¿Más diálogo?

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Carlos Peña para El Observador

Como presidente de la Cámara Nacional de Pequeña y Mediana Empresa he tenido el gusto y orgullo de representar a dicha cámara y a las PYMES en diferentes foros, charlas y eventos, pero cuando se trata de las múltiples mesas de diálogo ya no me genera tanto entusiasmo.

Desde hace varios meses hemos participado en varias mesas de trabajo, reuniones e interminable cantidad de llamadas online para aportar ideas sobre cómo mejorar el país, sin que a la fecha ninguna de las recomendaciones dadas, ni por nosotros ni por expertos de diferentes áreas queden plasmadas en algún documento, rueda de prensa o compromiso.

Desde CANAPYMES tenemos un grupo que le llamamos “Think Tank” donde participan 12 personas quienes consideramos expertos en temas de economía, presupuestos, estrategia, contabilidad, legislación y política. Todos voluntarios y sacando muchas horas de sus noches y fines de semana para armar buenas propuestas país.

Dado el contexto anterior me ha sorprendido cómo es que a la fecha, el Presidente de la República y su equipo de Gobierno no han podido tomar una decisión de qué quieren hacer.

Durante el primer llamado de diálogo nacional, participaron docenas de personas, hasta Expresidentes de la República. Creí que ya la mesa había quedado servida para luego presentar al país una propuesta alejada de cualquier otra hecha durante esas reuniones y lejos de cualquier viabilidad política, social y lógica posible.

Luego, en una reunión en Casa Presidencial, volvimos a participar en un evento de pocos actores con el señor Presidente de la República y reiteramos varios puntos, y ampliamos en otros. Nuevamente nuestras ideas ni las de los que participaron fueron escuchadas.

En otro intento de diálogo, se convocó a la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular, donde hemos venido participando con varios recursos de la Cámara que han sacado el tiempo, esfuerzo y dejando de lado sus negocios para atender el llamado país.

Todo, con la ilusión de aportar algo tangible para solucionar los problemas nacionales, para al final darnos cuenta de la negativa del Poder Ejecutivo a contar a dicho grupo como el oficial.

Es por todo lo anterior que ni hicimos el intento de participar de la “Mesa de Diálogo” oficial del Poder Ejecutivo en el Estadio Nacional. Inicialmente porque el presidente Carlos Alvarado dijo que sería otro foro para escuchar, a ver si eventualmente le parecía correcto lo propuesto, pero no garantizaba nada.  Las fracciones legislativas no van a participar y los representantes sindicales ya se levantaron de dicha mesa sin empezar.

A la larga, pienso, y es el sentir de casi todos los empresarios con los que he conversado, ya el país está sobre diagnosticado, todo se ha estudiado y se han planteado cientos de opciones de solución fiscal.

Desde mi perspectiva, el Poder Ejecutivo está esperando que mágicamente el tiempo pase y llegue el 2022, tenga por entregado el poder al siguiente mandatario y “quitarse el tiro” de tomar decisiones.

Lo que no entiende don Carlos Alvarado Quesada es que el tiempo se le acabó, el reloj no perdona y el mercado va a tener un shock posiblemente catastrófico a más tardar enero 2021.

Es prácticamente imposible creer que sin una propuesta tangible para solucionar el déficit fiscal del país para diciembre no suceda un ajusta automático del mercado en enero.

Un ajuste automático del mercado significa:

  1. Aumento del tipo de cambio posiblemente a 680
  2. Aumento del desempleo a 35% por fuga de capitales
  3. Disturbios y saqueos a nivel nacional
  4. Imposibilidad de pagos a la deuda pública
  5. Imposibilidad de pagos a los empleados públicos
  6. Colapso del sistema bancario por una corrida financiera
  7. Hiperinflación por encima del 35%

Ya el paciente sabe qué medicamento tomarse, ya sabe qué no puede hacer y ya sabe dónde tiene que ir, pero si el paciente no quiere ajustarse el reloj cobrará su deuda en cualquier momento y ese paciente sufrirá. Lo mismo sucederá en Costa Rica de no existir un cambio real pronto.

Todos los sectores han expresado sus deseos, sus dolores y sus propuestas; ahora toca poner en marcha un plan el cual, aun siendo malo, con ser concreto bastará, al menos por ahora.


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