diferentes etapas», especificó Marín.

«Necesitamos científicos y expertos de todos tipos a quienes podamos recurrir en momentos que los necesitemos. Ojalá sigamos liderando nuestro país con ciencia y ojalá las nuevas generaciones se inspiren y se entusiasmen con ver lo que la ciencia puede lograr en nuestras vidas y que tengamos muchos científicos más en el futuro», concluyó el científico.

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